Rubio va por Cuba

Rubio va por Cuba

Doce años antes de que naciera Marco Rubio, Cuba se convirtió en el principal antagonista de Estados Unidos en América Latina. El triunfo de la Revolución cubana derivó en el régimen castrista, que hasta el día de hoy perdura tras ser heredado por los poderosos hermanos Fidel y Raúl Castro a un débil Miguel Díaz-Canel.

Hoy el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere que el impulso que le dio el sacar del poder a Nicolás Maduro, en Venezuela, alcance a Díaz-Canel. El pretexto para intervenir en la isla es la represión y falta de democracia en Cuba, pero también es darle un gustito a su secretario de Estado, que es de ascendencia cubana.

Prácticamente durante toda su carrera política, Marco Rubio ha luchado contra el régimen cubano, que hoy como nunca luce más endeble. La aversión del secretario de Estado de EU tiene que ver con que sus padres se vieron obligados a salir de Cuba rumbo a Miami, Florida, por las condiciones represivas y la falta de oportunidades.

Rubio ha insinuado en más de una ocasión que una Cuba debilitada sería una “consecuencia” bienvenida de un cambio en el gobierno de Venezuela, aunque no fuera “la razón central” para echar a Maduro. “Todo lo que sea malo para una dictadura comunista es algo que apoyo”.

En sus memorias de 2012, An American Son, Rubio alardeó que algún día lideraría un ejército de exiliados para “derrocar a Fidel Castro y convertirme en presidente de una Cuba libre”.

Pero también es una buena oportunidad para Trump, que ve la posibilidad de sacar el centro de inteligencia y espionaje que tiene China en la isla caribeña para monitorear a EU. Cuba siempre ha sido un punto estratégico militarmente hablando.

Hay que señalar que el presidente chino Xi Jinping y su par cubano son socios geopolíticos, y en este contexto el régimen chino respalda a la dictadura cubana pese a la prolongada crisis económica. A cambio, La Habana permite que Beijing instale sus dispositivos de inteligencia tecnológica en zonas claves de la isla.

Puede tener o no razón en sus reivindicaciones Rubio, pero la carne está echada al asador y parece que no hay vuelta atrás. Trump dice que hay negociaciones con La Habana, las cuales niega Díaz-Canel. Más aún, Díaz Canel dice que nadie les va a dictar cómo gobernar.

El presidente estadounidense ya les retiró el tan preciado petróleo venezolano, que por cierto no era solo para cubrir las necesidades energéticas de la isla, sino que también una gran parte del crudo era revendido a China, supuestamente para capitalizar la gestión del gobierno cubano. Según The New York Times, en uno de los últimos envíos a Cuba el régimen de Maduro les mandó casi dos millones de barriles, pero solo desembarcaron en la isla 50 mil. 

Aunque la idea no solo pasa por quitar el régimen castrista, sino que en Estados Unidos ya le da vuelta la idea de que Rubio pueda ser el nuevo presidente de Cuba. De entrada, tiene todo el apoyo de Trump, pero está por verse que piensan los cubanos. 

POR ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ

COLABORADOR

@PAPADEPONCHO

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