De redes sociales al territorio: la violencia digital contra defensores ambientales en México

De redes sociales al territorio: la violencia digital contra defensores ambientales en México

La mañana del 11 de marzo de 2026, Erik Saracho regresaba a su casa después de llevar a su hija a la escuela. Un hombre se acercó mientras el defensor ambiental atravesaba el cancel de seguridad instalado en su casa. Saracho levantó la mano para saludarlo. El desconocido sacó un arma y le disparó. La bala lo hirió en el brazo. Su esposa le ayudó a contener la hemorragia. Sobrevivió, pero las agresiones continuaron en internet. Algunos perfiles difundieron la versión de que él mismo había organizado el atentado para presentarse como víctima y convertirse en un héroe ante la comunidad.

Meses antes del ataque fue hostigado por sus acciones de defensa del territorio en San Francisco, Nayarit. Saracho forma parte de organizaciones como Alianza Jaguar que han cuestionado desarrollos inmobiliarios y turísticos en Bahía de Banderas. En diciembre de 2025, el portal local Vallarta en Línea lo acusó, sin presentar pruebas, de bloquear el progreso para proteger supuestos intereses económicos vinculados con las rentas de Airbnb. La publicación estuvo acompañada por un video en Facebook y provocó comentarios hostiles en un grupo con 41,000 integrantes.

Quienes administraban el grupo eliminaron las publicaciones agresivas y bloquearon 163 perfiles, muchos identificados con seudónimos. Esto hizo que no quedara registro de todos los comentarios. Saracho había denunciado formalmente el acoso digital desde enero y había pedido a las autoridades que resguardaran los datos antes de que desaparecieran.

Las investigaciones todavía no han esclarecido si los comentarios de Facebook y el atentado fueron impulsados por las mismas personas, pero su historia permite observar cómo las publicaciones en plataformas digitales pueden alimentar un ambiente hostil alrededor de una persona defensora del medio ambiente que ya enfrenta amenazas y conflictos en el territorio.

Al principio, Saracho subestimó el efecto de esos posts. Su percepción cambió cuando las acusaciones comenzaron a influir en la manera en que la comunidad lo miraba. “Cuando generan desprestigio a tu alrededor, la gente de tu alrededor la cree, y aunque tú seas inmune a ese veneno, ese veneno permea en la gente alrededor de ti”, contó en su momento.

Miembros de una brigada de vigilancia en el Santuario El Rosario hogar de invierno de las mariposas monarca en el...

Miembros de una brigada de vigilancia en el Santuario El Rosario, hogar de invierno de las mariposas monarca, en el municipio de Ocampo, Michoacán. Febrero de 2022. En los bosques de oyamel de México, el legado de Homero Gómez, defensor de las mariposas, perdura años después de su asesinato. CLAUDIO CRUZ/Getty Images

La violencia comienza antes de que deje heridas visibles

En 2025, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) documentó 135 eventos de agresión contra personas, comunidades y organizaciones defensoras en México. Dentro de esos episodios contabilizó 314 agresiones específicas, ya que un mismo caso puede incluir estigmatización, intimidación, vigilancia, amenazas, procesos judiciales y ataques físicos. La estigmatización fue la agresión más registrada y mostró un incremento pronunciado: pasó de 20 casos en 2024 a 90 en 2025.

La organización no ha logrado identificar un patrón uniforme en el que las agresiones en internet resulten en ataques físicos; sin embargo, en los últimos años, ha registrado un crecimiento sostenido de la violencia en plataformas digitales, donde circulan algunas de las primeras amenazas, descalificaciones y acusaciones falsas alrededor de personas defensoras.

Este contenido en línea ayuda a construir narrativas contra quienes defienden el territorio y puede sumarse a procesos de hostigamiento más amplios que, en ocasiones, escalan hacia la criminalización, las agresiones físicas o el asesinato.

Guardianes de la Tierra

WIRED en Español recorre cómo pueblos indígenas, investigadores y organizaciones en América Latina protegen sus territorios ante un modelo extractivo en expansión. Arrow

“Muchos procesos de defensa donde hay agresiones empiezan por intimidación, difamación, amenaza y estigmatización, y van escalando en nivel de gravedad [...]. Hay un un nivel grande de agresiones en estas plataformas. Para nosotros, como organización que documenta, es muy difícil mapearlas e identificarlas todas”, explica Felipe Romero, gerente de Derechos Humanos de CEMDA, en entrevista con WIRED en Español.

La estigmatización reduce una labor compleja a etiquetas que buscan deslegitimarla. CEMDA ha identificado que utilizan términos como “pseudoambientalistas” o personas “en contra del desarrollo”. A través de la difamación, muchas veces se busca atribuir hechos falsos a quienes realizan labores de defensa, por ejemplo, acusarlos de actuar contra el gobierno o de recibir financiamiento de determinados actores.