Así es el rincón de Costa Rica donde Chayanne se olvida del estrés: un paraíso con piscinas termales entre montañas
Costa Rica es un destino que te transforma, uno de esos de los que uno vuelve distinto, lleno de gratitud y con la certeza de saber que un mundo sostenible en el que convivir en armonía con la naturaleza es posible. ¡Cuánto tenemos que aprender de los costarricenses! Además de abrumarse con sus paisajes con mil y una tonalidades de verde, de coleccionar fotos de sus muchas especies animales, de caminar por sus playas de ensueño o de recorrer sus bonitos pueblos, hay un básico que todo viajero que llega al país debe anotar en su libreta de imprescindibles: purificarse en alguna de las cascadas o termas que se reparten por su territorio. Porque esto, definitivamente, sí que es ¡pura vida!
En pleno Valle de Orosi: cómo es el enclave donde el agua termal brota a más de 70 grados desde 1743
A menos de 40 kilómetros de la capital San José, en la provincia de Cartago, se encuentra el Valle de Orosi, un enclave con una exuberante vegetación y bosque lluvioso en el que dibuja su camino el río del mismo nombre, afluente del Reventazón –uno de los ríos más importantes del país–. Conocido, también, por ser uno de los asentamientos coloniales más antiguos del país, este valle, que se extiende entre la ladera del volcán Irazú y la masa arbórea del Parque Nacional Tapantí-Macizo de la Muerte, es un vibrante ecosistema conocido por su riqueza geotérmica y biodiversidad. Desde 1743, en medio del bosque fluye agua termal enriquecida con minerales esenciales mediante filtración geotérmica a temperaturas superiores a los 70 grados centígrados.
Para aprovechar sus propiedades curativas, no tardaron en establecerse diferentes complejos termales en la zona, entre los que destaca la conocida Hacienda Orosi. Desde sus siete piscinas de diferentes tamaños y temperaturas que oscilan entre los 34 y los 39 grados, los clientes pueden deleitarse con vistas al valle, el Cerro Barba de Viejo y los volcanes Irazú y Turrialba. Las aguas, que se recogen entre piedras de un azul turquesa y vegetación, están enriquecidas con más de diez minerales que ayudan, entre otras cosas, a generar colágeno, calmar pieles estresadas y restaurar el equilibrio hasta en las pieles más sensibles.
El plan de bienestar de Chayanne en Costa Rica: qla Hacienda Orosi
Con tantos beneficios para la salud no es de extrañar que rostros conocidos de todo el mundo se acerquen hasta aquí para darse un baño. Como parte de su gira ‘Bailemos otra vez’, el cantante Chayanne visitó Costa Rica recientemente, viaje en el que aprovechó para hacer una escapada a estas termas para reponer fuerzas. Ojo, porque quizás este es uno de los secretos del intérprete de Torero para lucir tan increíble a sus casi 58 años.
Como complemento al baño, además de relajarse y descansar en su zona de hamacas, uno puede embadurnarse con barros minerales que ayudan a eliminar impurezas, suavizar la textura de la piel y devolverle el brillo. El broche de oro lo ponen los productos naturales –disponibles para comprar junto a la recepción– como brumas faciales, cremas reafirmantes o protectores solares elaborados a partir de las aguas del valle de la firma Orosi Dermotermal –dueños de la hacienda que adquirieron en 2016–, las cuales se extraen mediante métodos ecológicos y de bajo impacto que preservan el manantial y su ecosistema.
De la piscina a la mesa: los platos típicos costarricenses que se sirven frente a colibrís y más de 225 especies de aves
Hacienda Orosi dispone, además, de diferentes instalaciones para aprovechar el día. Por un lado, está su restaurante, donde coger fuerzas con sus zumos naturales y en cuya carta no faltan platos típicos del recetario costarricense como patacones con carne mechada y pico de gallo; arroz con pollo desmenuzado y vegetales cocinado con vino blanco, achiote, mantequilla y especias y acompañado por frijoles y papas, o chifrijo, que se elabora con arroz blanco, frijoles tiernos, pico de gallo, chicharrón, guacamole y jalapeño. Lo mejor es que mientras uno se da un homenaje gastronómico puede ver colibrís y otras más de 225 especies de aves registradas en la región.
Un plan también en familia: la granja de animales, el Coffee Tour Adventure y las esculturas que homenajean a los cafetaleros
El complejo, pensado para poder disfrutar también en familia, incluye una granja de animales en la que se pueden ver vacas, caballos, pavos reales, ovejas, cabras y cerdos, entre otras especies, con las que los más pequeños podrán interactuar. Además, al ser una de las regiones cafeteras más antiguas del país –se empezó a cultivar allá por 1850–, ofrece el Coffee Tour Adventure, una caminata de cinco kilómetros por las montañas en la que se homenajea a los cafetaleros con varias esculturas gigantes que representan el proceso de recogida y elaboración del café. A lo largo del recorrido aparecen diferentes carteles con datos y curiosidades sobre esta bebida, así como espectaculares miradores.
Para gozar de esta completa experiencia existen dos pases: el de día, cuyo horario es de 9 a 17 horas, y el de noche, que va de 14 a 21 horas. En ambos casos, el precio es de 30.000 colones (unos 57 euros al cambio actual) e incluye parking, taquilla para dejar las cosas, toalla, acceso a todas las instalaciones y barro para exfoliación corporal.
Los que quieran hacer noche aquí pueden alojarse en Coffee Pickers Village by Hacienda Orosi, un conjunto de casitas totalmente equipadas con capacidad para cuatro y seis personas que están ubicadas en medio de plantaciones de café.
Cómo completar la jornada con el Parque Nacional Volcán Irazú: el volcán activo más alto del país a 48 kilómetros de la hacienda
La visita a Hacienda Orosi puede combinarse con el Parque Nacional Volcán Irazú, situado a unos 48 kilómetros de aquí. Con 3.432 metros de altura sobre el nivel del mar, este es el volcán activo más alto de Costa Rica. El recorrido por el parque invita a observar diferentes cráteres como el de Playa Hermosa, que, cubierto de cenizas, se puede recorrer caminando; el Principal, donde en ocasiones se forma una laguna de aguas azul turquesa, o el de Diego de la Haya. Los dos últimos se pueden admirar desde un mirador.
Así mismo, se puede ver la formación de Zapadores, el punto más alto del macizo desde donde, en días claros, se divisan las costas del Caribe y el Pacífico. Por último, también existe la posibilidad de recorrer parte de los 16 kilómetros de senderos del sector Prusia. El parque tiene una oficina que brinda información y servicio de guías, baños y un pequeño restaurante para reponer fuerzas.
Antes de acudir, es importante tener en cuenta dos cosas.:
- En primer lugar, para visitar el parque hay que comprar las entradas previamente en la web del SINAC (Sistema Nacional de Áreas de Conservación). En ningún caso se podrá hacer de forma presencial, pues para preservar el entorno hay un cupo de personas que pueden acceder al día.
- Y, en segundo lugar, debido a su altitud y a la climatología de la zona, suele haber niebla a partir de media mañana –en el mejor de los casos–, por lo que la opción ideal es ir a primera hora y acabar el día con un baño relajante en las piscinas de Orosi con el pase de noche, cuando el calor es menos intenso. El precio de la entrada general del parque es de 1.130 colones (unos 2,15 euros), importe al que hay que sumar el del parking, que para un vehículo normal es de 3.000 colones (unos 5,70 euros).








