Los españoles irreductibles de Dubai: "Aquí nos sentimos seguros"

Los españoles irreductibles de Dubai: "Aquí nos sentimos seguros"

El 28 de febrero, sin aviso previo ni declaración de guerra, Irán descargó 150 misiles balísticos y cientos de drones sobre Emiratos Árabes Unidos. Las explosiones estremecieron a la futurista ciudad de Dubai y decenas de miles de turistas y residentes buscaron refugio donde pudieron mientras compraban algún billete disponible para salir del lugar. El aeropuerto, pese a recibir la visita de varios drones iraníes, siguió operando con unos cierres puntuales. Durante días tuvimos noticia de varios influencers, celebridades o cryptoinversores que narraban en programas de televisión su ansiedad por salir del país. Alguno incluso exigió una misión de evacuación por parte de sus países de origen.

Los centros turísticos y financieros del Golfo parecieron entonces lugares fantasmales que estaban reviviendo las imágenes de la pandemia. Varios drones iraníes atacaron algunos hoteles emblemáticos en la espectacular Marina de Dubai y comenzó una extraña guerra en redes sociales entre aquellos que afirmaban que nada estaba pasando en el Emirato y que todo era fruto de la desinformación, y quienes aseguraban que el gran proyecto de Dubai como ciudad ideal para atraer el talento, los turistas y los empresarios más osados había muerto bajo los misiles de los ayatolás. Ninguna de esas dos afirmaciones era real. Mientras tanto, la defensa antiaérea del país superó la tasa de derribos de drones y misiles a la célebre Cúpula de Hierro de Israel.

Durante aquellas semanas, algunos empresarios hoteleros reconocieron que habían perdido el 95% de sus reservas. Fuentes del sector inmobiliario de Dubai aseguraron entonces que el 70% de los residentes había abandonado Emiratos Árabes Unidos, asustados por una guerra en escalada contra un país al que su anfitrión jamás había atacado. Algunas nacionalidades, de las 200 existentes en el país del Golfo, casi desaparecieron de sus calles cuando sus embajadas dieron la recomendación de salir. Los estadounidenses y británicos, por ejemplo, desaparecieron. Otros, como los españoles, siguieron trabajando. Como mucho, alguno empaquetó a su familia camino de España durante un tiempo que todos consideraron como unas vacaciones. La mayoría ya están volviendo.

Luis Álvarez, ex militar y piloto privado de avión, en una de sus barbacoas para hispanoparlantes de su barrio en Dubai, muy cerca de su célebre Marina.

Luis Álvarez, ex militar y piloto privado de avión, en una de sus barbacoas para hispanoparlantes de su barrio en Dubai, muy cerca de su célebre Marina.ALBERTO ROJAS

Para saber algo más sobre esta actitud, nos invitan a una barbacoa de un grupo de españoles en una de las urbanizaciones cercanas a la famosa Marina de Dubai. "Esta también es mi familia", dice Luis Álvarez, piloto de aviones privados de Cartagena y residente desde hace años en el Emirato. "En esta urbanización viven muchos hispanoparlantes y sólo unos cuantos españoles se han ido, o se fueron aprovechando las vacaciones escolares, pero los pocos que se fueron irán volviendo". Entre chuletones, las conversaciones entre ellos son, sobre todo, sobre la capacidad que tendrá esta guerra de acabar con su vida en el Emirato. Todos alaban las casas en las que viven, "impensables en España, donde todo vale mucho más caro", en un país donde no se pagan impuestos, con índices de criminalidad ridículos y seguros médicos completos para ser atendidos en hospitales de primera.

"Aquí nuestros hijos son felices y libres como lo éramos nosotros en España hace décadas. Van de una casa a otra con total libertad. Como padres y adultos, tenemos muy buena vida aquí. Durante la pandemia de coronavirus, fue la primera vez que me di cuenta de una de las grandes diferencias: todas las decisiones que se tomaron en España parecían movidas por la supervivencia del político, todo de cara a la galería. Emiratos tomó decisiones basándose en el bienestar ciudadano y escuchando a los verdaderos expertos en salud", dice Álvarez.

De la misma opinión es Francisco Almansa, empresario inmobiliario que no ha dejado de ir a trabajar a su oficina en ningún momento, incluso en los días de bombardeos iraníes más severos: "Llegué a Dubai en 2022 por una combinación de intuición y necesidad. Mi modelo de negocio dependía en gran parte de clientes en Rusia y, tras el inicio de la guerra, las reglas cambiaron por completo. Aquello dejó de ser viable prácticamente de un día para otro. Recuerdo que estaba en Barcelona cuando comenzaron los ataques contra Ucrania, la noche del 23 al 24 de febrero. En cuestión de horas empezaron a cancelarse vuelos y supe que regresar a Rusia ya no era una opción. En ese momento entendí que tenía que buscar otra perspectiva y Dubai apareció como una alternativa lógica".

¿Cuáles fueron las razones para permanecer aquí en un momento en el que muchos decidieron irse? "Cuando estalló la crisis actual, decidí quedarme. No fue una decisión impulsiva. Llevo años aquí y, aunque soy escéptico por naturaleza respecto al papel del Estado, en este caso había desarrollado un nivel de confianza poco habitual. En los primeros días hubo incertidumbre, como es lógico, pero pronto quedó claro que no existía un riesgo inmediato para la seguridad personal. La defensa funcionaba y la situación no derivaba hacia un escenario catastrófico. Mi decisión respondió a una mezcla de análisis racional e implicación personal. No veía una razón concreta para irme, pero sí muchas para quedarme: mi vida, mi negocio, el agradecimiento hacia un país que me ha permitido desarrollarme", resume Almansa.

La directiva hispanosuiza Almudena Berzosa, experta en liderazgo, en su casa de Dubai, donde vive con su marido, Peter.

La directiva hispanosuiza Almudena Berzosa, experta en liderazgo, en su casa de Dubai, donde vive con su marido, Peter.ALBERTO ROJAS

Almudena Berzosa, directiva hispanosuiza experta en liderazgo, cree que "de esta crisis, Dubai puede salir reforzada. No porque no esté pasando nada, sino porque la respuesta ha sido eficaz. Ha demostrado capacidad de defensa, organización y control en un momento crítico. Y eso genera confianza. A veces, los grandes proyectos no se ponen a prueba en tiempos de calma, sino en momentos como este".

Berzosa vive en una clásica villa emiratí y se muestra totalmente adaptada a su país de acogida: "Una de las cosas que más me sorprendió fue el tipo de liderazgo. No es el modelo occidental. Aquí hay una obsesión real por servir al ciudadano, y eso incluye también al residente extranjero. Lo percibes en cualquier gestión cotidiana: todo está orientado a facilitarte la vida. Desde trámites administrativos hasta servicios básicos, la eficiencia es altísima. Recuerdo renovar el carnet de conducir en 10 minutos. Son detalles, pero marcan una diferencia enorme".

¿Qué diferencias sociales y religiosas puede notar un ciudadano español? "A mí me impactó el nivel de tolerancia. Puedes ver a mujeres locales vestidas de forma tradicional junto a otras en ropa occidental, sin tensiones ni juicios. Hay respeto real. Y eso se extiende a muchos ámbitos. Incluso en aspectos donde uno podría esperar rigidez como la relación con los perros en una cultura musulmana, he vivido experiencias de una humanidad extraordinaria", añade la directiva.

Axel Costa, ex ciclista profesional y emprendedor, lleva dos años instalado en Dubai. En la imagen, en una de las cafeterías del gigantesco Dubai Mall, el centro comercial del centro de Dubai.

Axel Costa, ex ciclista profesional y emprendedor, lleva dos años instalado en Dubai. En la imagen, en una de las cafeterías del gigantesco Dubai Mall, el centro comercial del centro de Dubai.ALBERTO ROJAS

Axel Costa, ex ciclista profesional y emprendedor, tiene su propia empresa de marketing y es otro de los españoles que decidieron quedarse durante los peores momentos de bombarderos lanzados por Teherán. "Me mudé a Dubai hace dos años porque quería crecer a nivel personal y laboral. El entorno es perfecto para eso porque estás rodeado de gente talentosa. Dubai te recibe con los brazos abiertos pero si cometes algún delito entonces serás deportado al día siguiente. Esta ciudad, que se gestiona como una empresa, vive de la confianza de la gente. La guerra es un factor externo que puede afectar a esa confianza, por eso era necesario confiar ahora, en el momento más complicado para ellos. Debemos estar en las buenas y en las malas. Yo les estoy muy agradecido por todas las oportunidades que me ha dado este país", nos cuenta.

Almudena Berzosa incide en la misma idea: "Hay una batalla narrativa muy fuerte desde fuera. Se habla del fin de Dubai o, en el extremo contrario, de que aquí no ocurre nada. La realidad está en medio. Pero lo que sí tengo claro es que muchas de las críticas parten del desconocimiento. Cuando vives aquí, entiendes por qué tanta gente decide quedarse. Y por qué, en una situación como esta, nosotros también lo hemos hecho".