Nigel Farage dimite como diputado tras la investigación parlamentaria por un regalo de cinco millones de libras
Nigel Farage, la principal fuente intelectual del Brexit y máximo líder de la derecha populista británica que lidera las encuestas en ese país, ha anunciado su dimisión del Parlamento en medio de una cascada de escándalos financieros. Pero no se va. Su intención es volver a presentarse al cargo cuando se produzcan elecciones y ganar, así, con un mandato popular que refuerce su posición política y establezca una línea de batalla entre su apoyo por la opinión pública y sus problemas éticos y, tal vez en el futuro, legales. Así pues, no es una dimisión. Es un órdago.
Así, Farage dejará de ser parlamentario por Clacton, una ciudad de 53.000 habitantes en el condado de Essex, en la costa Este de Inglaterra, cerca de Londres. En cumplimiento de la legislación británica, eso provocará unas elecciones anticipadas ('by election'), a las que Farage volverá a presentarse. Así, espera revalidar su mandato y abrir una clara línea de fractura entre lo que él llama "las élites" (si bien él fue trader de materias primas en la City y es amigo personal de Donald Trump y de parte de la nobleza británica) y el "pueblo". Farage ganó los comicios en Clacton con un 46,2% del voto en 2024. Si ahora logra aumentar ese porcentaje, será un espaldarazo político, aunque no despejará las dudas éticas o legales que rodean a su acción.
La apuesta le puede ayudar a Farage a retomar la iniciativa tras un año en el que lleva viendo cómo cae de manera lenta pero inexorable la ventaja que saca al Partido Conservador de Kemi Badenoch y tiene, ahora, la amenaza de otro partido por la derecha, Restore Britain, apoyado por Elon Musk.
Por eso, sus enemigos políticos le han acusado de una jugada electoral. Un portavoz del próximo primer ministro, el laborista Andy Burnham, dijo que Farage solo trata de distraer la atención de las graves acusaciones a las que se enfrenta. El líder del populista de izquierdas Partido Verde, Zach Polanski, le calificó de "estafador" que "ha recibido dinero de criptomultimillonarios". La líder conservadora Kemi Badenoch dijo que Farage había tenido "una rabieta", y Rupert Loewe, de Restore Britain, el partido que compite con Reform por el voto más ultranacionalista, le acusó de jugar con las instituciones británicas al dimitir del cargo para volver a presentarse a unas elecciones.
Es una jugada típica de cualquier populista. Y de cualquier populista. El propio Farage ha declarado, en un mensaje en vídeo, que la elección será "el pueblo contra el 'establishment'". En su alocución, el ex europarlamentario conservador y líder del aislacionista partido Reform-UK, que a día de hoy sería con diferencia el más votado del Reino Unido, ha tomado prestadas muchas ideas de los discursos de Donald Trump. Algunas, sorprendentemente recientes. Si el presidente de EEUU habló el viernes del "resurgir de la amenaza comunista en nuestro país", Farage ha dicho que los ataques que ha recibido por recibir presuntas donaciones desinteresadas de empresarios -algunos de ellos acusados de fraude, y residentes en Tailandia- "es como vivir en un país comunista". En el caso concreto de sus escándalos, la clave es que, según él, sus enemigos políticos "vienen a por nuestro dinero". Es una consecuencia del hecho de que "empresarios de todo el mundo" quieren ayudar a Reform-UK.
Victimización al estilo Trump
El discurso de Farage siguió, una a una, las normas del trumpismo: victimización, acusación sin ninguna prueba, y ataques sistemáticos a sus enemigos políticos - laboristas y conservadores- y a los medios de comunicación, especialmente a los conservadores Sky News y The Times. En el caso de ese diario, acusó indirectamente en repetidas ocasiones a su director, Tony Gallagher, de promover ataques contra su hija, que no está en política. The Times ha sido el diario que ha desvelado gran parte de los escándalos que ahora rodean a Farage. Todo es, así pues, una conspiración, coordinada, según el político populista, por "los laboristas, los conservadores y los medios de comunicación".
El líder populista y eurófobo -aunque se ha casado con una irlandesa y una alemana, y ahora convive con una francesa- denunció presuntas "amenazas constantes de muerte", ataques contra sus propiedades y hasta dijo que el Gobierno laborista de Keir Starmer redujo "el presupuesto para mi seguridad en un 70%" días después del asesinato del activista trumpista estadounidense Charlie Kirk. Farage no explicó en qué consiste una reducción del 70% de la seguridad, aunque, aparentemente, teme que él vaya detrás de Kirk.
Su tesis es que todo el dinero que recibió lo gastó en protegerse, ya que el Estado no le presta ayuda. Aunque, en su versión de la realidad británica, toda persona que viva en el Reino Unido debería tener protección, ya que el líder de Reform-UK se refirió a Londres como una ciudad en la que los hombres "no pueden llevar reloj ni las mujeres joyas en la calle". La tasa de crimen de Londres es inferior a las de Bruselas y Berlín, similar a la de París y muy superior a la de Madrid.
Los dos escándalos
Farage afronta dos escándalos, ambos vinculados a millonarios del sector de las criptodivisas que no viven en el Reino Unido. El primero procede de una donación de cinco millones de libras (5,9 millones de euros), del multimillonario empresario especializado en criptodivisas Christopher Halborne que vive en Tailandia, a principios de 2024, en un momento en el que el líder de Reform-UK estaba oficialmente retirado de la política activa. Pocas semanas después de recibir el donativo, Farage cambió de opinión y entró de nuevo en política con un programa que, entre otras cosas, defendía los intereses del sector de las cripto.
El líder antieuropeo no informó al Parlamento del ingreso de los 5 millones debido a que, alega, Fue "un regalo personal sin condiciones" de Halborne, que él ha gastado en medidas de seguridad para protegerse a sí mismo y a su familia de los, aparentemente, constantes intentos de agresión que sufre, incluyendo amenazas de muerte "a diario". El Partido Conservador, al que Reform-UK ha arrebatado la supremacía de la derecha, ha remitido el caso a la Comisión Parlamentaria de Normas Estándares. La Comisión Electoral del Reino Unido también está investigando el caso.
El otro escandalo es el de Goerge Cottrell, un antiguo colaborador de Farage, también empresario de criptomonedas y ex asesor del UKIP (Partido por la Independencia del Reino Unido, que el líder conservador fundó antes de Reform-UK), que fue encarcelado en Estados Unidos tras declararse culpable de fraude. La acusación es que Farage recibió de Cottrell todo tipo de ayudas -personal, seguridad, viajes, hoteles, coordinación de campañas en redes sociales - que usó no solo en su propio beneficio sino también en sus empresas políticas, según el diario Financial Times.
Así que todo ese dinero, según Farage, fue para defenderse él y los suyos. "No voy a tolerar intimidación contra mí o mi familia", dijo. Y concluyó con un "¿estoy furioso? Nunca he estado más furioso en la vida".