Beatriz Santamaría Jaramillo, dietista-nutricionista inmunóloga: "Las mujeres que siguen dietas más saludables tienen menos problemas de fertilidad"

Beatriz Santamaría Jaramillo, dietista-nutricionista inmunóloga: "Las mujeres que siguen dietas más saludables tienen menos problemas de fertilidad"

Cuando una mujer se queda embarazada, se conciencia casi de inmediato de la necesidad de alimentarse de manera saludable y así también es común que se lo recuerden sus familiares a menudo, pues se sabe que influye en el correcto desarrollo del bebé. Pero, ¿y antes del embarazo? Con anterioridad a la gestación, no se le suele dar tanta importancia a la alimentación, a no ser que se trate de una mujer con problemas de sobrepeso, por ejemplo. Sin embargo, es mucho más determinante de lo que muchas personas imaginan.

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Así lo suscribe Beatriz Santamaría Jaramillo, dietista-nutricionista inmunóloga de Ruber Internacional Centro Médico Habana, con quien hemos hablado sobre la dieta antiinflamatoria y su papel en la fertilidad tanto femenina como masculina (también es esencial en el hombre).

La inflamación está estrechamente relacionada con la infertilidad tanto en hombres como en mujeres.

Beatriz Santamaría Jaramillo, dietista-nutricionista inmunóloga de Ruber Internacional Centro Médico Habana

¿Cómo influye la alimentación de la madre en las posibilidades de lograr un embarazo de manera natural?

En estudios poblacionales se puede observar cómo las mujeres que siguen dietas más saludables en la etapa preconcepcional (antes de quedarse embarazadas) tienen menos problemas de fertilidad. Este efecto se replica tanto en mujeres que intentan concebir de forma natural como en mujeres que están siguiendo tratamientos de fertilidad.

Las dietas saludables se caracterizan, fundamentalmente, por un consumo elevado de alimentos vegetales (fruta, verdura, cereales integrales, legumbres…).

De forma inversa, las dietas poco saludables se asocian con infertilidad. El ejemplo más clásico de la dieta poco saludable es la Wersten Diet o dieta occidental, el terrible modelo dietético que estamos importando de Estados Unidos, en el que se consumen de forma habitual alimentos ultraprocesados, un exceso de carne roja y procesada, refrescos, dulces… y sin embargo no se comen alimentos vegetales en proporciones adecuadas.

¿Es tan determinante la del padre?

Desde luego. En hombres, también está descrito que seguir una dieta poco saludable (como la dieta occidental) se asocia con mayor riesgo de infertilidad y con peor calidad del semen. Esto es especialmente evidente en hombres con obesidad y alteraciones metabólicas (como diabetes, hígado graso, etc), que habitualmente se correlacionan con el consumo de este tipo de dietas.

Un campo apasionante que se está investigando en la actualidad es cómo la dieta preconcepcional del padre puede modificar el ADN del espermatozoide (mediante cambios epigenéticos) y esto, a su vez, puede influir en el desarrollo de la placenta, del embrión e incluso en la futura salud del bebé.

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¿Qué es y en qué consiste la dieta antiiflamatoria?

Una dieta antiinflamatoria es un patrón alimentario capaz de reducir biomarcadores de inflamación sistémica, como la proteína C reactiva (PCR) y la interleucina-6 (IL-6).

Cuando estos marcadores están elevados de forma crónica indican que el organismo está sometido a una inflamación sistémica de bajo grado. Este estado de inflamación silenciosa está implicado en la patogénesis de múltiples enfermedades.

Numerosos estudios demuestran que la adherencia a un perfil dietético antiinflamatorio se asocia con un menor riesgo de desarrollar enfermedades que tienen origen inflamatorio como las cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la artritis reumatoide y las enfermedades inflamatorias intestinales. Y la evidencia también está empezando a emerger asociando la efectividad de este tipo de dietas en el control de la obesidad, en la prevención del cáncer y de trastornos cognitivos.

La dieta antiinflamatoria es lo que tradicionalmente describíamos como dieta saludable. A día de hoy sabemos, que más allá del mero aporte de nutrientes, este tipo de dietas también tienen un profundo efecto inmunomodulador, regulando vías inflamatorias y modificando la composición de la microbiota intestinal.

Dieta saludable en el embarazo© Getty Images

¿Cuál es su papel en la fertilidad?

En la literatura científica más reciente se está describiendo cómo las personas que siguen perfiles dietéticos más inflamatorios tienen peores tasas de fecundabilidad y mayores probabilidades de infertilidad. Este efecto se mantiene cuando se tienen en cuenta otros factores que podrían intervenir en el resultado, como la edad o el índice de masa corporal. Y el efecto se aprecia tanto en hombres como en mujeres.

De forma inversa, un metaanálisis muy reciente, de 2025 , en el que se ha estudiado a más de 17.000 participantes, ha confirmado que las mujeres que siguen patrones dietéticos más antiinflamatorios tienen significativamente menos probabilidades de tener problemas de fertilidad que aquellas que siguen dietas más proinflamatorias.

La dieta preconcepcional del padre puede influir en el desarrollo de la placenta, del embrión e incluso en la futura salud del bebé.

Beatriz Santamaría Jaramillo, dietista-nutricionista inmunóloga de Ruber Internacional Centro Médico Habana

¿Y en el hecho de tener un embarazo saludable?

También se ha descrito que las mujeres que durante la gestación siguen patrones dietéticos más antiinflamatorios tienen menos riesgo de desarrollar complicaciones obstétricas graves como la preeclampsia, la diabetes gestacional y el parto pretérmino. Es decir, seguir este tipo de dieta contribuye a que el embarazo llegue a término de forma adecuada.

¿De qué manera regula esta dieta la inflamación?

La dieta está formada por miles de sustancias químicas que tienen efectos biológicos, es decir, que pueden influir a nuestro organismo de formas diversas.  El resultado antiinflamatorio neto de una dieta antiinflamatoira es el resultado del sumatorio de miles de sustancias con efecto bioactivo, que regulan la inflamación a múltiples niveles. De hecho, ese es el motivo por el que hacemos hincapié en el perfil dietético completo y no en un alimento puntual.

Conocemos cuál es el mecanismo exacto en el que funcionan algunas sustancias concretas, pero aún hay muchos mecanismos que no conocemos de forma exacta. En términos generales, la dieta antiinflamatoria regula la inflamación a través de estos mecanismos:

· La reducción del consumo de nutrientes proinflamatorios (como las grasas saturadas y las grasa trans) reduce la activación de vías inflamatroiras (como NF-κB) y reduce la producción de citoquinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α, PCR).

·El consumo de nutrientes y compuestos bioactivos antiinflamatorios (como la fibra, los polifenoles o los omega-3) reducen la expresión de genes proinflamatorios y promueven la producción de citoquina antiinflamatorias (IL-10, adiponectina).

·La ingesta de alimentos vegetales (fibra, polifenoles) promueve el desarrollo de una microbiota intestinal saludable, que mantiene íntegra la barrera intestinal y produce ácidos grasos de cadena corta (ambos fenómenos asociados a reducción de la inflamación).

·La ingesta de alimentos con alto nivel de antioxidantes (polifenoles vegetales) reducen la cascada inflamatoria que induce el estrés oxidativo.

·El bajo índice glucémico de la dieta antiinflamatoria estabiliza la glucemia y la insulinemia, contribuyendo a reducir la inflamación postprandial.

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¿Cómo crea el entorno inmunológico adecuado para concebir?

La inflamación está estrechamente relacionada con la infertilidad tanto en hombres como en mujeres. Los procesos inflamatorios crónicos,  así como la inflamación sistémica (o inflamación de bajo grado), afectan la función reproductiva a través de múltiples mecanismos biológicos.

En mujeres, la inflamación crónica (que se da en situaciones como infecciones persistentes, enfermedades autoinmunes o en la endometriosis) altera la fertilidad al alterar la calidad de los ovocitos, la formación de los folículos, la producción hormonal y la señalización inmunitaria, que a su vez puede comprometer la receptividad endometrial y la implantación.

En los hombres, la inflamación (ya sea por infección, obesidad, varicocele o enfermedad sistémica) provoca estrés oxidativo, daño en el ADN, alteración de la espermatogénesis y reducción de la producción hormonal, lo que finalmente resulta en parámetros espermáticos anormales y subfertilidad. De manera que reducir la inflamación a través de la dieta (y de otros estilos de vida) contribuye a revertir estas situaciones de forma efectiva.

Dieta antiinflamatoria en el embarazo© Getty Images

¿Es recomendable seguirla también una vez conseguido el embarazo? ¿Por qué?

Es muy recomendable. Seguir una dieta antiinflamatoria durante el embarazo, no solo evita complicaciones obstétricas, como se ha descrito anteriormente, sino que también se ha asociado con efectos a largo plazo en la futura salud del niño.

Se ha descrito que las madres que durante su embarazo siguen dietas más inflamatorias tienen hijos con más probabilidades de desarrollar obesidad, enfermedades metabólicas, asma y problemas emocionales y de comportamiento (depresión, ansiedad, comportamiento agresivo y TDAH).

De forma inversa, las madres que durante el embarazo siguen dietas con perfil más antiinflamatorio tienen hijos con menor riesgo de desarrollar estas enfermedades y también se ha asociado con mejor cognición y desarrollo del lenguaje.

No hay un alimento mágico que convierta una mala dieta en una dieta antiinflamatoria.

Beatriz Santamaría Jaramillo, dietista-nutricionista inmunóloga de Ruber Internacional Centro Médico Habana

¿Cómo seguir la dieta antiinflamatoria? ¿Qué alimentos se deberían incluir y cuáles excluir?

La dieta antiinflamatoria se basa en el consumo de alimentos con propiedades antiinflamatorias. Esto incluye principalmente alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas, hierbas, especias y aceite de oliva virgen. Comer muchos alimentos vegetales y muy variados es la base de todos los modelos dietéticos saludables. Estos alimentos aportan fibra, micronutrientes y polifenoles, componentes de la dieta que tienen efectos antiinflamatorios comprobados.

Simultáneamente hay que minimizar los alimentos con efectos proinflamatorios como las carnes procesadas (embutidos, fiambres, salchichas, carne de hamburguesa…), los carbohidratos refinados (pan blanco, pasta y arroz blancos…) y los alimentos ricos en grasas saturadas y azúcares añadidos (galletas, bollos, helados, refrescos…)

Es imprescindible aclarar que no hay un alimento mágico que convierta una mala dieta en una dieta antiinflamatoria. Lo importante es el patrón dietético, es decir, el conjunto de alimentos y bebidas que se consumen de forma habitual. Esto incluye lo que se come, la cantidad y la frecuencia en la que se consume.

¿Es más adecuada esta dieta que la mediterránea?

En realidad, no se puede hacer una distinción entre ambas. La dieta mediterránea es una dieta antiinflamatoria. Hay otros tipos de dieta que también tienen un perfil antiinflamatorio (como la dieta vegetariana o la dieta DASH), pero la dieta mediterránea es el patrón alimentario que tiene más evidencia en la literatura científica de tener propiedades antiinflamatorias.

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¿Se pueden complementar?

Efectivamente, lo que se puede hacer es añadir a una dieta mediterránea de base algunos alimentos foráneos, que no siendo parte de la dieta mediterránea tradicional, tienen demostrados efectos antiinflamatorios. Por ejemplo el té verde, la cúrcuma, los frutos rojos o la kombucha. De esta forma se puede crear una versión de la dieta mediterránea modificada hacia un perfil más antiinflamatorio.