Amalia de Holanda consigue que su vestido de gala parezca nuevo tres años después gracias al legado de Mary de Dinamarca
El Palacio Real de Ámsterdam ha acogido este jueves por la noche uno de los eventos más especiales del viaje de Estado de los emperadores Naruhito y Masako de Japón por los Países Bajos, donde permanecerán hasta el viernes. Allí, los reyes de los neerlandeses les han dado la bienvenida oficial con una recepción y un banquete en el que todos han lucido sus mejores galas.
Una cita que ha supuesto el debut de la princesa Ariane (20) en un acto de estas características, aunque ha sido el look de su hermana mayor, Amalia (22), el que ha llamado especialmente la atención. Y no porque resulte nuevo, más bien, todo lo contrario.
La heredera ha apostado por un diseño de escote Bardot en un rojo intenso, uno de los colores más habituales dentro de su vestidor. No es casualidad: tanto el rojo como el burdeos son dos tonos que, además de encajar muy bien con tu cabello y tono de piel, también refuerzan su imagen cada vez más definida dentro de la escena royal europea, donde empieza a jugar con más seguridad con la moda.
En esta ocasión ha lucido un diseño de cuerpo entallado con delicado encaje brillante con motivos de hojas en georgette, que ha dejado sus hombros al descubierto. Una sofisticada creación con cinturón del mismo tono, que ha acompañado con la espectacular tiara Mellerio de rubíes, una de las más imponentes y de las que más gustan a su madre, Máxima de Países Bajos; junto a un fabuloso collar tipo choker.
El mismo vestido que lució en la boda de Hussein de Jordania
Los vestidores de las princesas están repletos de piezas espectaculares que destacan por su artesanía y por haber sido confeccionadas a medida. Vestidos únicos que utilizan para eventos que requieren la etiqueta de gala y que, sin duda, sería un lástima utilizar solo una vez en la vida. La hija mayor de los reyes neerlandeses ha esperado tres años para volver a enfundarse en este diseño, pero lo ha hecho con un pequeño truco con el que ha conseguido que parezca nuevo.
Y es que en realidad, Amalia lo estrenó en 2023 durante la boda del príncipe Hussein, heredero al trono de Jordania, y la arquitecta Rajwa Al Saif. Se trata de un vestido firmado por el diseñador favorito de su madre, Jan Taminiau, confeccionado en organza roja. ¿La diferencia? El diseño original no contaba con cinturón y sí con detalle de tela semitransparente que cubría el escote y dejaba un cuello redondo. Es precisamente esta parte del vestido la que ha sido extraída en esta ocasión, dándole un aire más juvenil.
Este gesto encaja con una tendencia cada vez más visible entre las royals europeas: trabajar el fondo de armario como algo vivo, que se adapta, se ajusta y evoluciona en función del contexto, que intenta ser más sostenible reutilizando prendas en múltiples ocasiones.
Mary de Dinamarca y el arte de repetir look sin que se note
Este tipo de gestos no son exclusivos de la princesa de Orange. De hecho, una de las aristócratas que más ha perfeccionado el arte de reinterpretar vestidos de gala es Mary de Dinamarca. La reina danesa ha convertido esta práctica en una seña de identidad, demostrando en numerosas ocasiones que una misma prenda puede adquirir una lectura completamente distinta con pequeños cambios.
En sus apariciones públicas es habitual verla transformar piezas ya conocidas a través de pequeños ajustes: cortando la tela y haciendo que un vestido pase de largo a midi, jugando con los accesorios o dando puntadas para que un escote pase de recto a asimétrico. Así, con la ayuda de un equipo experto en costura, Mary de Dinamarca consigue también que un mismo vestido tenga varias vidas.




