Por qué deberías comer más pimientos: 5 grandes razones para incluirlos en tus menús
El pimiento es uno de esos ingredientes más que habituales en el carrito de la compra. Llegado al continente europeo desde América, se adaptó con facilidad a los climas mediterráneos, hasta convertirse en un alimento habitual en la cocina española. Hoy es difícil entender muchos de nuestros platos tradicionales sin su presencia: desde sofritos y guisos hasta asados, ensaladas o conservas…
En España encontramos una gran diversidad de variedades; tenemos pimientos rojos, verdes y amarillos, que no solo se diferencian por su color, sino también por su grado de maduración y su perfil de sabor: el verde, más herbáceo y ligeramente amargo; el rojo, más dulce e intenso; y el amarillo, suave y equilibrado.
A ellos se suman variedades muy apreciadas como los pimientos de Padrón, pequeños y con ese característico juego entre lo dulce y lo picante, o los pimientos tipo italiano, alargados y especialmente versátiles en cocina.
Si hablamos del universo de las conservas, quizá sean los pimientos rojos lo más comunes, alcanzando su máxima expresión en los pimientos del piquillo de Navarra, una verdadera delicatessen. Son muchos los buenos motivos para que los pimientos formen parte de nuestros platos y nunca está de más recordarlos.
1. ALIMENTO DE TEMPORADA
El pimiento es un alimento que tenemos disponible durante todo el año, pero es en los meses más cálidos, especialmente en verano, cuando realmente alcanza su mejor momento. En esta época se cultiva en condiciones óptimas de luz y temperatura, lo que se traduce en un fruto más sabroso, con una textura más agradable y un sabor más intenso y dulce, sobre todo en las variedades rojas y amarillas.
2. MÁS VITAMINA C QUE UNA NARANJA
El pimiento destaca por su riqueza en nutrientes esenciales y por los beneficios que puede aportar a la salud cuando se consume de forma habitual. Entre sus principales propiedades nutricionales se encuentran:
Gran aporte de vitamina C: Presente en grandes cantidades, especialmente en crudo, contribuye al correcto funcionamiento del sistema inmunitario y a la formación de colágeno. Lo interesante es que el pimiento destaca especialmente frente a otros alimentos comúnmente asociados a la vitamina C. Por ejemplo, el pimiento rojo crudo puede aportar alrededor de 120–130 mg de vitamina C por cada 100 g, una cantidad muy superior a la de una naranja, que se sitúa aproximadamente en torno a 50 mg por 100 g. Incluso el pimiento verde, algo menos maduro, sigue siendo una fuente notable, con alrededor de 80 mg por 100 g, superando igualmente a muchas frutas cítricas.
Además, es fuente de fibra, que favorece la digestión y contribuye al buen funcionamiento intestinal, de antioxidantes naturales (como los carotenoides, que ayudan a combatir el estrés oxidativo), de vitaminas A y B6: relacionadas con la salud visual, el sistema nervioso y el metabolismo energético; y de minerales como potasio y magnesio.
3. POCAS CALORÍAS: GRAN ALIADO PARA DIETAS DE PÉRDIDA DE PESO
El pimiento es un alimento especialmente interesante cuando se busca reducir el consumo calórico sin renunciar al volumen ni a la saciedad en la dieta. Su aporte energético es muy bajo, con (aproximadamente 20–30 kcal por cada 100 gramos de producto).
Esta característica lo convierte en un aliado muy útil en dietas de pérdida de grasa, ya que permite aumentar el volumen de los platos sin incrementar apenas las calorías totales. Sin embargo, su beneficio depende en gran medida de la forma de preparación: cuando se cocina a la plancha, al horno, al vapor o en crudo, mantiene ese perfil ligero y saludable, mientras que su valor calórico puede aumentar significativamente si se acompaña de salsas grasas o frituras.
4. ACCESIBLE, SOSTENIBLE Y ECONÓMICO
Más allá de sus propiedades culinarias y nutricionales, el pimiento es también un alimento muy interesante desde el punto de vista económico y ambiental. Su precio suele ser especialmente asequible en temporada, cuando la producción local es más abundante. Además, su cultivo en España reduce la necesidad de transporte a larga distancia, lo que contribuye a disminuir su huella ambiental. A esto se suma su buena conservación en frío, que ayuda a reducir el desperdicio alimentario, así como la posibilidad de aprovecharlo en distintas fases de maduración y en sus diferentes colores. Todo ello lo convierte en un alimento práctico, accesible y alineado con una alimentación más sostenible.
5. UN INGREDIENTE, MIL Y UNA RECETAS
Uno de los grandes atractivos del pimiento es su enorme versatilidad culinaria, ya que puede adaptarse a preparaciones muy distintas sin perder protagonismo. Se puede consumir crudo en ensaladas o como snack fresco, asado para potenciar su dulzor natural y lograr una textura suave, o salteado como base de sofritos, guarniciones y platos de cocina cotidiana. También es habitual encontrarlo relleno de múltiples ingredientes como arroz, carne, pescado o legumbres, así como formando parte de cremas y salsas que aprovechan todo su sabor. Esta capacidad de integrarse en recetas tan diversas lo convierte en un ingrediente imprescindible en muchas cocinas.
ALGUNAS RECETAS PARA INCLUIR LOS PIMIENTOS EN TUS MENÚS
Vamos ahora con algunos ejemplos prácticos si lo que queremos es poner sabor a pimiento a nuestras comidas diarias. Para acceder a su modo de elaboración, solo tienes que clicar en los botones de Leer más.
Los pimientos rellenos son un clásico de nuestro recetario. En este caso usamos una mezcla de rojos y verdes que rellenaremos con carne picada aromatizada con varias especias y los introduciremos en el horno.
El popular chef Karlos Arguiñano nos propone aquí usar langostinos como ingrediente protagonista para rellenar estos ricos pimientos.
Compramos unos pimientos rojos ya asados y en conserva para cortarlos y envolver unos daditos de queso feta. Pinchamos media rodaja de pepino y una aceituna negra. Aliñamos con sal, aceite y alguna hierba aromática y... ¡A veces en la sencillez se encuentran las propuestas más ricas!
Esta receta es muy sencilla de preparar y puede hacer las veces de ensalada, pero también de guarnición. Mientras te hagas con unos pimientos de calidad, el resto... ¡No tiene ningún misterio!
El pimiento de Padrón es una variedad originaria del cultivo agrícola del convento de San Francisco de Herbón en la provincia de La Coruña, en Galicia. Tiene la peculiaridad de que a veces pica y a veces no, y suele comerse frito. Así lo hacemos, acompañando a unos chipirones rebozados y también fritos.
La gracia de este plato es preparar dos gazpachos diferentes, uno con pimiento amarillo y otro con tomate, que al servirlos contrastarán por su color, pero también te sorprenderán en boca por sus sabores distintos. Es una magnífica opción para comenzar una comida, servido como entrante en vasitos de chato de vino. Apto tanto para vegetarianos como para veganos.
Rojos, verdes o amarillos. Elige los que más te gusten y aprende a asarlos con estas dos recetas que te proponemos. Pueden formar parte de una ensalada con atún y huevo duro, por ejemplo, pero también los puedes aliñar con un poco de ajo, aceite de oliva, vinagre y cominos, y serán un entrante perfecto o la guarnición ideal de multitud de platos.





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