Hay reformas que no buscan impresionar a primera vista, sino hacer que una casa se sienta mejor. Esta vivienda de 90 m² en Bilbao, reformada por Eneko, al frente de N Studio Bilbao, parte de una idea clara: ganar luz, abrir espacios y crear un interior limpio visualmente, pero nunca frío.
La clave está en el equilibrio entre minimalismo cálido, influencia japandi y escandinava, materiales naturales y un uso del color tan medido como decidido. ¿Te atreverías con una reforma e interiorismo así?
La entrada a la casa era uno de los puntos más rígidos de la vivienda. “Era muy cuadrada, por eso propuse hacer una media luna en el techo para crear una forma más orgánica”, explica Eneko, al frente del estudio de interiorismo en Bilbao N Studio (www.n-studio.es). Ese gesto curvo, sencillo pero muy eficaz, suaviza el paso hacia la zona de día y convierte el acceso en una llamativa transición.
El banco a medida, con tapicería en tono terracota, funciona como zapatero; el armario oculta los cuadros eléctricos y la balda superior con ganchos resuelve el uso diario sin recargar el espacio.
Un salón-comedor luminoso con color en su justa medida
La zona de día resume muy bien el espíritu de la reforma: una base neutra, luminosa y serena, animada por notas de color que no rompen la calma. El piso, antes muy compartimentado y con poca luz, se abrió para conectar salón, comedor y cocina en un único espacio más fluido.
En el salón, el mobiliario de líneas sencillas permite que la arquitectura y la luz tengan protagonismo. El sofá claro delimita la zona, que se completa con la alfombra neutra y las piezas de madera. Junto al antiguo balcón cerrado, la butaca de Sancal añade personalidad y color, creando un pequeño rincón o mirador de lectura. Y es que esta reforma, no solo gana metros útiles, también crea rincones con intención.
Cocina abierta, madera y terrazo natural: la fórmula para sumar calidez
En un extremo, la cocina se integra en la zona de día sin imponerse y manteniendo su espacio. Los muebles combinan frentes blancos con madera, una elección que ayuda a mantener la limpieza visual sin renunciar a la calidez. Pero a medio camino entre estar y cocina se ubica el comedor, en un espacio, resuelto en madera y con mueble a medida.
El comedor aprovecha el hueco de la ventana con un banco corrido diseñado a medida. “Lo realizamos con nuestro carpintero, aprovechando el interior para almacenar”, cuenta Eneko, responsable de este proyecto. El banco, en el mismo tono que el mueble alto de la cocina, suma capacidad sin ocupar más espacio y convierte la pared de la ventana en una zona útil y acogedora. Los cojines, confeccionados con telas de Dedar y Alhambra, aportan textura y refuerzan la idea de un comedor vivido.
La península funciona como pieza de unión entre la cocina y el resto de la zona de día. Permite cocinar (integra placa de cocción), desayunar o conversar sin perder la relación con el comedor y el salón.
A un lado, los taburetes con estructura en tono terracota refuerzan la paleta cromática del proyecto; al otro, una librería abierta en madera aporta profundidad y rompe la continuidad blanca de los volúmenes.
El suelo de terrazo natural de Huguet Mallorca delimita el área de trabajo y aporta textura, mientras la encimera blanca refuerza la luminosidad. La cocina es de Insukaldeak, del fabricante Sola, con electrodomésticos Balay, fregadero y grifo de Franke, encimera Bianco absolutto de Laminam y azulejos de entrepaño de Marazzi.
El antiguo aseo, que queda anexo a la cocina, se aprovechó para integrar un mueble bajo que permite ocultar la lavadora (al fondo). Para darle continuidad visual y alargar el espacio, se utilizó el mismo color del suelo hidráulico de Huguet Mallorca en paredes y mobiliario. El resultado es un aseo compacto, pero muy especial, donde el tono terracota gana protagonismo sin resultar pesado.
Desde este ángulo se aprecia la relación entre la entrada curva, el salón y el baño del pasillo. La reforma juega con una arquitectura sencilla, pero con gestos que aportan identidad: arcos, espejos redondeados, textiles cálidos y una paleta muy coherente.
En el baño del pasillo (que queda cerca de los dormitorios), la reforma mantiene la misma línea cromática, aunque con un efecto más soft. Los tonos tierra, la madera clara y el espejo de forma orgánica crean una atmósfera agradable. Los azulejos de Marazzi combinan diferentes formatos y colores dentro de una misma gama, mientras el mueble a medida de Codis ordena la zona del lavabo sin perder ligereza. La grifería blanca y el aplique de Wever & Ducré completan la composición.
Un dormitorio principal con armario a medida y un guiño de color
En el dormitorio principal, la carpintería a medida permite aprovechar todo el frente de armarios y ocultar la puerta. Para evitar que un volumen tan grande resultara demasiado pesado, Eneko, al frente de N Studio, propuso incorporar un módulo abierto con baldas lacadas en el mismo tono que la viga que quede junto a la ventana.
“Pintar la viga en color ayuda a darle continuidad al módulo abierto y creo que es un elemento divertido que se puede marcar con una pintura cálida”, explica. La cama y las mesillas, hechas a medida por Perpetual Mobiliario, completan un dormitorio sereno, pero nada convencional.
Un dormitorio de invitados convertido también en zona de trabajo
En el dormitorio de invitados, la ventana se aprovecha con un escritorio de lado a lado. Es una solución ligera y muy práctica, perfecta para crear una zona de trabajo sin recargar la habitación. La silla de Moustache Editions introduce un verde profundo que rompe con suavidad la base neutra y demuestra, de nuevo, cómo el color aparece en el proyecto de forma precisa.