'Best friend breakup' o cuando perder a tu mejor amiga duele más que una ruptura amorosa en la adolescencia: "Lo primero es validar su dolor"

'Best friend breakup' o cuando perder a tu mejor amiga duele más que una ruptura amorosa en la adolescencia: "Lo primero es validar su dolor"

En la adolescencia todo se vive con mucha más intensidad: la alegría se convierte en euforia fácilmente, la tristeza en desasosiego, el amor se experimenta desde la entrega más absoluta y la pasión más arrolladora… De hecho, cuando se habla de relaciones en esta etapa, se suele pensar de inmediato en el primer amor o en amores de verano; sin embargo, si hay un pilar básico en todo adolescente son los amigos. El sentido de pertenencia es clave para ellos y contar con un grupo de amigos en el que se vean a sí mismos plenamente integrados implica mucho más de lo que creemos, pues es un verdadero factor protector de la salud mental. Si además cuentan con el apoyo de un mejor amigo o una mejor amiga, se sentirán mucho más empoderados.

Eso sí, si esa mejor amiga (o amigo) rompe la relación de amistad… el golpe es muy difícil de asimilar a estas edades. Tanto es así que esta situación ha sido bautizada con nombre propio, best friend breakup, pues se considera aún más doloroso que una ruptura sentimental. Elena Sánchez Escobar, psicóloga, directora clínica y cofundadora de yees! (https://yees.es), explica cómo afecta a los adolescentes, especialmente a ellas, a las adolescentes y hace hincapié en la necesidad de validar su sufrimiento y de apoyarlas a transitar este sentimiento, que no deja de ser un duelo.

La ruptura de una amistad importante es un duelo, y como tal, puede generar tristeza, sentimientos de rechazo, baja autoestima, enfado, ansiedad en función del contexto.

Elena Sánchez Escobar, psicóloga, directora clínica y cofundadora de yees!

¿Qué es el best friend breakup?

El término best friend breakup hace referencia a la ruptura de una amistad muy significativa, especialmente aquella que se vive como una "mejor amistad". Aunque solemos asociar las rupturas emocionales a las relaciones de pareja, la pérdida de una amistad importante puede generar un impacto emocional igual o incluso mayor, especialmente durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que los amigos ocupan un papel fundamental en la construcción de la identidad y el sentimiento de pertenencia.

¿A qué edades es más común y por qué?

Puede ocurrir a cualquier edad, pero suele ser más frecuente e intenso entre los 10 y los 16 años. Durante la preadolescencia y la adolescencia las amistades se vuelven más profundas, exclusivas y emocionalmente significativas. Los amigos dejan de ser únicamente compañeros de juego para convertirse en figuras de confianza, apoyo y validación. Además, en estas etapas se están desarrollando habilidades sociales y emocionales que todavía son inmaduras, por lo que los conflictos suelen vivirse con mayor intensidad.

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¿Cómo les puede llegar a afectar?

La ruptura de una amistad importante es un duelo, y como tal, puede generar tristeza, sentimientos de rechazo, baja autoestima, enfado, ansiedad en función del contexto. Muchas veces la ruptura implica además quedarse fuera de un grupo o sentirse excluida socialmente, haciendo que el sufrimiento pueda ser aún mayor porque afecta directamente a la necesidad de pertenecer y sentirse aceptada. Por otro lado, las amistades tan intensas cumplen funciones difícilmente reemplazables, al menos en el corto plazo, por lo que el rol que define a la menor o adolescente queda completamente vacío.

Es un proceso emocional aparentemente sencillo desde fuera, pero tremendamente complejo emocionalmente.

Best friend breakup© Getty Images

¿Cómo darnos cuenta del sufrimiento de nuestra hija por esta razón si no lo cuenta en casa?

No siempre verbalizan lo que les ocurre. La clave está en fijarnos en los cambios de comportamiento: un estado de ánimo más bajo, una mayor irritabilidad, dejar de hacer cosas que antes hacía, cambios en las rutinas de alimentación o sueño… Y también quejas físicas: dolores de cabeza, de estómago…

El uso de las redes sociales nos puede dar mucha información, porque en muchas ocasiones son una herramienta que canalizan y en la que los adolescentes encuentran la manera de expresar lo que no pueden hacer con palabras.

Lo importante es generar espacios de conversación, demostrar interés genuino sin presionar ni interrogar, y sobre todo, sin juzgar ni minimizar, mostrando disponibilidad y escucha. Aunque un primer intento de comunicación sea infructuoso, ya se están construyendo puentes que nuestra hija cruzará cuando esté preparada.

Educar emocionalmente también implica enseñar a construir y mantener relaciones saludables.

Elena Sánchez Escobar, psicóloga, directora clínica y cofundadora de yees!

¿Cómo ayudar a una niña o adolescente que lo está pasando mal por haber roto su amistad con su mejor amiga?

Lo primero es validar su dolor. A veces los adultos, sin mayor intención que la de evitar su sufrimiento, tendemos a minimizar estas situaciones con frases como "ya harás nuevas amigas" o "son cosas de niños", pero para ellas la pérdida es real y significativa.

Es importante escuchar de una forma activa, ayudarles a poner nombre a lo que sienten y transmitirles, sobre todo, que es normal y no pasa nada si están tristes. También podemos acompañarlas a reflexionar sobre lo ocurrido, sin buscar culpables, favoreciendo el desarrollo del pensamiento crítico, y también la búsqueda de soluciones de manera constructiva. Enseñarles cómo abordar una conversación difícil, habilidades para resolver conflictos y entender y gestionar sus propias emociones, va a ser clave en su desarrollo adulto.

Además, de manera preventiva y como factor de protección, conviene fomentar otros espacios de relación y actividades que les permitan mantener una red social diversa. Así, si una falla o se rompe tiene una red de seguridad que la sostiene.

Si el malestar es intenso o se prolonga en el tiempo, puede ser recomendable consultar con un profesional.

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Estamos hablando de niñas, ¿pero ocurre igual en el caso de los niños o de los adolescentes chicos cuando rompen con su mejor amigo?

Sí, también ocurre en los niños y adolescentes varones. La pérdida de una amistad significativa genera el mismo nivel de sufrimiento emocional que en las niñas. Cuando una relación de confianza, apoyo y compañerismo se rompe, independientemente del género, experimentan las mismas emociones: tristeza, decepción, soledad, rechazo…

La diferencia suele estar más en cómo se expresa ese malestar y en la respuesta que recibe el entorno. En muchos casos, el sufrimiento asociado a la ruptura de una amistad está menos reconocido y validado en los chicos y adolescentes varones. Todavía persisten mensajes sociales que les transmiten que deben ser fuertes, restar importancia a determinadas emociones o no mostrar vulnerabilidad, lo que puede dificultar que hablen abiertamente de lo que sienten.

Por ello, es importante que familias, educadores y profesionales prestemos atención también a estas pérdidas emocionales en los chicos, generando espacios donde puedan expresar su malestar sin sentirse juzgados y entendiendo que la ruptura de una amistad importante puede ser una experiencia dolorosa para cualquier persona.

Elena Sánchez Escobar, psicóloga, directora clínica y cofundadora de yees!© yees!
Elena Sánchez Escobar, psicóloga, directora clínica y cofundadora de yees!

¿Es común el ghosting en este tipo de rupturas? Si es así, ¿se incrementa el daño?

Sí, cada vez es más frecuente. El ghosting consiste en cortar la comunicación de forma repentina sin dar explicaciones, algo que las redes sociales y la mensajería instantánea han facilitado.

Cuando una amistad termina mediante ghosting, suele aumentar el sufrimiento porque la persona que lo recibe se queda sin una narrativa clara de lo sucedido. Esto favorece la aparición de dudas, sentimientos de culpa y pensamientos repetitivos intentando encontrar una explicación. La falta de cierre emocional suele hacer más difícil elaborar la pérdida.

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Los padres suelen dar por hecho los primeros años de vida que sus hijos tendrán amigos, pero luego surgen, en algunos casos, ciertos problemas. ¿Habría que dar a los niños educación emocional relacionada con las amistades?

Sin duda. Educar emocionalmente también implica enseñar a construir y mantener relaciones saludables. Solemos enseñar a compartir, a respetar o a pedir perdón, pero hablamos menos sobre cómo gestionar los conflictos, las decepciones o las rupturas de amistad.

Es importante que los niños y adolescentes aprendan que las relaciones cambian, que los conflictos forman parte de cualquier vínculo y que no todas las amistades duran para siempre. Y sobre todo, que el dolor que siente ahora pasará, no va a ser eterno, y que tiene todo el derecho del mundo a expresarlo.

Entender que una amistad puede terminar sin que eso defina su valor como persona es una herramienta emocional muy valiosa que les acompañará durante toda la vida.