Alarmas fallidas, poliestireno en las ventanas y andamios de bambú: el cóctel inflamable que convirtió los rascacielos en llamas de Hong Kong en una trampa mortal

Nov 29, 2025 - 12:00
Alarmas fallidas, poliestireno en las ventanas y andamios de bambú: el cóctel inflamable que convirtió los rascacielos en llamas de Hong Kong en una trampa mortal

Actualizado

Fallaron los sistemas de alarmas contra incendios. El poliestireno, colocado en el exterior de las ventanas de los bloques de apartamentos en renovación, atribuyó a la propagación del fuego. Al igual que probablemente los andamios de bambú y las lonas de plástico. Todos materiales altamente inflamables que, combinados, actuaron como acelerantes, transformando la fachada en una antorcha vertical y convirtiendo el edificio en una trampa mortal para los residentes. Las llamas saltaron con una rapidez inusual a siete de las ocho torres de 31 plantas cada una del complejo Wang Fuk Court, al norte de Hong Kong.

El devastador incendio de esta semana en la ex colonia británica ya ha dejado al menos 128 muertos y 79 heridos, incluidos 12 bomberos. Las llamas se extinguieron por completo en la madrugada del viernes. Todavía hay alrededor de 200 personas desaparecidas. El complejo de rascacielos devastado por las llamas, según un censo gubernamental de 2021, contaba con 1.984 apartamentos para unos 4.600 residentes.

Mientras los equipos de rescate continúan piso por piso sacando cadáveres y buscando posibles supervivientes, la investigación criminal sobre lo sucedido sigue su curso. Los hongkoneses exigen respuestas sobre cómo las llamas pudieron propagarse en cuestión de minutos y por qué fallaron las alarmas.

El viernes, la oficina de anticorrupción anunció que se habían realizado un total de ocho arrestos en relación con la tragedia. Tres altos directivos de la empresa contratista de las obras de renovación, Prestige Construction & Engineering Co Limited, fueron arrestados el jueves por presunto homicidio involuntario. Los investigadores creen que esta compañía utilizó negligentemente materiales altamente inflamables.

El poliestireno que cubría las ventanas y ascensores en todas las plantas fue clave para que el fuego se propagara con mayor rapidez dentro de los bloques e incendiara los pisos a través de los pasillos. Las mallas y lonas utilizadas en el exterior de los edificios tampoco cumplían con las normas de seguridad contra incendios.

El viernes, también fueron arrestadas más personas: directivos de la consultora contratada en el proyecto, Will Power Architects Company, y una pareja propietaria de un subcontratista para las obras de andamiaje.

Una investigación del diario hongkonés South China Morning Post apunta a que el contratista había "violado previamente los requisitos de seguridad para proyectos de construcción en múltiples ocasiones". La empresa llegó a ser condenada por dos delitos de seguridad en un proyecto en noviembre de 2023. Aún así, a esta compañía se le concedió el contrato de renovación de los edificios de Wang Fuk Court, construidos en 1983 al norte de Hong Kong.

Los primeros días tras el incendio, muchos técnicos señalaron especialmente la responsabilidad de la propagación del fuego a los andamios de bambú, comúnmente utilizados en las obras en Hong Kong. Pero muchos hongkoneses han defendido el tradicional uso de este material natural, colgando continuamente vídeos de personas que demuestran su resistencia al fuego frente a los otros materiales que estaban en la fachada del edificio, como las redes utilizadas.

Durante muchas décadas, los andamios de bambú en los rascacielos en obras de Hong Kong han sido parte del paisa urbano, un testimonio de una pericia artesanal que sobrevivió a la ola de modernidad. Pero el devastador incendio del miércoles puso el foco en los riesgos del uso de este material.

Ante la magnitud de la tragedia, el jefe del Ejecutivo de Hong Kong, John Lee, anunció que los andamios de bambú serán reemplazados de inmediato por estructuras metálicas. Un paso que ya dieron hace años las demás regiones de China continental, donde el bambú fue mayormente reemplazado por andamiajes metálicos más seguros, resistentes al fuego y más duraderos.

Según han informado los medios locales, en Hong Kong hay unos 2.500 trabajadores registrados como montadores de andamios de bambú en la ciudad. En marzo de este año, el Gobierno local ya emitió una directiva para que al menos el 50% de los nuevos contratos públicos empleen estructuras metálicas porque el bambú, como material natural, sufre variaciones en su resistencia según la humedad -y Hong Kong es una ciudad muy húmeda- y se deteriora con el tiempo.

Este año ya saltaron varias señales de alarma: en octubre, hubo un incendio en una torre del distrito central financiero, donde las mallas de construcción y postes de bambú ardieron. En la tragedia de esta semana, varios ingenieros han manifestado que las llamas escalaron por la estructura de bambú y la malla plástica, alcanzando múltiples pisos del edificio en renovación en apenas unos minutos.

Junto al lugar del incendio se ha habilitado un centro comunitario donde se van depositando los cuerpos encontrados en los edificios y los familiares tratan de identificar a sus seres queridos. Las autoridades locales comunicaron ayer que las familias de los fallecidos recibirán una ayuda de 200.000 dólares hongkoneses (alrededor de 22.000 euros), a lo que se sumará una asignación adicional de 50.000 dólares hongkoneses (5.500 euros).

La tragedia de Wang Fuk Court ha desatado una profunda indignación pública en Hong Kong. Muchos residentes aseguran que durante meses alertaron sobre los riesgos de incendio, señalando la presencia de materiales inflamables y la frecuencia con que obreros fumaban y arrojaban colillas entre las lonas que cubrían el edificio.