Amparo Aragón nos cuenta su historia: "He vivido muy de cerca lo que es que mi padre (Miliki) y mi madre hayan levantado su vida tres veces"

Amparo Aragón nos cuenta su historia: "He vivido muy de cerca lo que es que mi padre (Miliki) y mi madre hayan levantado su vida tres veces"

Escribir tiene algo de terapéutico… También, de 'promesa' cumplida. Su padre, el inolvidable Miliki, siempre se lo dijo, tenía talento –"escribes bien, ponte"- , pero no ha sido hasta ahora cuando Amparo Aragón -hermana pequeña de Emilio- se ha lanzado al mundo editorial con su Libro de familia. Historia de un corazón itinerante (Editorial Roca). Ya llevaba tiempo subiendo algunos de sus textos en sus redes sociales. Cada lunes, comparte con sus seguidores sus pensamientos, sus reflexiones… y algunos recuerdos de su infancia, itinerante -como dice su título-, forjada entre despedidas -, maletas y canciones -cada capítulo tiene su propia banda sonora-. 

Te recomendamos

"Con la editorial, decidimos hacer una autobiografía que he mezclado un poquito con mis textos… Y creo que ha quedado un libro muy amable. Estoy encantada", nos cuenta un día después de presentar su obra, rodeada de familia -su 'todo'- y muchos amigos en su espacio Rebobina, el último proyecto de una mujer que ha aprendido que, tras cada caída, lo más importante es siempre levantarse.

Amparo Aragón, posando para ¡HOLA!© FERNANDO JUNCO

¿Por qué decidiste escribirlo ahora? ¿Era una idea que llevabas gestando mucho tiempo? 

Como yo escribo textos todos los lunes en Instagram, era un recopilatorio de los textos porque me lo pedían mucho las seguidoras. A la gente que lee en redes sociales le gusta luego leer en papel otro tipo de otro formato, ¿no? Entonces decidimos, con la editorial, hacer como una autobiografía y yo he mezclado un poquito la autobiografía con algunos textos escogidos de Instagram y adaptados al capítulo que le corresponde... Y, bueno, yo creo que ha quedado un libro muy amable y estoy encantada.

Escribir, ¿siempre ha sido un refugio y algo terapéutico?

Sí que he escrito siempre, pero lo hacía para mí… Esa cosa que tenemos, que no le daba importancia, que mi padre ya me decía 'escribes bien', pero, bueno, ya sabes, la vida, hasta que no decidimos nosotros que lo queremos hacer… Entonces, con la pandemia, yo necesitaba expresar lo que estaba sintiendo, porque todos pasamos un momento muy difícil y ahí empecé a compartir en redes sociales lo que escribía y lo que me devolvía la gente es que le gustaba. Comenzó como una 'terapia' mutua, porque yo escribía y lo que recibía a cambio me hacía mucho bien. Veía que también ayudaba a las personas que recibían el texto, con lo cual, sí, terapéutico absolutamente. Le recomiendo a todo el mundo que escriba, aunque sea un diario, en su casa. 

"Mi hermano Emilio y yo nos llevamos seis años, pero a medida que cumplimos años nos hemos ido uniendo más y para mí es un referente en todos los sentidos, tanto intelectual como de la vida"

Su hermano Emilio, su referente y su prologuista

Lo llevas en tu título y es la 'vértebra' de todo tu libro... ¿Qué significa la familia para ti?

En mi caso, todo. Siempre lo digo. No solo los quiero, sino que además me gusta estar con ellos. Me gustan cómo son y, como cuento en el libro, lo que hemos heredado (porque al final uno hereda una forma de funcionar en familia). En nuestro caso ha sido el compromiso emocional y el estar con la familia que creamos. Y para mí la familia lo es todo. Yo sin mi familia sería una mujer absolutamente infeliz. 

El prólogo lo escribe tu hermano Emilio, que además te dedica unas palabras muy bonitas. ¿Se lo pediste tú?

Bueno, yo quería que hubiera un prólogo y estuvimos dándole vueltas y al final, sí, se lo pedí yo (se ríe).

¿Y qué te dijo?

Sí, vamos, desde el minuto uno, que lo hacía él… Así que nada, yo orgullosísima.

Amparo Aragón, de niña, leyendo una revista© @amparoaragon_
Portada del libro de Amparo Aragón© EDITORIAL ROCA
Portada del libro de Amparo Aragón

Como hermana pequeña, me imagino que era un referente para ti 

Sí, mi hermano y yo nos llevamos seis años de diferencia y él, siendo chico y yo chica, hay un momento en la vida en el que lógicamente no estás tanto en la vida del otro, porque fíjate, cuando mi hermano tenía 18, pues yo era un adolescente… Pero a medida que cumplimos años nos hemos ido uniendo más y para mí es un referente en todos los sentidos, tanto intelectual como de la vida. Tenemos una forma de ver la vida muy parecida y hablamos de todo. Tengo mucha relación con él y tenemos una conexión, yo creo que él como hermano mayor, protector, y yo como como hermana pequeña que tiene un referente muy importante para yo también adaptar a mi vida, claro. 

¿Tus hermanas lo han leído?

Mira, lo tienen, pero ya lo leerán. Mis hijos tampoco lo han leído todavía… ya lo harán, tampoco se lo han leído todos. Creo que sólo mi hija Alejandra, poquito a poco. Ayer se lo di a una de mis hermanas, así que lo harán esta semana.

¿Están sorprendidos de que hayas decidido sacar un libro o se imaginaban que sería cuestión de tiempo? 

No, no, yo creo que se lo imaginaban. De hecho, mi hermano me animaba siempre, me decía: 'tienes que escribir, tienes que escribir'. Siempre cuento que soy un poco dispersa, y él me decía: 'ponte, de verdad, siéntate y ponte a escribir, que lo vas a hacer muy bien'… y ahora ya me ha dicho que 'te pones ya con el siguiente, con horario, a escribir todos los días…' Ya estoy ahí barruntando la novela. Tengo la idea, el argumento, los personajes… pero ya son palabras mayores y es dedicarle un tiempo de calidad. 

Su padre, Miliki, en una imagen de archivo compartida por Amparo en sus redes sociales© @amparoaragon_
Su padre, Miliki, en una imagen de archivo compartida por Amparo en sus redes sociales

La familia Aragón, una genial saga de artistas 

Comienzas esta historia por los inicios, por tu tatarabuelo, Jean-Adolphe Foureaux, que fue oficial, jefe de la caballería del ejército sueco del rey Carlos XIII de Suecia… ¿Es una de estas historias que tu padre te contaba de pequeña o que conociste ahora?

No, desde pequeños, porque mi padre nos lo contaba. Este oficial se casa con una chica sueca que trabajaba también para el rey Bernadotte, que era el que había puesto Napoleón en Suecia. Son mis tatarabuelos y ellos salen de allí con un barco lleno de caballos y ahí empieza lo que es como un circo ambulante porque ellos iban con el barco parando en puertos y actuaban. Y la hija que nace de ellos es mi bisabuela, Virginia, la écouyère (amazona equilibrista).

Que es otro referente para ti

Sí, porque era una mujer con unas ideas muy claras. Estamos hablando de finales de 1800... y con unas ideas muy claras, muy fuerte, muy decidida a lo que ella quería hacer en la vida, que eso en aquel entonces era muy complicado para una mujer.

"El arte sigue calando en las nuevas generaciones y no lo buscamos ni lo fomentamos tampoco aposta"

De todas esas historias que te han ido contando. ¿Hay alguna más con la que te quedes?

Pues mira, yo creo que la escribo en el libro. Virginia, mi bisabuela, tuvo 16 hijos y un día en el circo hay veces que hay tres funciones (matiné y luego la función de la tarde y otra ya)… que era una paliza. Y ella dijo: 'mira, yo la última función (creo que las dos últimas) no la voy a hacer porque era Nochebuena, quiero hacer montar la cena bonita para toda la familia'... Y cuando llegaron, en el postre, salió con la hija número 16. Lo que había hecho era ir a parir y había nacido su hija. Había organizado la cena y trajo como postre a la bebé recién nacida, entonces esa anécdota me encanta porque me parece a mí estratosférico. Una locura, pero ahí te demuestra qué tipo de mujer era.

Lo que está claro es que la familia y el arte siempre ha ido muy de la mano

Y sigue así, porque las nuevas generaciones igual. Mi hijo es músico, mi hija Alejandra está estudiando interpretación…  Mi prima Inma es actriz, mi sobrina es actriz, directora, empresaria… O sea, el arte sigue calando en las nuevas generaciones y no lo buscamos ni lo fomentamos tampoco aposta. Ellos naturalmente lo eligen, con lo cual, va calando hacia abajo y… bueno, ya los bisnietos de mi padre, no lo sé, porque la vida ya has visto que va muy rápido y está cambiando todo muchísimo, pero sí que destaca alguno ya… Aruca, la hija de Ichi, cómo dibuja, lo creativa que es, las cosas que se inventa… Entonces creo que ahí hay una mezcla de genética y de elección y yo felicísima porque creo que el arte es tan necesario… Y hoy en día mucho más, para expresarse y encontrar un camino, hoy en día con la IA y toda la tecnología, la artesanía de las emociones, cómo plasmarlo… Me parece muy importante. Esto va como un torbellino. 

Amparo Aragón, posando en una terraza© FERNANDO JUNCO

La 'rebeldía' de la adolescencia y la búsqueda de una identidad

Tuviste una infancia itinerante… ¿Cómo ha forjado tu carácter?

Desde que yo nazco, en Estados Unidos, en Chicago; y luego ya vamos por todo Latinoamérica… Era maravilloso porque viajar te da una enseñanza de tolerancia, de aceptar otras costumbres, de adaptarte… Te da herramientas para conectar con la gente nueva, porque, claro, nosotros cambiábamos de país y cambiaban las palabras también. En Argentina, por ejemplo, en vez de 'coger' tenías que decir 'agarrar', y eso cuando eres muy pequeño, tú estás ahí que dices: ¡Dios mío! Y todo eso me ha dado unas herramientas que me han servido a lo largo de la vida, que ha sido maravilloso. Y luego tiene una parte, no mala, pero aprendí a saber que no me tenía que enganchar emocionalmente con mis amigos porque me iba a despedir de ellos en un año. Aprendí a despedirme, las despedidas eran como ya algo habitual, luego ya no, una vez que llegamos a España tengo una vida totalmente normal, pero todo eso te conforma de una manera... Yo cuando ya llego a España sí que me cuesta más porque ya soy mayor, tengo nueve años o diez, yo venía con unos referentes de Latinoamérica y de Estados Unidos que aquí no se conocían. Entonces yo era como una niña rarísima porque hablaba de cosas de Abbot y Costello, de Jerry Lewis, mis compañeros de colegio decían: '¡Pero de qué habla esta mujer!' Y en mi casa éramos muy anglosajones, bebíamos Coca-Cola, que aquí se bebía muy poca… Nuestras costumbres eran distintas y sí que me costó, ahí me hice un poquito más introvertida. Pero luego, como digo yo, siempre hay alguien que se interesa y saca lo bueno, y son los que te ayudan a enganchar... Como mi grupo de amigas que sigue siéndolo hoy en día. Mis primeras amigas del año 74, en la presentación, me decían: 'Pues yo no te veía rara, te veía como una persona muy curiosa…' En el momento lo sufres, pero luego está muy bien para el futuro y para cuando eres adulto, cómo enfrentar ciertos problemas o situaciones en la vida.

E imagino que fortaleza e independencia

Totalmente. Bandeas mucho mejor los temporales, a nosotros nos ha dado una forma de ver las cosas, de entenderlas, con mucha más amplitud de miras y eso me parece que es muy importante.

"Desde que yo nazco, en Estados Unidos, en Chicago; luego ya vamos por todo Latinoamérica… Era maravilloso porque viajar te da una enseñanza de tolerancia, de aceptar otras costumbres, de adaptarte…"

Hablas mucho de la adolescencia… Aquella etapa, cuando cuentas lo difícil que fue que algunos compañeros se acercaban a ti por ver cómo era la 'familia famosa' por dentro. ¿Cómo asimilaste la fama de tu padre y tus tíos?

Por una parte, yo estoy orgullosísima de mi familia, de mi padre y yo… ¡Imagínate! Lo quiero muchísimo y muchas veces me preguntan cómo era Miliki... Pues era un padre que me llevaba al colegio, que me recogía, que firmaba las notas y me regañaba cuando tenía que hacerlo. Un padre como cualquier otro, pero sí que llega un momento... Porque tú, en la adolescencia, no sabes contra lo que estás luchando. Yo tenía este añadido, pero esa rebeldía de la adolescencia… Yo decía: 'yo quiero que me quieran a mí'. ¿Yo por qué no soy importante? Porque, claro, ahí luego tienes que desgranar: porque están los que vienen porque quieren ver a mi padre o a mi hermano, lo que sea; y luego estaban los que venían por mí y les daba igual, que no tenían esa curiosidad o esa 'idolatría', admiración hacia él… Pero la adolescencia es muy complicada para todos, es una etapa de reafirmación de la personalidad y yo estaba perdídisima… Yo estaba como: 'pero esto, ¿cómo lo encajo?' Y sí, me costó mucho, la verdad, pero por un tema mío. No es culpa de los demás. Era yo con mis 'fantasmitas', que uno anda ahí… Es la rebeldía de la reafirmación de quién eres en esta vida, y ahí es cuando te das cuenta que tú tienes que ser un eslabón en la familia y tienes que aportar y tienes que sumar, pero no te tienes que dejar arrastrar. Mi padre era artista, pero hay padres, médicos o eminencias o arquitectos reconocidísimos… Y ocurre con unas personalidades muy fuertes, muy geniales. Es gente con una cierta genialidad o un don, entonces tú tienes que saber que tú no eres esa persona, que tú no vas a ser esa persona, que tú te tienes que pelear la vida… Y todo eso, encajarlo, es complicado, y uno tiene que pasar por esa etapa (algunos mejor, otros peor, les dura más años)… Pero, bueno, menos mal que encontré la respuesta. Yo he sido muy curiosa siempre porque me lo ha dado viajar también. Date cuenta que, con mi padre, a lo mejor estábamos todo el verano trabajando de gira por España y había mucho tiempo libre y muerto y teníamos que esperar a la función… Mi padre estaba trabajando y yo iba al bar del pueblo. Iba, venía, compraba chuches… Y todo eso te hace estar viendo otras realidades, por ejemplo, que eso es muy importante. Yo viajaba mucho por pueblos de España, entonces veía a otros niños de mi edad y otras realidades. Eso luego me ha servido mucho para para darme cuenta de que, en realidad, lo tenía todo delante de mí y no era capaz de verlo, pero por la ofuscación propia del adolescente.

También insistes en que tus padres te dejaron mucha libertad… pero, claro, cuando ves que todos son artistas, que se dedican al circo y tú no te ves ahí… 

Claro… Dices: 'no, voy a ser yo también'. Es maravilloso porque sí que te abre puertas a conocer gente que no hubiéramos podido conocer si no hubiera sido por mi padre o mi hermano o la familia, pero luego tú tienes que mantenerte. Tienes que buscar el trabajo, mantenerlo… y eso, te puede abrir la puertecita, pero luego te lo tienes que currar tú; y, sobre todo, que hay que formarse y trabajar, que las cosas no te vienen gratis, que esto es muy propio de la juventud, ¿no? Mi padre ha sido un enorme trabajador. Mi hermano Emilio trabaja y sigue hoy en día… Es muy soldado, se levanta, hace su tabla de gimnasia, desayuna, se pone a trabajar… Trabaja hasta la hora de comer, por la tarde trabaja hasta las 9 de la noche y luego cena, así todos los días.  A veces uno desde fuera ve las cosas muy fáciles, pero detrás hay mucho trabajo y eso es lo que, a veces, cuando estás dentro del cogollito no te das cuenta, pero hay mucho trabajo detrás.

Al final creciste en un entorno donde había mucha disciplina

Gente de circo. En mis antepasados había acróbatas, trapecistas… la vida del circo es una vida muy dura. Es una vida ambulante. Lo primero, que eso es complicado y de mucho ensayo, mucho trabajo y mucha responsabilidad, entonces… Al final te das cuenta que lo que funciona es trabajar tu propio camino, trabajar en lo que tú decides y tú quieres y ponerte a ello y arrancar. Y si no funciona, tener las herramientas para ver cómo lo cambio y sigo adelante.

El programa 'Érase una vez el circo'© GTRES
"En mis antepasados había acróbatas, trapecistas… la vida del circo es una vida muy dura. Es una vida ambulante", nos dice Amparo. Sobre estas líneas, una imagen de archivo del programa 'Érase una vez el circo', conducido por los Payasos de la Tele (Gaby, Fofó, Miliki, Fofito, Milikito y Rody).

Cada capítulo termina con una canción… Se nota que te encanta la música

La música para mí es fundamental, como comer, me alimenta el alma… Con esta diferencia de edad que tengo con mis hermanos, he vivido mucho su música y sus referentes, y yo soy muy 'musiquera'… De hecho, este lunes escribí un texto sobre sobre el género actual tan expandido que es el reggaetón, que esto es cíclico en la vida. Mi abuela no entendía a los Beatles y le parecía un espanto aquellos melenudos y luego han salido referentes, en los 80, Michael Jackson o Prince, unos referentes visuales que han quedado para toda la vida. Cómo se vestían, cómo, cómo afrontaban el show business ellos... Y sí, para mí. O sea, es que a mí la música me trae hasta olores, pero olores de cuando era pequeña. Es impresionante.

¿Y si tuvieras que quedarte con alguna?

Hay una canción que sobre todo siempre que la pongo y a mí me da muy buen rollo: se llama Heartbeat City de de The Cars. Y esa canción me la puedo poner en bucle en cualquier etapa de mi vida. Desde el año 80 hasta ahora, sigo, pero, vamos, tengo infinitas… he ido a muchísimos conciertos. Como digo, tengo mucha suerte porque he visto a Michael Jackson en directo, a Prince, a Queen, me han quedado los Rolling… y me gusta que mis hijos me cuenten y me enseñen sus artistas favoritos porque el reguetón no me gusta para mí, pero hay cosas que sí me gustan. Y Bad Bunny, este último disco me encanta. Y luego mucho cantautor que hay ahora, que me gusta muchísimo también: Guitarrica, Rosalía, Carlos Ares… Y mi hijo, que es buenísimo, me gusta estar conectada, además, a mis hijos a través de la música también.  

"Mi padre era artista, pero hay padres, médicos o eminencias o arquitectos reconocidísimos… Es gente con una cierta genialidad o un don, entonces tú tienes que saber que tú no eres esa persona, que tú no vas a ser esa persona, que tú te tienes que pelear la vida… Y todo eso, encajarlo, es complicado, y uno tiene que pasar por esa etapa"

Levantar la vida "tres veces"

Hay mucho en tu historia de cambiar, reinventarse… Empiezas en la televisión, aunque te apasiona, te vas para poder estar con tus hijos… ¿De dónde sale toda esa fuerza? 

Yo creo, como hemos hablado antes, es un poco heredado. Yo he vivido muy de cerca lo que es que mi padre y mi madre hayan levantado su vida tres veces. Tenerlo todo, no tener nada, tener todo, no tener nada… Y eso te cala. Hay cosas de esos momentos que, aunque algunos no los he vivido, me los han transmitido. Lo que tengo muy presente es que hay que continuar, uno no puede parar, entonces valorar qué he aprendido de esta etapa, qué me ha brindado la televisión, cómo puedo adaptarlo… Yo tenía claro que a la televisión no podía volver porque con tres hijos era imposible. Bueno, al final puedes volver, pero no estás con tus hijos… Conciliar en televisión es muy complicado y yo tenía claro que tenía unas habilidades que era conseguir, organizar, sabía hacer decorados, tenía gusto… Me hice unos pros y contras, y dije… Pues organización de eventos. Ahí es un poco preguntarte mucho a ti misma: yo dónde quiero estar, cómo quiero que sea mi vida, qué quiero hacer… ¿Quiero estar mucho tiempo con mis hijos o lo que quiero es ganar mucho dinero?  Preguntarte las cosas y nació muy fluido. Al final, me contrataban para organizar bautizos y comuniones y tal, subcontratada y acabé quedándome con la escuela de cocina, Cayena, y ahí fue clave que a mí se me ocurrió que la gente cocinara a la vez. Fuimos a pedir un presupuesto y nos quedamos con la escuela. Y ese fue el como el boom de que fuimos las primeras en montar un show cooking en Madrid, y luego ya vinieron muchas muy buenas. Y 15 años estuve muy bien hasta la pandemia, que no pude salvarla. Y ahí sí que vino una sequía… Con la edad, además porque a los 60, pierdes el trabajo… ¿Yo qué hago ahora con mi vida? Los hijos vuelan ya solos, hay nido vacío, mi marido también con su trabajo y sus cosas… Él es muy activo intelectualmente también, estudió Psicología, abrió un gabinete… y te encuentras un poco perdida, y dije: 'yo no puedo estar así'… Yo escribía y tal, pero es que me gusta estar activa, y entonces he montado Rebobina, un espacio de eventos muy chulo, donde presentamos el libro… Pero no paro porque ayudo mucho a mi hijo con la banda que tiene, hago un poco de mánager y me voy con él a los conciertos, ¡siempre estoy metida en el lío! Me gusta estar activa físicamente e intelectualmente… Yo soy como muy joven de espíritu. Tengo 61, pero de energía, soy de 30. Hay gente que me dice que quiere jubilarse y estar tranquilo y yo todavía no he llegado a ese punto. Da un poco de vértigo. De los 50 a los 60 se me han pasado volando, y ahora son de los 60 a los 70, una edad que dices: 'ostras, que esto va muy rápido'… y bueno, a mí me da cierta pena porque hoy tengo mucho por hacer. Hay que ir aprovechando ya mucho más el tiempo. Yo tengo energía, el día que no la tenga, tendré que dar un paso atrás y hacer otra cosa, pero mientras la tenga, yo voy hacia delante sin miedo. No podemos tenerlo porque es un poco paralizante y no te deja avanzar. Es que con 60, si tiras la toalla, es un ya no valgo, ya no puedo… ¿Cómo que no? Saramago escribió sus mejores libros a partir de los 60 años y encontró el amor de su vida con 70 y pico. Uno tiene ahí mucha vida, y más ahora que vivimos muchos años y muy bien de salud. ¿Quieres escribir? ¡Ponte a escribir! Hay que hacerlo… Mi madre tiene 92 años y va a cerámica dos días a la semana, impresionante.

Es incombustible…

Y siempre contenta, siempre alegre, muerta de risa… Camina una hora al día, merienda con sus amigas los miércoles, es fundamental para ella. Tiene ese carácter, además, tan positivo… Yo creo que a mí me viene un poco de ella también. Es una actitud ante la vida de la que yo trato de aprender, intento que me cale porque diría que el 80% de su salud es su forma de ser. 

De hecho, tu hermano dice en el prólogo que has heredado de ella esa capacidad de ver la belleza en las cosas

Mi madre a todo le saca el lado positivo. Escribiendo el libro, la parte de Chicago, le decía: 'Mamá, qué duro fue… Cuéntame'. Y ella me decía: 'pues fue muy duro, pero muy bonito'. Esa es una forma de ver la vida sana, para su salud mental… Ve la parte bonita. No es fácil… Esto son formas de ser… Pero mi madre, a lo largo de toda la vida, nunca la hemos visto enfadada, quejarse… Ella ha aceptado. Tengo un texto que es 'aceptar es ganar' porque ella ha aceptado lo que la vida le ofrecía en cada momento y hacía lo mejor que podía con eso. Entonces, sí, lo he heredado yo, pero me ha costado. No he sido así toda la vida. Como digo yo, ahora me río en algunas situaciones, que el humor es importantísimo para desdramatizar, y además no es incompatible, pero he pasado por un valle en el que no me reía de nada… Yo no he sido como mi madre, que es una persona feliz estructuralmente, yo he tenido que trabajármelo, pero, bueno, he llegado, con lo cual estoy estoy encantada de la vida porque yo era una persona radicalmente distinta, con 30 a la que soy con 60.

"Mi madre a todo le saca el lado positivo. Escribiendo el libro, la parte de Chicago, le decía: 'Mamá, qué duro fue… Cuéntame'. Y ella me decía: 'pues fue muy duro, pero muy bonito"

¿Ella es vuestro pilar?

Sí, nos preguntaban cómo era mi madre como a la sombra, y mi sobrina decía: ¿cómo que a la sombra? ¡Si mi abuela es la luz de esta familia! Y es verdad, esa persona lo decía más como la mujer que hay detrás del hombre, ayudando a que triunfe… hay muchas mujeres así. Mi padre no hubiera sido quien es sin ella detrás, o mi hermano Emilio sin su mujer detrás, mi cuñada Aruca… Mi madre es el pilar, lo es todo… Y tienes que ver la relación que tiene con los bisnietos que la adoran, la cuidan, la acompaña, le dan el brazo… Y es maravilloso. Mi padre siempre lo decía y nos moríamos de risa. Cuando la operaban, por ejemplo, ella se iba tan contenta al quirófano y mi padre decía: '¿Pero cómo se puede ir alguien contento al quirófano?' Y mi madre decía: 'Es que si me muero, me morí, es que yo no puedo hacer nada… Yo voy a un quirófano, me van a anestesiar y yo no puedo hacer nada'. Y ella siempre positiva… entonces es fantástico porque le quitas mucho drama a la vida y eso es buenísimo.

Pero me imagino que tuvo que ser difícil, con tus hijos, viajando constantemente, épocas de escasez…

Durísimo, tú date cuenta que ellos iban cada año cambiando de país. Mi madre buscaba casa, buscaba colegio… en un sitio nuevo. Mi madre se fue de su país y no ha vuelto nunca.

"Cuando mi padre nos dejó, mi madre su duelo lo tenía ella, pero nunca delante de nosotros ha llorado amargamente, ni se ha quejado, ni ha dicho… Ella se apoya en la familia y hacia delante. Y a mi padre lo hemos recordado siempre con mucha paz y con mucho amor porque ella nos lo ha transmitido así"

Rita, la madre de Amparo Aragón© @amparoaragon_

¿Nunca?

No porque no ha habido ocasión, y eso te marca y yo le agradezco muchísimo a mi madre que, cuando mi padre nos dejó, mi madre su duelo lo tenía ella, pero nunca delante de nosotros ha llorado amargamente, ni se ha quejado, ni ha dicho… Ella se apoya en la familia y hacia delante. Y a mi padre lo hemos recordado siempre con mucha paz y con mucho amor porque ella nos lo ha transmitido así y yo… No sabes lo que le agradezco esto a mi madre, porque el duelo lo hemos pasado de una manera mucho más… no sé cómo decirlo. Nunca nos ha transmitido: ay, qué tristeza que no ha vuelto a mi país, no… Nos ha transmitido Cuba, que, para nosotros, es nuestras raíces, nuestro arraigo, todo. La música, la comida… es como si hubiéramos vivido allí. Mis hermanos nacieron allí, pero ella nos ha transmitido la belleza y el amor por su país. Hay mucho que aprender de mi madre, la verdad. Y siempre vamos a comer con la abuela y todos dicen 'vamos', pero porque es agradable ir a estar con ella porque siempre está a carcajada limpia. ¡Si es que es un gusto! Mis hijos, los nietos... disfrutan mucho. Es que ya tiene nietos muy mayores. El bisnieto mayor tiene 18.

Pero bueno, también los ha podido disfrutar

Qué suerte que ellos, que han disfrutado y siguen disfrutando de su bisabuela. Es una enorme suerte tener eso en la vida. Yo no conocí a mis abuelos. A ninguno, y me hubiera encantado porque son figuras importantísimas en la vida, y ellos no sólo han tenido a los abuelos, sino a la bisabuela…

El legado de su padre

Y tu padre, en cambio, sí que logró volver a España… Dices que siempre repetía aquella frase 'la guerra te deja con hambre'. ¿Siempre soñó con regresar?

Mi padre siempre. De hecho, él hacía hasta polvorones para que lo probáramos. En Chicago hizo chorizos en casa, que consiguió las tripas de no sé dónde… Siempre toda la comida era española y escuchábamos mucho a Serrat. Yo no lo he visto, pero mi padre lloraba alguna vez. Él quería volver… Bueno, y mis tíos, y tuvieron esa enorme suerte. Esa obsesión que genera mi padre en crear una gran familia que es su epitafio, además. Su epitafio es: 'Aquí descansa el hombre que supo crear una gran familia'. Y es muy emocionante porque lo consiguió todo, todo lo que era importante para él, que era su trabajo y su familia (se emociona)

Miliki ha sido un referente para para todos, de generaciones muy distintas. ¿Qué se siente?

Muchísimo orgullo porque, además, toda la gente que se acerca y te dice algo, siempre es bonito, siempre es un recuerdo cariñoso, siempre son unas palabras preciosas… Yo es que no puedo estar más orgullosa. Era mi padre y yo lo quería como padre, pero compartir ese ese amor, saber que se le sigue recordando, que la gente le sigue queriendo tanto, me da una paz increíble… Y muy orgullosa, por supuesto, siempre.

"Su epitafio es: 'Aquí descansa el hombre que supo crear una gran familia'. Y es muy emocionante porque lo consiguió todo, todo lo que era importante para él, que era su trabajo y su familia"

¿Te dio algún consejo que siempre lleves contigo?

Mi padre, sobre todo, lo que me decía, porque como hemos hablado, mi padre nos dejó ser. No se metía nunca, si te tenía que dar un consejo te lo daba, pero él nos dejó bastante libertad. Me decía: 'si vas a hacer algo, hazlo bien y hazlo y no lo dejes a medias'. O sea, si vas a hacer algo, termínalo y fórmate. O sea, él trabajó mucho y se formó mucho. Estudió música y siempre estaba al día de todo lo que ocurría en su gremio, pero yo creo que eso sí que lo repetía mucho… y es una frase, un consejo, que a mí me ha valido y que he puesto en práctica.

Decías que de él heredas la supervivencia, eso de, aunque te caigas, aprietas los dientes y continúas hacia delante

De hecho, su caso se estudia en Marketing porque mi padre y mis tíos como producto, digamos, supieron adaptarse a cada situación que ellos se iban encontrando en la vida. Entonces ellos se van de Cuba, emigran de España y se van, como muchísimos españoles, que además no sé si lo cuento en el libro, pero en el barco en el que se van iba Plácido Domingo, de bebé, en brazos de Pepita, su madre, y de Plácido padre. Levantan su vida de nuevo en Cuba y cuando se van de Cuba, vuelven a levantar su vida, pero de otra manera, porque ellos llegan a Estados Unidos y el payaso no existe como tal (ese payaso de cara blanca)… Existen los cómicos, pero no saben hablar inglés y tienen que adaptarse. Entonces no trabajan para niños, trabajan para adultos con mímica y música. Cuando les surge luego el contrato para Latinoamérica, vuelven a cambiar otra vez, vuelven a trabajar para niños con lo que iban a traer a España, pero de otra manera. Ellos supieron entender el público de cada país y dónde tenían que poner sus esfuerzos, ¿no? Y eso también lo hemos aprendido en casa. Mi padre siempre decía: ponte un traje, ponte una corbata y sal a la calle. En casa no vas a conseguir nada. Sal y busca, porque ellos, desde pequeños, se buscaban la vida. En el Café Espérides, en Pájaros de papel, la película que dirigió mi hermano Emilio… son muchas anécdotas de la vida de mi padre. y es el último trabajo que hace. No sé si son herramientas, es una forma de continuar, de ver a dónde dirijo los esfuerzos, cómo me adapto… Todo eso, no sé si es fácil o difícil, pero en mi casa lo tenemos muy incorporado y mis hijos, mis sobrinos… todos hemos buscado el camino. Mira, mis sobrinos Manuel y Virginia trabajaron en Compañeros, los escogieron, que fue un boom, y Manuel cuenta que, cuando terminó, con una fama tremenda, pensó que lo tenía chupado… y el teléfono, el día que terminó la serie e hicieron la película, no volvió a sonar. Es un golpe de realidad, una bofetada, que dices… '¿Y yo ahora qué hago con mi vida?' Mi sobrino, que es guionista, hace muchas charlas para empresas. Tienes que buscarte el camino… y al final vas buscando la forma.

Y más en profesiones artísticas, la incertidumbre siempre está ahí, ¿no?

 Y hay que escuchar un poco a la vida, porque yo, por ejemplo, cuando perdí Cayena, que intenté salvarla con un crédito ICO, con no sé qué… Aquello se resistía, y yo dije: 'La vida me está diciendo que por aquí no tengo que seguir'. O sea, tú a veces te empeñas en levantar cosas o en pelear por algo que la vida te está diciendo que no y hay que escuchar un poco a la vida, entonces yo dije: 'Me parece que por aquí ya no va a ser, que tengo que irme hacia otro lado' o hacia lo mismo, pero no este en concreto, ¿no? Esto lo tengo ya que dejar ir y eso es importante también. A veces nos ofuscamos un poco: porque tengo que seguir por aquí, quiero ser escritora (pero no vendes ni un libro)… Pues a lo mejor la vida te está diciendo que por ahí no es… 

Amparo Aragón posando para ¡HOLA!© FERNANDO JUNCO

¿Cómo te gustaría que la gente se acerque a este libro? Porque tratas temas muy 'universales', el duelo, la búsqueda de identidad...

Yo creo que puede ayudar, porque de hecho ayer me decía una asistente que yo no soy consciente de lo que ayudo o de lo que puedo inspirar… que es verdad, yo tengo un poco ese síndrome del impostor que no me creo mucho a mí misma, pero, bueno, esto es algo que me tengo que trabajar yo, pero sí que si de algo pueden servir mis decisiones o cómo entendí yo los problemas... Al final un divorcio, una mujer sola con un hijo y un padre con mucha personalidad o una madre y una pérdida… Al final son cosas que pueden abrirte un poco. Me decía un señor que vive en Colombia: 'Me has dado la inspiración para escribir mi vida'. Entonces si de algo puede servir mi experiencia, que puede servir o no, pero yo creo que sí, que lo puede leer de esa manera, no como algo motivacional ni como… sino cómo superamos las mujeres. Las mujeres nos enfrentamos muchas veces a una diatriba, al 'me gustaría seguir creciendo en mi profesión, pero es que tengo cuatro hijos o tres'… Y cómo lo hago, y a qué renuncio, y me van a hacer fija o no… Todo esto que nos hemos enfrentado, aunque, afortunadamente, vamos dando pasitos hacia delante. Esa mochila que cargamos las mujeres, cada cosa que hacemos (porque hay mucho invisible en el día a día)… La mayoría de mis lectoras son mujeres. Yo tengo un novio con dos hijos con 18-20 años…

Que eras una niña

Yo era una niña y yo bueno, pues estas cosas del amor juvenil y los que están a tu alrededor muchas veces te dicen: '¿pero qué estás haciendo?' Pero, bueno, estás enamorada… que además lo tienes que pasar, pero ese cómo resuelvo o cómo... No conscientemente, porque muchas veces resuelves inconscientemente. En Antena 3 empiezo a trabajar, de repente dices, esto aquí no casa, esta pareja que tengo y esta vida que de repente me he encontrado, con todos estos compañeros que estamos aquí haciendo historia, que no lo sabíamos, pero estábamos con Hermida… pues abres los ojos y dices 'esto se tiene que acabar'. Entonces yo tengo que empezar otra vez, entonces, pues ojalá les valga para situaciones que estén viviendo ellas hoy en día. O chicas jóvenes que también me leen.

Lo que es seguro es que tu padre estará contentísimo de que al final le hayas hecho caso…

No tengo la más mínima duda. O sea… Pero, vamos, estará feliz. Yo era súper jovencita, y me decía: 'escribes muy bien, ponte, ponte…' pues ha llegado el momento. Y maravilloso que haya sido ahora.

Te puede interesar