La confesión de Mario Casas sobre su infancia que explica quién es hoy: "Mientras mis colegas jugaban al fútbol..."
Mario Casas se estrena como agente secreto en Zeta, la nueva película de espías dirigida por Dani de la Torre y protagonizada junto a Luis Zahera y Mariela Garriga. En este trepidante espionaje al estilo Bourne o James Bond, cuatro exoficiales de inteligencia españoles son asesinados simultáneamente en distintas embajadas del mundo. El CNI descubre que todos participaron hace 35 años en la oculta "Operación Ciénaga" en Colombia, donde un quinto oficial —el único superviviente— estuvo implicado. Encontrarlo se convierte en la prioridad, y el mejor agente, Zeta (Mario Casas), toma las riendas de la misión.
El ganador del Goya por No Matarás se mete en la piel de Zeta, en un filme al más puro estilo de James Bond. "En España no estamos acostumbrados a atrevernos con películas de espías a lo Bourne, parece que nos da vergüenza, pero Dani ha demostrado que es capaz de hacerlo", asegura en una entrevista concedida al diario El País. Para prepararse para el papel visitó el CNI, entrenó durante semanas el manejo de armas y movimientos para que resultaran verosímiles para policías y agentes y conoció a un espía real. "El espía con el que hablé me contó que tenía una vida normal y llevaba a sus hijos al colegio, pero nadie de su familia ni de sus amigos sabía que era espía. Me costaba creérmelo. Y él me decía que sí, que hay muchísima más gente dedicada al espionaje de lo que te puedes imaginar".
Aquel chico que comenzó en la industria como el tipo sexy al que todo el mundo iba a ver porque se quitaba la camiseta, ahora está obsesionado en probarse en registros muy distintos y cada vez más arriesgados. Después de La cena, en la que da vida a un militar franquista, y Muy lejos, en el que se mete en la piel de un emigrante en Países Bajos en busca de su identidad, esta vez interpreta el personaje de un agente del CNI.
Esa ambición viene de su infancia en la periferia de Barcelona (criado en Badalona, aunque nacido en A Coruña). "Soy de una generación que tiene idealizado el cine. Mi infancia fueron las películas, los videoclubs. Llegabas a casa y el plan del sábado por la noche era alquilar una peli. Yo con 13 o 14 años, mientras mis colegas jugaban al fútbol, cogía el autobús del centro comercial para ir al cine solo", recuerda. A Mario Casas le volvía loco el cine de terror, las historias a lo grande. "Me acuerdo de Spielberg, de Parque Jurásico, de aquellas películas tan bestias, de entretenimiento, un cine muy comercial pero que también lo llevamos dentro".
Mario Casas ha explorado múltiples géneros a lo largo de su carrera, pero reconoce que evita ver sus propias películas porque las tiene muy presentes en la cabeza y no le sorprenden. La única que quizá volvería a ver, reconoce, es El camino de los ingleses, su primera película, por la inocencia de aquel Mario joven que empezaba en el cine a las órdenes de Antonio Banderas, su primer director y al que considera un buen amigo. En paralelo, habla con orgullo de su debut como director con Mi soledad tiene alas, protagonizada por su hermano Óscar Casas, y dice que es la película de la que se siente más orgulloso, sobre todo por el trabajo con actores.



