Hizbulá e Israel intensifican sus ataques en Líbano a la espera de Trump
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El cese del fuego entre Israel y Hizbulá es en realidad fuego sin cese. No tan intenso como el que hubo desde el pasado 2 de marzo cuando la milicia chií libanesa inició la escalada en apoyo de Irán por la ofensiva estadounidense-israelí pero mucho más de lo esperado el 16 de abril cuando Estados Unidos anunció una tregua presentando un documento con entendimientos entre Israel y Líbano. Dos países que dialogan a nivel diplomático y militar en EEUU mientras el ejército israelí y Hizbulá intensifican sus ataques conscientes que un acuerdo entre Washington y Teherán puede tener una influencia decisiva en su enfrentamiento.
El ejército israelí ha profundizado su presencia en el sur del Líbano tomando el control de una zona más allá del río Litaní al tiempo que sigue realizando ataques aéreos. El grupo proiraní, por su parte, ha aumentado el lanzamiento de drones explosivos y proyectiles contra tropas de su enemigo desplegadas en el sur del país árabe y contra localidades en el norte de Israel cerca de la frontera.
Esta madrugada, los israelíes esperaban la anunciada decisión del presidente estadounidense Donald Trump sobre un acuerdo con Irán. En lugar de su anuncio, recibieron ráfagas de proyectiles lanzados por Hizbulá desde Líbano. La mayoría de los proyectiles (entre 10 y 15) fueron interceptados por el sistema de la Cúpula de Hierro, pero uno de ellos impactó en el centro, en ese momento vacío, de la ciudad de Kiryat Shmona causando daños materiales en tiendas pero no víctimas. Hizbulá reinvidicó el ataque "en defensa del Líbano y en respuesta a la violación del alto el fuego por parte del enemigo israelí".
Hizbulá amplió este sábado la intensidad y el alcance de su disparo al apuntar sus proyectiles contra ciudades como Safed o Nahariya donde uno de los proyectiles cayó en el mar ante la playa como se aprecia en videos filmados por ciudadanos. Por la tarde, el ejército israelí había avisado ante un aumento de ataques desde Líbano contra el norte del país tras evaluar la situación y citar el "avance de sus operaciones en el sur del Líbano".
"Nuestras fuerzas cruzaron el río Litani y tomaron posiciones de control", reveló este viernes el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu en una visita a sus tropas en el norte de Israel en que aseguró que su ejército "está golpeando a Hizbulá de forma contundente". Palabras que también tienen como objetivo calmar la indignación en las localidades del norte de Israel, bajo ataques y sirenas, donde le acusan de ceder ante la exigencia de Trump de no reanudar la ofensiva a gran escala para acabar con Hizbulá incluyendo en su feudo en Beirut y así no dificultar la negociación con Irán. De hecho, el anuncio de Netanyahu de que sus soldados cruzaron el río Litani (que va según sus tramos de unos cinco a 30 kilómetros de la frontera) para tomar el control de zonas adyacentes "dominantes" fue realizado pese a que el ejército recomendó no hacerlo por motivos de seguridad. Hace unas semanas, ya se informó de una incursión israelí cruzando el río Litani con combates con milicianos. Mientras Hizbulá denuncia que profundiza la ocupación, en Israel señalan que desde esa zona el grupo de Naim Qassem realiza ataques con drones explosivos.
Con cada vez mayor frecuencia y alcance, el ejercito israelí emite avisos de evacuación en localidades en el sur de Líbano en lo que constituye el paso previo de advertencia a bombardeos contra lo que llama "infraestructuras terroristas de Hibzulá". El ejército libanés indicó hoy que dos soldados resultaron heridos en un ataque israelí con dron cerca de Nabatieh.
Este sábado, el portavoz en árabe del ejército israelí ordenó, de nuevo, la evacuación de varias aldeas sureñas después de hacerlo hace unos días en la emblemática ciudad de Tiro. En tres localidades en esta zona, los ataques mataron este viernes a 11 personas, entre ellos un socorrista y un ciudadano sirio, según las autoridades locales.
El ministerio de Salud libanés indicó que los ataques israelíes mataron a más de 3.300 personas desde el inicio de la escalada el pasado 2 de marzo durante el que se registró el desplazamiento de alrededor de 1,2 millones de habitantes. En el lado israelí, 24 soldados y 4 civiles han muerto por los ataques de Hizbulá.
"El daño acumulado infligido a Hizbulá es significativo y sin precedentes, con más de 7.500 terroristas eliminados desde el inicio de la guerra, incluidos 2.500 desde el comienzo de la Operación León Rugiente (ofensiva contra Irán)", afirmó ayer el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir.
Durante el alto el fuego anunciado el pasado 16 de abril, 11 soldados y un empleado del ministerio de Defensa israelíes han muerto por ataques de Hizbulá en el sur del Líbano y el norte de Israel. Ocho de ellos debido a los drones explosivos con fibra óptica convertidos en el arma más eficaz del grupo chií.
Negociaciones en EEUU
De forma paralela, Líbano e Israel siguen dialogando en Washington pese a la oposición y crítica de Hizbulá. Estados Unidos calificó de "productivas" las conversaciones mantenidas este viernes entre oficiales de alto rango israelíes y libaneses en el Pentágono.
Los representantes militares libaneses exigieron que las tropas israelíes hagan un repliegue en las zonas ocupadas en los últimos meses en el sur de su país, según el canal israelí Kan que añade que Israel se opone a ello mientras haya amenaza sobre las localidades israelíes cercanas a la frontera y exige el desarme de Hizbulá. Fuentes libanesas admiten que no hubo avances. El presidente libanés, Joseph Aoun, que ayer conversó por teléfono con el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, aboga por el desarme de Hizbulá pero aclara que ahora la máxima prioridad de su país es la tregua. Este sábado, volvió a condenar las acciones israelíes en el sur del país.
En unos días, los embajadores de los dos países llevarán a cabo una nueva ronda de negociación en Washington. La misma ciudad en la que Trump mantuvo este viernes consultas para decidir si da luz verde definitiva al acuerdo con el régimen iraní. Se abriría así una ventana de 60 días para la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz y la negociación sobre asuntos como el plan nuclear de Irán y el levantamiento de sanciones a Irán. Un acuerdo que incluye el alto el fuego entre Israel y Hizbulá. En este caso, quizá vaya más allá del papel.