El futbol es anti-Morena
La gran maravilla del futbol, su característica esencial y por la que genera tanta fascinación, es que es profundamente anticomunista, antisocialista y anti-igualdad. En un torneo de futbol como el que estamos a punto de atestiguar gana el mejor equipo, el más fuerte, el más hábil, el más resistente, el más creativo con el balón y el que genera los mejores resultados. No hay engaño. Ante un conjunto de reglas prudentes, en la cancha lo que importa es competir, meter goles y ganar.
No hay niño o joven seguidor del futbol, entre los 48 países del mundo que ya están arribando a México, Estados Unidos y Canadá, que no albergue en su interior el anhelo de que su equipo avance con solidez en el torneo, juegue las semifinales o la final, y levante la Copa Mundial de la FIFA.
Pensar que un chico hoy quiere ver a su equipo simplemente jugar ‘porque lo importante no es ganar, sino participar’ es completamente antinatural.
En el sistema económico pasa lo mismo. Todo ser humano tiene el anhelo de que el producto o servicio, resultado de su esfuerzo y trabajo, dé resultados, prevalezca y tenga triunfos dentro de su escena relevante, ya sea un restaurante, una empresa automotriz o un hotel en un destino turístico. La libre competencia es inherente a la chispa laboral y creativa humana.
Pero los socialistas de izquierda y los comunistas se han encargado de decirle al mundo que lo importante no es ganar.
Por eso tuercen las regulaciones bajo la perversa idea de que todos somos iguales y, si alguien triunfa, le tildan de culpable por aplastar a los más débiles.
En el futbol, sin embargo, esto no es posible. Eso sí, las reglas deben ser prudentes, predecibles, permanentes y conocidas por todos. Pero al final debe haber un ganador, que todos reconocerán como el mejor. Será el campeón mundial.
En el futbol no hay engaños. Desafortunadamente es común que los equipos débiles quieran influir en las decisiones del árbitro y deseen torcer la interpretación de las reglas a su favor: pedir minutos extra; reclamar más infracciones del equipo contrario, etc.
No obstante, si las reglas se honran, siempre terminará ganando el mejor. Por eso el futbol es profundamente antisocialista y antizquierda, porque en él no hay mentiras ni interpretación adicional.
La Copa del Mundo recordará a los mexicanos lo que significa competir y ganar. Cuando veamos cómo regurgitan los perdedores a medio juego ante el árbitro para alterar las reglas a su favor, será prudente recordar que en el sistema económico mexicano la izquierda busca exactamente lo mismo: la igualdad artificial, presentándola como “derecho”, modificando las reglas y culpando a los triunfadores por ganar.
Morena es un partido político especialista en esas técnicas y, desafortunadamente, ha seducido a millones con esa demagogia.
POR: CARLOS MOTA
COLABORADOR
TIKTOK: @SOYCARLOSMOTA
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