Mueren 11 personas al estrellarse un avión civil con un grupo de paracaidistas en el noreste de Francia
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11 personas han muerto este domingo en un accidente aéreo en Tomblaine, en el noreste de Francia, cuando el avión que transportaba a cinco instructores y otros tantos estudiantes de paracaidismo se estrelló cerca de una zona comercial por causas que aún se desconocen.
El avión había despegado poco antes de las 11 de la mañana del aeródromo del Nancy-Essey y se estrelló poco después, tras experimentar dificultades para ganar altura. Se trataba de un vuelo calificado como "turístico" y especializado en la práctica del paracaidismo.
Se supone que los cinco estudiantes iban a recibir su "bautismo" con un primer salto, arropados por otros tantos instructores. El piloto se encuentra también entre los fallecidos. No hubo supervivientes y el avión se estrelló cerca de un supermercado y en la proximidad de una zona habitada. No se produjeron heridos ni daños mayores en tierra.
Los equipos de rescate, los paramédicos y unos cincuenta bomberos se movilizaron en el acto pero no pudieron rescatar con vida a ninguna de las víctimas. El prefecto local, Yves Séguy, decidió activar el centro operativo departamental y el tráfico aéreo en la zona se vio severamente afectado. A primera hora de la tarde se espera la llegada del ministro del Interior, Laurent Núñez, al lugar del siniestro.
El avión siniestrado es un Pilatus PC-6 B2-H4 de fabricación suiza y matriculación alemana. Se trata de un aparato monitor de despegue y aterrizaje corto, bastante utilizado por los clubes de paracaidismo.
Los primeros indicios, según el prefecto Séguy, apuntan probablemente a un fallo mecánico "ya que cayó verticalmente" y se estrelló de cerca del final de la pista despegue, ante los ojos de los familiares de los estudiantes que esperaban en el aeródromo.
La Brigada de Gendarmería de Transporte Aéreo de Metz Nancy Lorraine, la Sección de Investigación de la Policía de Transporte Aéreo (SRGTA) y quince gendarmes, incluidos cinco técnicos de identificación criminal e investigadores aeronáuticos, se han hecho cargo de las investigaciones preliminares.
Estos elementos serán decisivos porque el Pilatus no está equipado con cajas negras que registran los datos de vuelo, lo que en principio dificultará la labor de los investigadores para comprender las causas del accidente.
Ola de calor
La ola de calor, con temperaturas superiores a los 40 grados, que durante la última semana ha afectado especialmente al norte de Francia, pudo haber contribuido al accidente. "La forma de volar en estas condiciones no es exactamente la misma y requiere cierta experiencia", declaró a la cadena LCI el piloto privado Frédéric Dulin.
Otro piloto, Mathiey Buisson, puso sin embargo el énfasis en alguna complicación al levantar el vuelo: "El despegue es una de las fases más críticas: te encuentras a baja altitud y a una velocidad relativamente baja, por lo que cualquier fallo mecánico puede resultar rápidamente en un desenlace fatal"
Los vecinos de Tomblaine, un pueblo de 9.000 habitantes en las afueras de Nancy, mostraron su conmoción ante el accidente y recordaron sus quejas recientes por los vuelos "demasiado bajos" de las avionetas privadas que suelen usar el aeródromo. "Oímos un fuerte estruendo que hizo vibrar los cristales, pero hasta poco después no nos dimos cuenta de que se trataba de un avión que se había estrellado", relataba un vecino a la misma cadena.
El alcalde de Tomblaine, Hervé Féron, expresó su pesar por la pérdida de las 11 vidas. "Hay muchas más víctimas al nivel psicológico, porque familiares y amigos han visto cómo se estrellaba la aeronave. Ha sido un choque enorme, estamos estupefactos", reconoció el regidor.
"El mundo de la aeronáutica y del paracaidismo formamos un gran familia, unida tanto en los buenos tiempos como en trágicos eventos", escribió en su cuenta de Facebook la Escuela de Paracaidismo de Nancy. "Con este espíritu de solidaridad mandamos todo nuestro apoyo a la comunidad de Tomblaine en estos tiempos difíciles".
