La CNTE es el hijastro incómodo del segundo piso
Repudio total hacia los bloqueos y plantones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), manifiestan los capitalinos. La encuesta publicada hoy por QM/El Heraldo de México, arroja sólo negativos a los integrantes de esa ala magisterial.
Por ejemplo: 82% de los consultados está en contra de sus movilizaciones en la capital; 83% está en desacuerdo con el plantón que instalaron en varias calles del Centro Histórico; 85% reprueba los recientes bloqueos en las inmediaciones del mundialista Estadio Ciudad de México, y 78% considera que sus movilizaciones dañan la imagen de México ante el mundo.
Pero tal rechazo no es nuevo. Durante su gobierno, Enrique Peña aprobó en 2013 reformas para quitar el control educativo y de plazas a la CNTE, con lo que se elevaría la calidad y competencia de los docentes y alumnos, acabaría con la herencia de plazas magisteriales, las plazas automáticas para normalistas y las dobles negociaciones salariales.
Las movilizaciones de los centistas se realizaron con mayor magnitud que en la actualidad y también generaban desaprobación de capitalinos y ciudadanos de otras entidades afectados por sus marchas. Pero en aquel entonces, la insaciable coordinadora era aliada de Andrés López, quien los usó para ganar la elección presidencial de 2018.
Y les cumplió: en 2019, ya como presidente, derogó la reforma, calificaba a la CNTE como vanguardista y defensora de la educación pública, y eliminó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, que se encargaba de elegir a los mejores candidatos para las aulas y sancionar las incompetencias de quienes ocupaban una plaza docente.
También nombró como director general de Materiales Educativos a Marx Arriaga, gurú ideológico de la CNTE, quien convirtió los libros de texto gratuitos en panfletos de adoctrinamiento marxista. Hasta que fue despedido, en febrero pasado, por el secretario de Educación, Mario Delgado.
Lo realmente nuevo es que el segundo piso de la cuatroté, impulsado por la presidentA Claudia Sheinbaum, ya no sabe cómo quitarse de encima al lastre centista que heredó de su antecesor.
Porque a López le faltó eliminar la reforma de 2007 a la Ley del ISSSTE, empujada por el entonces presidente Felipe Calderón, con la cual las pensiones pasaron a manos de las Afore. Ahora, derogarla es la exigencia central de la CNTE hacia el gobierno de Sheinbaum, quien ratificó que la reforma del ex presidente emanado del PAN debe permanecer por cuestiones financieras.
Y por más que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; el titular de la SEP, Mario Delgado, y el director del ISSSTE, Martí Batres, hacen malabares para que los centistas amamantados por AMLO entren en razón, se han topado con una intransigencia brutal y violenta.
Como en tiempos de Peña Nieto.
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EN EL VISOR: En modo relevo presidencial entró la Suprema Corte. Se ha formado un bloque —supuestamente mayoritario— para impulsar a Yasmín Esquivel, apegados al artículo 97 de la Constitución, que ordena al Pleno elegir a su presidente. Buscan evitar que Lenia Batres releve en septiembre de 2027 a Hugo Aguilar, amparada en el artículo 94 de la Constitución, que indica que la ministra más votada debe encabezar el máximo tribunal del país. Ruda contra ruda.
POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN
COLABORADOR
RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@R_SANCHEZP
MAAZ