David Monreal: el fracaso
Zacatecas se pudre. Durante meses, el gobierno de David Monreal ha insistido en que los homicidios van a la baja y que la estrategia de seguridad está dando resultados.
Pero las cifras pierden sentido cuando la realidad irrumpe con la fuerza de los hechos. Este fin de semana, 10 hombres fueron abandonados y colgados sin vida en los municipios de Pánuco, Morelos y Saín Alto. Fue el propio secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, quien informó que ocho de las víctimas murieron por asfixia y dos por heridas de arma de fuego.
Entre ellas había empresarios vinculados al sector minero, un expresidente municipal, funcionarios del Ayuntamiento de Fresnillo, un bombero y un productor agropecuario. Una imagen que vuelve a retratar la dimensión de la crisis que vive Zacatecas y en otros estados.
La respuesta del gobierno monrealista tampoco ayudó. En lugar de explicar por qué una masacre de estas dimensiones pudo ocurrir sin ser detectada o evitada, Rodrigo Reyes anunció que existen distintas líneas de investigación. Una de ellas apunta a posibles vínculos de algunos funcionarios municipales con grupos del crimen organizado y otra al delito de extorsión. Esas hipótesis, por delicadas que sean, corresponden acreditarlas a la Fiscalía General de Justicia del Estado, encabezada por Cristian Paul Camacho Osnaya. Mientras tanto, el secretario de Seguridad Pública, Arturo Medina Mayoral, calificó de “cobardes” a quienes asesinaron a las diez víctimas porque no tenían cómo defenderse.
Pero la pregunta es ¿cómo un grupo criminal pudo trasladar 10 cuerpos y abandonarlos en distintos municipios sin que ninguna corporación estatal o municipal lo advirtiera o lo impidiera? Cuando una organización criminal tiene la capacidad de mover cuerpos, colocarlos como mensaje y retirarse sin ser interceptada, lo que queda al descubierto no es sólo su violencia, sino el enorme margen de operación con el que actúa en el estado.
Hace apenas unos días hablábamos de la desaparición y asesinato del exalcalde de Fresnillo, Benjamín Medrano Quezada, ocurrido en Guadalajara, en medio de señalamientos políticos que volvieron a colocar el nombre de Zacatecas en el centro de la discusión nacional. Tampoco pasó nada y hoy el estado vuelve a ocupar los titulares por otra tragedia que confirma que la violencia marca el día a día de los zacatecanos.
El gobierno de David Monreal ha transitado entre escándalos y crisis. Ahí están la inseguridad que no cede, el descontento de los productores de frijol, que han bloqueado carreteras para exigir apoyos tras una producción en mínimos históricos; un déficit financiero que ha acompañado buena parte de la administración y una creciente inconformidad social que se acumula sexenio tras sexenio. Son problemas estructurales que no desaparecen con conferencias de prensa ni con discursos optimistas.
Y, sin embargo, de cara a la Ruta 2027, la principal preocupación del gobernador David Monreal es asegurar la continuidad de su grupo político impulsando a la senadora con licencia Verónica Díaz Robles, incluso, acompañándola en actos que fueron cuestionados por presuntas violaciones a la normativa electoral y a las reglas internas de Morena, ¿con qué autoridad política puede pedirse a los zacatecanos que mantengan al mismo grupo en el poder cuando la inseguridad está desbordada, el campo atraviesa una de sus peores crisis y la confianza en las instituciones se deteriora?
Gobernar no es administrar conferencias ni anunciar líneas de investigación, es evitar que un estado llegue al punto en el que la delincuencia organizada pueda actuar con esa capacidad y ese nivel de impunidad. Y esa, hoy por hoy, es la mayor deuda del gobierno de David Monreal.
Nos vemos a las 8 por el 8 de TV
Por Sofía García
PAL