10 recetas frías con calabacín: fáciles, deliciosas y de temporada
El verano es, sin duda, una de las mejores épocas para consumir calabacín. Y es que, como ya os hemos contado en numerosas ocasiones, es durante los meses de calor cuando este vegetal alcanza su mejor momento. Consumir alimentos de temporada nos permite disfrutar de todo su sabor y aprovechar mejor sus propiedades nutricionales. Y, en ese sentido, el calabacín tiene mucho que ofrecer.
6 BUENAS RAZONES NUTRICIONALES PARA INCLUIR EL CALABACÍN EN LA DIETA
- Es muy ligero y bajo en calorías. Con unas 17 kcal por cada 100 gramos, el calabacín está compuesto en más de un 90 % por agua, lo que lo convierte en un alimento muy ligero, ideal para quienes buscan mantener una alimentación equilibrada o controlar su peso sin renunciar a platos sabrosos.
- Favorece la hidratación. Gracias a su elevado contenido en agua, contribuye a mantener una buena hidratación, algo especialmente importante durante los meses de verano, cuando las necesidades de líquidos aumentan.
- Aporta fibra. Consumido con piel, el calabacín es una buena fuente de fibra, que ayuda a mejorar el tránsito intestinal, aumenta la sensación de saciedad y contribuye al mantenimiento de una microbiota saludable.
- Es rico en vitaminas y antioxidantes. Destaca por su contenido en vitamina C, vitamina B6 y folatos, además de carotenoides como la luteína y la zeaxantina, compuestos con acción antioxidante que ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo.
- Proporciona minerales esenciales. Entre ellos sobresale el potasio, un mineral imprescindible para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y muscular.
- Es muy fácil de digerir. Su textura suave y su composición hacen que sea un alimento bien tolerado por la mayoría de las personas, por lo que resulta una excelente opción para incluir en todo tipo de dietas.
¿POR QUÉ EL CALABACÍN FUNCIONA BIEN EN RECETAS FRÍAS?
Entre las ventajas del calabacín también se encuentran su precio y, por supuesto, su enorme versatilidad. El recetario con este vegetal es prácticamente infinito, tanto en la cocina tradicional como en la gastronomía internacional. Hace unos días, sin ir más lejos, os hablábamos de uno de los platos de pasta italianos más famosos que tiene al calabacín como protagonista.
Aunque muchas veces lo asociemos a preparaciones calientes, lo cierto es que también es un ingrediente excelente para recetas frías. Su sabor suave combina con una gran variedad de alimentos y aliños, mientras que su textura, especialmente cuando se consume crudo o ligeramente cocinado, aporta frescura y un agradable punto crujiente.
Además, admite múltiples formatos: puede cortarse en láminas finas para preparar carpaccios, rallarse para enriquecer ensaladas, triturarse para elaborar patés vegetales o cremas para dipear, convertirse en una refrescante sopa fría o formar parte de aperitivos y entrantes ligeros.
10 RECETAS FRÍAS CON CALABACÍN
A continuación, hemos seleccionado 10 recetas con calabacín que se comen en frío. Para acceder a su modo de elaboración, solo tienes que clicar en los botones de Leer más.
En lugar de usar las clásicas placas de pasta, para esta lasaña vamos a sustituirlas por láminas de calabacín. El relleno lo vamos a hacer con tomate, queso feta y albahaca. El resultado es una receta de lo más ligera y saludable, muy fresca, ideal para servir como primer plato. Es apta para vegetarianos.
Si estás buscando ideas para preparar una ensalada diferente a lo de siempre, quizá esta te sirva de inspiración. Como ingrediente principal usaremos unos calabacines, laminados de forma longitudinal (puedes servirte para ello de una mandolina), aliñados con una rica vinagreta de ajo y chalota, y acompañados con unos bastones de queso.
El calabacín resulta ideal para la preparación de carpaccios 'veggie'. Se corta de manera fina con facilidad. En esta ocasión lo acompañamos con unos berros y un poquito de queso de cabra, pero esto es totalmente opcional.
Los calabacines presentados en rollitos nos ofrecen resultados no solo muy ricos, sino también de lo más ‘pintones’ a la hora del aperitivo. En este caso los vamos a rellenar con queso cremoso y jamón. ¡Una combinación de diez!
El calabacín es una hortaliza para cocinarla de muchas maneras diferentes. Te proponemos convertirla en una cremosa sopa fría, a la que vamos a añadir rabanitos y queso de cabra. Un plato delicioso y nutritivo.
La base de esta ensalada son unos 'pappardelle' (cintas de pasta anchas), que mezclamos con tiras de calabacín y de zanahoria hechas con el pelador de verduras. Además, le añadimos unos guisantes y un puñado de rúcula. Aliñamos con una vinagreta clásica y tenemos un primer plato frío muy apetecible y bajo en calorías y en grasas.
Ya sabes que el ingrediente imprescindible del hummus más clásico y original es el garbanzo cocido, pero en esta receta, le vamos a poner también un poco de calabacín crudo y unas hojitas de cilantro, además de sus ingredientes tradicionales. El resultado es superrefrescante y resulta un aperitivo ideal, sobre todo para servir en el verano.
Para esta ensalada apostamos como ingredientes protagonistas por unas rodajas de calabacín a la parrilla, rúcula y avellanas. Una combinación de sabor que funciona a las mil maravillas.
Una de las presentaciones más vistosas para los aperitivos con calabacín es prepararlos en forma de 'rolls' o rollitos. Para el relleno vamos a utilizar aquí queso cremoso a las finas hierbas y unos daditos de tomate.
Terminamos con una alternativa para preparar una mermelada distinta, con el calabacín como protagonista. Una vez hecha, puedes usarla para dar un toque dulce a aperitivos fríos de queso, tostas de foie…


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