Este accesorio era el favorito de la reina Sofía durante sus vacaciones en Mallorca hace 50 años y regresa este verano
Hay cierta fascinación en abrir un álbum de fotos antiguas para contemplar el pasado con la perspectiva que te dan los años, algo que en moda se hace habitualmente. Los archivos de las firmas de lujo se convierten en una especie de guía e inspiración para los nuevos diseñadores creativos, pues esta industria es cíclica, y algunas prendas o accesorios, atemporales. En la redacción también nos gusta bucear en el armario vintage de iconos de estilo, y si hace unos días nos maravillábamos con los estilismos que Carolina de Mónaco lucía en su juventud, esta vez lo hacemos con la reina Sofía, cuyos veranos en Palma de Mallorca nos dejaron looks inolvidables.
Pongámonos en contexto: corría el verano de 1975 y la entonces princesa Sofía disfrutaba, junto a don Juan Carlos y sus tres hijos, de unos días de descanso en el Palacio de Marivent, la residencia mallorquina que apenas dos años antes había pasado a convertirse en el refugio estival de la Familia Real y que, medio siglo después, sigue siendo el escenario de sus vacaciones. España vivía los últimos meses del franquismo y comenzaba a respirar un tímido aire de cambio que también se reflejaba en la moda: las siluetas se relajaban, los estampados ganaban protagonismo y los accesorios eran de todo menos discretos.
Algo que la reina Sofía reflejó muy bien aquel verano, cuando nos dejó imágenes para el recuerdo como estas, dejando claro que era toda una precursora de las tendencias que aterrizarían de nuevo 50 añós después. Si bien serían los trajes de chaqueta con falda o pantalón los que predominarían en su armario a partir de que fuese proclamada reina, así como los vestidos de gala en tonos empolvados, siempre con algún detalle brillante en ellos; en Mallorca dejaba ver su versión más relajada.
Siempre con sus collares vistosos y las múltiples pulseras y anillos dorados que, hasta la fecha, siguen adornando sus manos; había otro accesorio que doña Sofía incorporaba siempre a sus conjuntos de amplios pantalones y camisas oversize de lino o algodón. Hablamos de las diademas anchas de tela, un complemento para el cabello que no solo cumplía una función estética, sino también práctica.
La aristócrata griega se ha mantenido fiel a su peinado corto y clásico, cuidadosamente ahuecado en la raíz para aportar volumen, peinado hacia atrás y con las puntas ligeramente curvadas hacia dentro, a lo largo de todos estos años. La única innovación venía dada de la mano de complementos como estas diademas, que además, le ayudaban a mantener el cabello en su sitio cada vez que navegaban después a bordo del Fortuna, el nombre que recibieron las tres embarcaciones que pertenecieron a los monarcas a lo largo de los años hasta que, en 2013, el rey Juan Carlos renunció a su uso.
Sobre su cubierta llegaron a tomar el sol figuras como Diana de Gales y el entonces príncipe Carlos, que en agosto de 1990 disfrutaron de unos días en Mallorca junto a sus hijos, Guillermo y Harry. Las imágenes de aquel verano muestran a las dos familias posando a bordo del Fortuna, con Carlos todavía escayolado tras fracturarse el brazo derecho durante un partido de polo apenas unas semanas antes y Lady Di espectacular, con un bikini naranja de top bandeau sin tirantes y drapeado —perfectamente podríamos lucirlo este 2026—.
Más recatada era la elección de doña Sofía, con un pareo asimétrico de estampado tie dye que acompañó con sus inseparables diademas anchas de verano. Y aunque las coleccionaba en diversos colores, eran las blancas unas de las más socorridas. De hecho, más de una década después, sorprendía incorporándola incluso a sus conjuntos con traje de chaqueta.
Un accesorio que también se ha convertido en el favorito de su nieta, Victoria de Marichalar
Aunque con una estética completamente diferente, la hija de la infanta Elena ha recuperado en varias ocasiones esa misma diadema ancha de tela que tantas veces vimos lucir a su abuela en Mallorca. Este mismo verano ha completado con ella un conjunto casual para ir a la playa, demostrando que sigue siendo una de las fórmulas más sencillas —y efectivas— para recoger el cabello sin renunciar al estilo.
Pero no solo tiene cabida en los looks más informales. En marzo de 2025 también se decantó por este accesorio para viajar a París, donde asistió al desfile de Dior con un estilismo denim rematado por una diadema negra.





