La espera ha terminado: ya sabemos en qué ha estado trabajando Olivier Rousteing durante estos últimos meses. En noviembre de 2025, tras 14 años al frente de Balmain, anunció su salida de la casa de lujo francesa en la que dejó una huella indeleble gracias a su enfoque creativo. Fue el diseñador no fundador más joven en dirigir una gran firma parisina desde que Yves Saint Laurent fuera nombrado director creativo de Dior en 1957.
Ahora Olivier Rousteing es el nuevo director creativo de Rabanne, un anuncio que se ha hecho público este martes, coincidiendo con la fiesta nacional francesa. Llega para sustituir a Julien Dossena, encargado de dar forma a las colecciones del sello que en 1965 fundó el español Francisco Rabaneda Cuervo —apodado 'el metalúrgico de la moda'—. "Unirme a Rabanne es un inmenso honor, es una casa que siempre ha desafiado las convenciones", ha asegurado Olivier, quien presentará su primera colección en marzo de 2027, durante Paris Fashion Week.
Desde sus raíces humildes en un orfanato, hasta convertirse en el director creativo francés más joven del siglo XXI, la vida de este bordelés está repleta de curiosidades que dan para mucho más que un titular. Creció lejos de la industria tan elitista que marcaría su carrera, en una familia francesa de clase trabajadora. De origen somalí y etíope —información que descubrió de adulto— encontró su vocación en la moda, para la cual tenía un enfoque visionario: la diversidad cultural, la transición digital y el acercamiento de la Alta Costura han caracterizado su trayectoria.
Olivier Rousteing nació en Burdeos, en 1985, y pasó parte de su infancia en un orfanato antes de ser adoptado: su madre era óptica y su padre, gerente de un puerto. Aunque siempre contó con el amor que cualquiera espera de sus padres, desveló que se sentía diferente, como si no terminara de encajar. Esta etapa de su vida, marcada por el descubrimiento de sus raíces, influyó profundamente en su sensibilidad artística y en su visión de la moda como un espacio de inclusión y transformación.
Aunque estudió en la prestigiosa escuela de moda francesa ESMOD, Rousteing abandonó antes de acabar la formación formal, al considerar que necesitaba mayor libertad creativa. Este paso, lejos de frenarlo, aceleró su camino profesional porque rápidamente entró a trabajar en una importante firma de moda, Roberto Cavalli. Allí estuvo cinco años y, en 2009, fue fichado por Balmain, donde le otorgaron, primero, el puesto de jefe de diseño femenino.
Lo nombraron director creativo de Balmain con solo 25 años
En abril de 2011 fue designado director creativo de la casa francesa, con apenas 25 años, convirtiéndose en uno de los directores creativos más jóvenes de una granmaison y el primero de origen africano. Bajo su mando, Balmain revitalizó su línea de Alta Costura, pero también emprendió colaboraciones exitosas junto a firmas más asequibles, como aquella cápsula con H&M que sigue grabada en nuestra retina.
Fue el primer diseñador que apostó por las Kardashian
Rousteing entendió antes que muchos el poder de la cultura pop y las redes sociales como eje de la moda contemporánea, y redefinió la imagen de la marca con su estética de inspiración militar. Hablamos de la creación de la "Balmain Army" alrededor de 2014: era un colectivo de musas famosas con gran presencia digital, al que pertenecían Kim Kardashian, Gigi Hadid y Kylie y Kendall Jenner, entre otras. Gracias a ello, cambió el paradigma, y la pasarela abrió sus puertas a las influencers y sus nuevas audiencias.
En 2021, Olivier Rousteing reveló que sufrió un grave accidente doméstico cuando explotó la chimenea de su casa, provocándole quemaduras severas en gran parte del torso, brazos y rostro. Pasó meses vendado, hospitalizado y sometido a curaciones dolorosas, pero siguió trabajando para Balmain durante todo ese tiempo, ocultando su estado incluso al equipo. Al fin y al cabo, eran tiempos de pandemia, así que no resultó demasiado extraño que optara por dirigir la firma desde casa.
Compartió una fotografía en Instagram mostrando sus cicatrices para romper el mito de la perfección en la industria de la moda. Detrás del glamour de las pasarelas, también existen historias reales de fragilidad.