Encinar transforma Sevilla en pasarela y rinde homenaje al sur con lunares, volantes de caracol y bordados inspirados en la Torre del Oro
"Lo que busco es que todas mis colecciones puedan combinarse entre sí, sin que una prenda desbanque a otra", explicaba a ¡HOLA! Fabio Encinar durante uno de sus desfiles en IFEMA, en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Y así ha vuelto a demostrarlo el diseñador una vez más, solo que en esta ocasión, ha decidido dejar atrás su ciudad natal para presentar sus nuevas propuestas en Sevilla con un desfile de lo más especial: el primero que realiza fuera de la capital.
El lugar escogido ha sido el emblemático patio Carlos III de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla, un enclave histórico que se remonta a 1565 y que, originalmente, fue una fundición de cañones. Entre las invitadas hemos visto a Lourdes Montes, Mar Flores, Lidia Torrent, Rocío Peralta o Teresa Baca, que no han querido perderse este desfile. También a influencers como Lucía Bárcena o Rocío Osorno; o a la pintora Lulu Figueroa, con quien precisamente Encinar colaboró en su colección otoñal de 2024.
Todo un homenaje al folclore andaluz, con una bonita puesta en escena de sillas de madera y flores rojas. Ha abierto el desfile Carmen Farala corriendo, para dar paso después a las modelos, que han desfilado con la música del grupo flamenco Sabor a Plazuela de fondo, tocando en directo.
Es el imaginario del sur el que ha dado forma a la colección Otoño/Invierno 2026 de Encinar, para la cual el modisto ha contactado con artesanos sevillanos como Fernández y Roche, históricos sombrereros de la ciudad; con Antonio Roldán para desarrollar los bordados; o con Alejandro Jurado para crear complementos exclusivos. Más de seis meses de trabajo que han dado como fruto looks contemporáneos cargados de referencias a Sevilla y sus códigos visuales.
Lunares flamencos sobre bases de mikado de seda, volantes de caracol, bordados inspirados en la Torre del Oro o referencias a los carteles taurinos de la Maestranza, todo ello fusionado con tejidos como muaré o sedas salvajes, con una paleta de color que va del blanco al rojo, pasando por el negro y toques de rosa y púrpura. Y, por supuesto, las siluetas volumétricas que forman parte del ADN de la firma.



































