A la defensa europea se le acumulan los problemas: la industria no tira, proyectos bandera que fracasan y países que no quieren gastar más

A la defensa europea se le acumulan los problemas: la industria no tira, proyectos bandera que fracasan y países que no quieren gastar más

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La Defensa europea no ha parado de acumular problemas en las últimas semanas, y el calado de esos contratiempos no es precisamente pequeño. Cada vez hay más países que no pueden o no quieren poner más dinero para el ámbito militar. La industria, además, no acaba de tirar y no es capaz de proveer a las naciones de los materiales y la munición que precisan, y el fracaso del caza europeo por las desavenencias entre Alemania y Francia ha tenido un efecto devastador.

"El gasto en Defensa está muy por debajo de lo que se requiere en este momento peligroso", aseguró la semana pasada el ya ex secretario de Defensa británico, John Healey, en el momento en el que anunció su dimisión. Y, casi al momento, el responsable italiano de la misma cartera, Guido Crosetto, afirmó que comparte "totalmente las preocupaciones y las reflexiones" de su ex colega. Aclaró que no iba a dimitir, pero sí subrayó que hay un problema de inversión en su país.

República Checa, Eslovenia y Albania, por su parte, tienen problemas para llegar este año al 2% del PIB de gasto militar, y España se mantiene firme en que no invertirá más del 2,1% y que esa será la cifra que se recogerá en los presupuestos de 2027, sobre los que ya trabaja el Ministerio de Hacienda.

"Cuando se observan los incrementos de inversión, las cifras son realmente asombrosas: 90.000 millones de dólares [unos 77.000 millones de euros] más en un año, en 2025. 90.000 millones más invertidos en Defensa que durante el año anterior. Prácticamente todos los aliados están en el 2% el último año", defendió ayer Mark Rutte, secretario general de la OTAN, en la rueda de prensa previa a la reunión de ministros de Defensa que hoy jueves tendrá lugar en Bruselas.

Pero, al mismo tiempo, Rutte insistió en que ir aumentando el gasto hasta llegar al 5% del PIB es una prioridad, y que este tema se abordará en la cumbre de líderes que tendrá lugar en Ankara en el mes de julio. Esto, sin embargo, parece ahora casi una quimera.

"Estamos trabajando codo con codo con la industria para garantizar que la oferta satisfaga la demanda", apuntó también Rutte sobre el sector de la Defensa en Europa. Porque, como él mismo ha dicho en varias ocasiones, la oferta no llega ni de lejos para cubrir las crecientes necesidades de los países. Pero las empresas siguen sin lanzarse a producir ante el temor de que la fiebre de la inversión militar sea eso, algo pasajero.

No parece ser el caso, según se repite en la propia OTAN o en la Comisión Europea. Pero la falta de iniciativa del sector de la defensa se suma al sonoro fracaso que ha sufrido el proyecto del caza europeo. Un proyecto "bandera", según reconocen fuentes diplomáticas. Ahora, las esperanzas están puestas en que Suecia, a través de la tecnología que ofrece Saab, se sume al proyecto que ha abandonado Francia y desarrolle el avión junto con España y Alemania.

Y todo ello, ya se ha apuntado, mientras Washington sigue avanzando en su salida de Europa. El propio Rutte lo ratificó una vez más este miércoles. "Estados Unidos ha dejado claro su compromiso con la OTAN. Y este compromiso implica la expectativa de que los aliados compartan de forma más equitativa la responsabilidad de nuestra seguridad en Europa", aseguró con sus interminables equilibrios.

"Hemos analizado la división del trabajo en el contexto de las fuerzas convencionales y vemos que los aliados europeos y Canadá están preparados, dispuestos y capacitados para hacer más" añadió. Y fuentes diplomáticas confirman que, efectivamente, ya se están proponiendo las responsabilidades adicionales que cada aliado europeo deberá tomar cuando Donald Trump consume su giro. Lo que no está en duda, añaden, es la Defensa y el paraguas nuclear. Pero la defensa convencional, cada vez más, dependerá de los propios europeos.