Xi Jinping y Putin: “Ni Tan Hermanitos”
Después de su última visita a Pekín, del 19 al 20 de mayo, posterior a la escenificada por el presidente estadounidense Donald Trump del 13 al 15 de ese mes, se ha visto un tanto cuanto desolado al presidente Vladimir Putin, que a pesar de todos sus esfuerzos no ha conseguido que el premier chino mantenga un amplio apoyo a sus planes, en particular, su permanencia bélica en Ucrania. Lejos han quedado los días en que el presidente Xi Jinping declaró aquella famosa e histórica frase durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín en 2022, sobre la “amistad sin límites” entre él y Putin, que sirvió de preámbulo a la invasión rusa a Ucrania ocurrida el 24 de febrero de ese año.
El gran objetivo de esta última visita de Putin a China era ratificar el apoyo político y financiero del presidente Jinping a su injustificada guerra en Ucrania; pero ¡Oh, sorpresa! se encontró con un Xi poco receptivo a sus propuestas, lo que en el mundo de la diplomacia se tradujo como una advertencia para que Rusia busque finalizar de una vez por todas una incursión militar cuya indefinida continuidad tiene grandes costos, asi como graves distorsiones políticas y económicas internacionales.
En 2014 y con la finalidad de diversificar los canales de venta de excedentes de gas ruso proveniente de Siberia, Putin promovió la firma de un acuerdo entre su país y China para la construcción de un gasoducto de más de 3 000 km, que iniciaba en la región rusa de Yakutia (este de Siberia) y terminaría en Shanghái, denominado “Poder de Siberia I”, y el que entró en operación en 2019. En medios especializados se comenta que el gobierno chino aceptó el trato en virtud de que la autoridad rusa aceptó gran parte de sus términos y condiciones, dentro de las cuales estaba el pago de un precio por metro cúbico de gas muy por debajo del precio internacional de mercado.
Una de las misiones principales de Putin en su última visita a China era lograr la firma de un segundo acuerdo para la realización del proyecto “Poder de Siberia II”, la construcción de un nuevo gasoducto para transportaría gas proveniente de Siberia occidental, cruzaría Mongolia y abastecería el norte de China. Para Putin, ese ducto no sólo significaba la posibilidad de descargar los excedentes de combustible que no puede vender a países europeos debido al embargo impuesto por esos países al suyo a causa de su invasión a Ucrania.
Lamentablemente, para Putin, a más de dos meses de su visita a China y de haber presentado la propuesta del nuevo gasoducto, no tiene ninguna respuesta de parte del gobierno chino, lo que ha derivado en que en círculos diplomáticos el silencio haya sido interpretado como una negativa del premier chino a seguir suministrando recursos para que Rusia pueda continuar su esfuerzo bélico en Ucrania, que sería contraproducente para los intereses estratégicos chinos a largo plazo.
Un resultado importante del silencio del gobierno chino ha sido, sin lugar a dudas, el logro de un cierto grado de tranquilidad para países integrantes de la UE, pues el hecho de que el país oriental no este dispuesto a seguir transfiriendo recursos a Rusia podría eventualmente forzarla a buscar un acuerdo de paz con Ucrania, terminando así con un, hasta la fecha, injustificable conflicto que ha durado mas de cuatro anos desangrado de manera absurda a ambos países.
Por lo pronto y ante la ausencia de respuesta alguna a su encomienda, Putin debe encontrarse devastado, pues además de no haber logrado su objetivo y, por tanto, verse en la necesidad de revaluar su incursión en Ucrania, debe estar viendo con profundo pesar el repentino cambio de actitud chino que ha pasado de una “amistad sin limites” a una posición de cooperación reservada. No deja de ser curioso el cambio de actitud chino ante Rusia a sólo pocos días de la visita que hiciera el presidente de los Estados Unidos a Jinping.
POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA
ANALISTA POLÍTICO
@TIGRE_AGUILAR_C
MAAZ