Donald Trump suma aliados
Los triunfos del conservador Abelardo De la Espriella en las pasadas elecciones presidenciales de Colombia y en Perú con Keiko Fujimori consolidaron el avance de la derecha en América Latina y reforzaron la estrategia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para ampliar su influencia política y de seguridad en la región.
El triunfo del abogado colombiano, que obtuvo 49.65% de los votos (12.9 millones), y en Perú, con Fujimori, con 50.12% de los votos, se suma a un escenario en el que varios gobiernos latinoamericanos han girado hacia posiciones conservadoras desde el regreso del republicano a la Casa Blanca, hace año y medio.
Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Honduras forman parte del nuevo mapa político regional de este año.
En el año 2023, el mapa político de América Latina tuvo un giro del predominio de la izquierda a un equilibrio de fuerzas mucho más cerrado.
Hace tres años, 16 países eran gobernados por fuerzas de izquierda y 8 por la derecha. Aunque algunos permanecen, como Uruguay, Honduras, Cuba, Nicaragua, México y Brasil.
Actualmente, 11 países de la región están gobernados por fuerzas de izquierda o centroizquierda, mientras que 13 naciones tienen administraciones de derecha.
El derrocamiento de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Venezuela y la instalación del gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez modificaron el equilibrio geopolítico del continente y abrieron una etapa de cooperación sin precedentes entre Caracas y Washington.
La Casa Blanca también ha incrementado la presión sobre Cuba mediante un bloqueo petrolero casi total, medida que ha obligado al gobierno de La Habana a acelerar reformas económicas para enfrentar la crisis energética.
La política estadounidense apenas encontró resistencia en Brasil, sin embargo este país tendrá sus próximas elecciones en octubre. El candidato favorito en encuestas es Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, vinculado a la ultraderecha.
Para Rebecca Bill Chávez, presidenta del centro Diálogo Interamericano, De la Espriella "habla el lenguaje que muchos en Washington quieren oír: más mano dura", una postura que, considera, facilitará la coordinación entre ambos países en materia de seguridad.
Uno de los principales ejes de esa colaboración será la alianza Escudo de las Américas, creada con el objetivo de fortalecer la cooperación regional contra el crimen organizado y los grupos considerados terroristas por Washington.
Anteriormente, el secretario de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo que la alianza de seguridad se centraba ahora en Latinoamérica para poder contrarrestar la influencia de China y Rusia.
El analista Evan Ellis, del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), prevé que Colombia se incorporará a esa iniciativa y ampliará la cooperación más allá de sus fronteras.
También considera probable que Bogotá recupere la certificación estadounidense en la lucha contra el narcotráfico, perdida durante el gobierno de Petro.
La nueva alineación política también acerca a Colombia con Ecuador, cuyo presidente, Daniel Noboa, mantiene una estrecha relación con Washington. Según Chávez, la coordinación entre Quito, Bogotá y la Casa Blanca no había sido tan estrecha en años, especialmente en materia de seguridad fronteriza. En paralelo, varios gobiernos conservadores han
adoptado estrategias similares a las impulsadas por Trump y por el presidente salvadoreño Nayib Bukele, con un mayor protagonismo de las Fuerzas Armadas, políticas de mano dura contra el crimen organizado y reformas al sistema penitenciario.
Panamá prepara cambios en su modelo carcelario, mientras Honduras analiza reforzar su campaña antidrogas con la adquisición de drones. Especialistas consideran que el cambio político regional también ha reducido el respaldo diplomático que tradicionalmente recibía Cuba. "Cuba está bajo una verdadera presión económica y social, y la región está cambiando políticamente. Eso crea oportunidades, pero también riesgos", advirtió Chávez.
El fortalecimiento de la influencia estadounidense en LATAM contrasta con las dificultades que enfrenta Trump en otros frentes internacionales, como las tensiones con Europa y el conflicto en Medio Oriente, además de la incertidumbre política interna de cara a las elecciones legislativas de EU.
PAL