Israel captura el estratégico castillo de Beaufort mientras amplía su ofensiva en el sur del Líbano
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El ejército israelí ha tomado el control del castillo de Beaufort 26 años después de abandonarlo en el marco de la retirada del sur del Líbano. Tras una incursión terrestre iniciada hace unos días y que incluyó algunos choques armados y ataques aéreos, la captura de la fortaleza situada en una estratégica zona es un paso táctico con carga simbólica de Israel en el enfrentamiento con Hizbulá.
En respuesta a la ampliación de la operación de los soldados israelíes que la semana pasada cruzaron el río Litani ocupando nuevas zonas en lo que llaman "franja de seguridad" de sus localidades norteñas, la milicia proiraní libanesa ha ampliado el alcance de sus ataques con proyectiles contra localidades en el norte de Israel incluyendo una zona próxima a Haifa.
Las dos partes se acusan de violar el alto el fuego anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, el pasado 16 de abril , ocho días después del inicio de la tregua con Irán. Mientras mantiene negociaciones con Israel en EEUU, el Gobierno de Beirut denuncia "la escalada peligrosa israelí" en el sur del Líbano y exige la "tregua completa y la retirada total militar israelí del territorio libanés".
"La operación se centra en establecer el control operativo de la cresta de Beaufort y del área de Wadi al-Saluki así como en debilitar a Hizbulá y desmantelar la infraestructura terrorista establecida en la cresta bajo dirección iraní. El objetivo es desmantelar infraestructura terrorista y eliminar terroristas y amenazas directas contra los civiles israelíes", ha anunciado hoy el ejército. Según dice, infraestructuras de lanzamiento se encuentran en esa zona "desde donde se dispararon cientos de proyectiles contra civiles israelíes y soldados".
"Se trata de uno de los puntos estratégicos más importantes para la defensa de las comunidades en la Galilea y la seguridad de nuestras tropas", ha señalado el ministro de Defensa, Israel Katz que ha añadido: "Es un mensaje claro a nuestros enemigos. Quien amenaza a las ciudades de Israel perderá sus activos estratégicos uno tras otro".
Beaufort
No es la primera vez que militares israelíes llegan al área de Beaufort- aunque sí la primera que lo capturan sumándolo al "colchón de seguridad" frente a su frontera- en el enfrentamiento a gran escala iniciado por Hizbulá al día siguiente del ataque de Hamas contra el sur de Israel el 7 de octubre del 2023. La fortaleza, construida por los cruzados, fue ocupada por el ejército israelí en 1982. En ese momento, su enemigo era la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) que disparaba desde el sur libanés contra localidades del norte de Israel. Desde 1985 hasta mayo del 2000 (retirada ordenada por el primer ministro Ehud Barak), soldados israelíes estaban desplegados en los búnkeres de este histórico enclave bajo los ataques de Hizbulá que acabaron celebrando el repliegue unilateral de Israel como una victoria.
"Les recuerdo que hace 44 años, este lugar fue un símbolo de una batalla heroica de nuestros combatientes, pero también un símbolo de profunda división entre nosotros. Hoy, regresamos a Beaufort de manera diferente. Unidos, determinados y más fuertes que nunca", ha declarado el primer ministro Benjamín Netanyahu. El dirigente israelí, que confirmó la orden de ampliar la incursión recordando el paso por el río Litani, ha dicho que sus fuerzas mataron a "3.000 terroristas de Hizbulá" desde el inicio de la escalada a principios de marzo.
Por su altura (unos 700 metros), localización, simbolismo e historia se trata de una fortificación estratégica que constituye un punto de observación y plataforma para lanzar ataques directos contra enclaves israelíes como Metula. Pero la ocupación de Beaufort, situado cerca de la ciudad de Nabatiyeh (uno de los principales bastiones de Hizbulá en el sur), no decide por sí sola una escalada cada vez más intensa.
La milicia libanesa ha continuado hoy el lanzamiento de proyectiles contra el norte de Israel con sirenas activadas en una zona colindante con la ciudad de Haifa por primera vez desde hace mes y medio. Pero mientras los proyectiles son interceptados en su mayoría, los drones explosivos con fibra óptica son hoy el arma más eficaz de Hizbulá ante Israel. En este sentido, el ejército ha anunciado este domingo la muerte de un soldado-el undécimo desde el alto el fuego de mediados de abril- tras un ataque con este tipo de dron en el norte del río Litani.
Hizbulá, que asegura haber destruido un tanque israelí en los alrededores del castillo de Beaufort, ha afirmado este domingo que sus ataques se realizan "en defensa de Líbano y su pueblo y en respuesta a las violaciones del alto el fuego por parte del enemigo israelí y los ataques contra los pueblos del sur de Líbano que llevaron a muertos y heridos entre los civiles".
La posición de Líbano
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, acusó ayer a Israel de llevar a cabo "una política de tierra quemada y castigo colectivo en el sur de Líbano" al "destruir ciudades y aldeas y obligar a sus habitantes a irse". Según avisó, todo ello no traerá "seguridad ni estabilidad" a Israel.
Salam y el presidente Joseph Aoun se encuentran atrapados entre la espada y la pared. Por un lado, condenan los ataques israelíes que han causado devastación y evacuación de miles de habitantes en el sur del Líbano. Por otro lado, critican a Hizbulá por haber lanzado proyectiles contra el norte de Israel el pasado 2 de marzo (como apoyo a Irán, su principal apoyo financiero y armado, tras la ofensiva aérea conjunta de Israel y EE.UU) lo que provocó la ofensiva israelí con un balance de más de 3.370 muertos según las autoridades libanesas.
Mientras Israel denuncia que el Gobierno libanés no cumplió con el acuerdo de tregua en noviembre del 2024 al no desarmar a Hizbulá y le exige garantizar que no haya ataques desde su territorio, Hizbulá denuncia que Salam y Aoun negocien y se encuentren cara a cara con representantes israelíes.
En este sentido, Salam afirma que su país "está llevando a cabo las negociaciones hoy en nombre de todos los libaneses, y les corresponde a todos unirse bajo su bandera, para que la decisión de la guerra y la paz siga siendo una decisión libanesa y nacional, no de un grupo por encima de otro, ni fuera de los límites".
"¿Están garantizados los resultados de las negociaciones? Por supuesto que no. Pero es el camino de menor costo para nuestra patria y nuestro pueblo, en comparación con las otras opciones de hoy", concluyó el dirigente libanés.