José Mariano Leyva: Retrata el dolor humano
Ángela era una niña cuando presenció el asesinato de su madre, un acontecimiento que la llevó al aislamiento emocional. Con la ayuda del doctor Campuzano, “un médico de ideas progresistas para su época”, inició su recuperación mediante la escritura de un diario, una herramienta que le permitió reconstruir sus recuerdos e intentar cerrar las heridas abiertas.
Ella es la protagonista de la novela Lo que los monstruos nos hicieron de José Mariano Leyva y que ahora regresa en El Club de Barba Azul (Grijalbo, 2026) una nueva entrega en la que Ángela creció y se convirtió en médica.
“Aunque conserva las cicatrices de aquella tragedia, también adquirió una sensibilidad excepcional para reconocer la violencia que otros prefieren ignorar. Esa capacidad la conduce a investigar la muerte de varios niños en el México de los años 20, a enfrentarse con una organización secreta y a una realidad en la que la infancia aparece como uno de los sectores más vulnerables de la sociedad”, comparte.
“El verdadero horror no proviene de fantasmas o de criaturas fantásticas, sino de la violencia que los seres humanos son capaces de ejercer”, añade Leyva, para quien la protagonista se convierte en un personaje marcado por la resistencia y por una mirada distinta hacia el dolor de otros.
Y explica que aunque El Club Barba Azul es una construcción de ficción, su origen se encuentra en circunstancias históricas reales.
“La novela no retrata una organización que haya existido en los años 20, pero sí una época en la que miles de niños vivían bajo condiciones de abandono, explotación y desprotección”, asegura e indica que el libro está ambientado entre 1920 y 1926, en un periodo en el que México intentaba reconstruirse después de la Revolución, mientras persistían desigualdades sociales.
Durante la escritura de esta novela, comparte, consultó documentos, publicaciones y testimonios de la época que mostraban cómo los menores pobres, huérfanos o sin familia eran considerados con frecuencia un problema social antes que personas con derechos propios. “En esos años, las políticas de protección infantil apenas comenzaban a desarrollarse y disciplinas como la pedagogía y la medicina todavía construían sus primeras aproximaciones hacia la infancia. En ese contexto, muchos niños quedaron expuestos al abandono y a distintas formas de violencia”, agrega.
Para el escritor, esa vulnerabilidad establece un vínculo entre el México de hace un siglo y el actual, donde, pese a la existencia de leyes e instituciones, las infancias continúan en condiciones de desprotección.
Otro de los ejes centrales de El Club de Barba Azul es la relación entre conocimiento, poder y violencia, pues la historia transcurre en una época en la que la ciencia comenzó a ocupar un lugar de enorme autoridad social.
“Cualquier pensamiento puede ser bueno o malo, pero cuando se convierte en un dogma empiezan los problemas”, afirma el escritor.
PAL