Fátima Japón, nutricionista: "Nuestro intestino funciona igual que hace décadas pero estos 4 factores hacen que no absorbamos los nutrientes como antes"
El auge de la suplementación ha alimentado una idea cada vez más extendida: que hoy absorbemos peor los nutrientes que generaciones anteriores. Sin embargo, las dos expertas con las que hemos charlado han matizado esta afirmación. Aunque reconocen que existen factores que pueden dificultar la absorción o favorecer ciertas carencias, consideran que el principal problema está en los hábitos de vida y en la calidad de la alimentación actual.
Factores que pueden afectar a la absorción de nutrientes
La nutricionista Fátima Japón explica que "nuestro intestino sigue funcionando igual que hace décadas". Pero confirma que lo que sí ha cambiado son varios factores que pueden afectar a la absorción y al aprovechamiento de los nutrientes".
- Más problemas digestivos diagnosticados (celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal, SIBO, gastritis, etc.), que pueden reducir la absorción en algunas personas.
- Mayor uso de medicamentos. Por ejemplo, los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y similares) pueden afectar la absorción de vitamina B12, hierro, calcio o magnesio.
- Menor exposición solar, que contribuye a la frecuente deficiencia de vitamina D.
- Dietas muy restrictivas o desequilibradas, que aumentan el riesgo de déficits nutricionales. Más alimentos ultraprocesados, que suelen aportar calorías pero menos vitaminas, minerales y fibra.
"Lo que sí veo en consulta es que muchas personas tienen una alimentación suficiente en calorías, pero insuficiente en nutrientes", dice Fátima. Por eso, a su juicio, no es tanto un problema de absorción como de calidad de la dieta. "Por ejemplo, una persona puede comer 2.000 kilocalorías al día y aun así tener déficit de omega-3 si no está ingiriendo la cantidad suficiente de pescado azul", ilustra.
Los suplementos nutricionales no son una tendencia
Para Klau Gago, graduada en Nutrición y Dietética y especializada en PNIE, "vivimos mucho más estimulados y descansamos bastante peor, y eso también afecta a cómo absorbemos y utilizamos algunos nutrientes". Además, asegura que hoy hay déficits bastante habituales incluso en personas que aparentemente se cuidan". "Vitamina D, magnesio, hierro, zinc u omega 3 son algunos ejemplos habituales en consulta y en analíticas", especifica. "Ahí, una suplementación bien pautada puede marcar diferencia, sobre todo cuando en una analítica ya empiezan a verse parámetros bajos o alterados", detalla.
Klau no cree que la suplementación sea simplemente una "tendencia". "Creo que refleja bastante cómo ha cambiado nuestra forma de vivir y también el estado de salud de muchas personas hoy", explica. Para ella, "la alimentación actual no tiene nada que ver con la de hace décadas". Dice que "consumimos muchos más ultraprocesados y productos refinados que, aunque visualmente parecen iguales, no siempre tienen la misma densidad nutricional".
Peor estilo de vida = más carencias
La conclusión es que no absorbemos peor los nutrientes simplemente por vivir en 2026. Lo que sí ha cambiado es nuestro estilo de vida. Comemos de forma diferente, pasamos menos tiempo al aire libre, dormimos peor y convivimos con más factores que pueden favorecer determinadas carencias. En ese contexto, los suplementos pueden ser útiles en algunos casos, pero los expertos recuerdan que siguen siendo un complemento, no un sustituto de una dieta equilibrada y unos hábitos saludables.


