Los fantasmas del grupo terrorista 17 de noviembre que todavía sacuden Grecia

Los fantasmas del grupo terrorista 17 de noviembre que todavía sacuden Grecia

Antes de volver a la prisión de alta seguridad de Korydallos, situada en la periferia de Atenas, Alexandros Giotopoulos, líder de la organización terrorista griega de extrema izquierda 17 de Noviembre (17-N), escribió al periódico Documento para denunciar lo que considera un "régimen de excepción" y una venganza "política-dinástica", en una referencia velada a la familia del primer ministro. Porque Pavlos Bakoyannis, marido de Dora, la hermana de Kyriakos Mitsotakis -ex ministra de Cultura y de Exteriores, así como ex alcaldesa de la capital- fue asesinado por la banda en 1989.

El director de la publicación, Kostas Vaxevanis, muy criticado por publicar esa carta, explica a EL MUNDO: "Nunca admitió haber sido miembro del 17 de Noviembre y mucho menos su líder. Ha cumplido la totalidad de la pena y durante el encarcelamiento logró obtener títulos de doctorado. Existe una violación del Estado de Derecho". "La decisión del Tribunal Supremo solo puede describirse como un invento legalmente inaceptable", califica Vaxevanis.

"Se dijo que Giotopoulos era peligroso porque no demostró remordimientos ni había pedido perdón. Pero la ley no contiene esa disposición. Los criterios son si el recluso ha cumplido la condena requerida y si, durante el encarcelamiento, ha cumplido con los requisitos del sistema penitenciario", destaca este periodista, conocido por sacar a la luz hace casi 15 años la conocida como lista Lagarde de evasores fiscales, una exclusiva por la que fue juzgado y absuelto, y por la que fue galardonado en nuestro país con el Premio Julio Anguita Parrado. Para él, "es una decisión puramente política vinculada a la persistencia de EEUU en moldear la ley griega con un grado de flexibilidad peligroso. La relativización de los criterios legales es extremadamente peligrosa para la democracia".

Fue el pasado 21 de mayo cuando Giotopoulos, condenado a 17 cadenas perpetuas por crímenes de lesa humanidad, salió a la calle en libertad condicional, tras 24 años en la cárcel, por decisión del Consejo de Apelaciones del Pireo. Un fallo muy polémico que el Tribunal Supremo anuló menos de un mes después, a propuesta del fiscal Konstantinos Tzavellas, que había calificado la resolución del Pireo como una afrenta a la memoria de los asesinados y un peligroso precedente jurídico.

EEUU y Turquía, que perdieron a varios de sus ciudadanos a manos de este grupo terrorista -entre ellos el jefe de la CIA en Atenas Richard Welch en 1975, el primer asesinato del 17-N y su primer acto como banda- también protestaron enérgicamente por su libertad. "El terrorismo jamás debe ser tolerado ni justificado. Estados Unidos seguirá solidarizándose con las víctimas y colaborando con sus aliados para garantizar que quienes cometen actos tan atroces afronten las consecuencias", afirmaba el comunicado publicado por el Departamento de Estado de EEUU, dirigido por Marco Rubio.

¿Por qué el escándalo?

Giotopoulos, de 83 años y con problemas de salud, podrá optar de nuevo a la libertad en pocos meses, cuando cumpla 25 años entre rejas. ¿Por qué entonces tanto escándalo por su salida cuando puede estar otra vez fuera en breve? "Significa mucho para los familiares de las víctimas, así como para la opinión pública en general", señala Mary Bossis, profesora de Seguridad Internacional de la Universidad de El Pireo y experta en el 17-N y en otros grupos extremistas.

Esta profesora, no cree, sin embargo, que el líder del 17-N sea alguien significativo para las nuevas generaciones de estas organizaciones en Grecia: "Lo consideran un traidor que negó su papel, no alguien en el que se pueda confiar. Ahora tienen su propia ideología, que es una mezcla de anarquismo nihilismo y criminalidad. Desprecian cualquier ideología cercana a las anteriores", destaca Bossis sobre estos colectivos de extrema izquierda, que este mismo mes llevaron a cabo una ola de atentados en la ciudad de Tesalónica que tuvieron como objetivo intereses de Nueva Democracia, el partido precisamente del primer ministro Mitsotakis.

La Organización Revolucionaria 17 de Noviembre, que así era su nombre completo, operó entre 1975 -tras la caída de la Dictadura de los Coroneles- y 2002 sin que ninguno de sus miembros fuera arrestado y ni siquiera identificado. Durante esos 27 años de actividad, asesinó a 23 personas y cometió un total de 103 atentados. Sus víctimas eran diplomáticos extranjeros, políticos griegos, policías de alto rango, jueces, empresarios y armadores. La muerte del estadounidense Richard Welch el 23 de diciembre de 1975, cuando volvía a su casa junto a su esposa de una fiesta navideña en la residencia del embajador de su país en Atenas conmocionó al entonces Gobierno de EEUU de Gerald Ford.

El representante de la CIA en el país heleno fue enterrado con los máximos honores en el cementerio de Arlington y tanto el presidente como Henry Kissinger, secretario de Estado, asistieron al funeral. El féretro fue trasladado por el histórico armón tirado por caballos del Pelotón Caisson, que fue utilizado en 1963 en el mismo lugar con los restos de JFK. Y, en su lápida, se incluyó por primera vez en este cementerio la leyenda "Central Intelligence Agency". Lo curioso fue que su muerte no figuró entre los crímenes que se juzgaron en 2003, porque en Grecia el delito de asesinato prescribe a los 20 años.

Cómo cayó la banda

La caída de Giotopoulos, un matemático jubilado, y de otros miembros como el principal sicario, el apicultor Dimitris Koufontinas, y los hermanos Xiros se debió a que a uno de éstos, Savvas, que se dedicaba a la restauración de iconos religiosos, le estalló una mochila bomba que había preparado para colocarla en las oficinas de una compañía naviera en el puerto de El Pireo. Estaba inconsciente cuando llegó la Policía, que encontró en la mochila una pistola que había sido usada años antes para matar a un agente y el juego de llaves de un piso franco en el barrio ateniense de Pangrati. En la vivienda estaban los cohetes antitanque robados en bases militares, documentación sobre los miembros, la pistola Colt 45 usada en casi todos sus asesinatos y banderas con la estrella roja del 17-N.

En estado muy grave, Savvas Xiros confesó su pertenencia al grupo y reveló los nombres de sus hermanos, Christodoulos y Vassilis, hijos de un sacerdote ortodoxo, del líder ideológico Alexandros Giotopoulos, y del jefe militar, Koufontinas. Giotopoulos, nacido en París e hijo del que fuera secretario de León Trotski, Witte, había pertenecido a la resistencia contra la dictadura griega. Él siempre ha negado ser el ideólogo del 17-N y ni siquiera haber pertenecido a este grupo. Así lo expresó en la carta que envió en junio a Documento:

"La conclusión es sencilla. Nunca hubo instigación moral alguna. No es más que un cuento de hadas orquestado por poderosos factores extrajudiciales que lo impusieron al Tribunal de Primera Instancia para que me condenaran a una pena severa y así poder presentarme como un asesino en serie. En otro de los frecuentes escándalos judiciales del país. Este cuento de hadas se recicla hoy, enriquecido con nuevas y burdas mentiras gracias al olvido.

52 años después del colapso de la Dictadura del 67, el sistema judicial de la democracia actual no difiere del de la Junta Militar. Al igual que entonces, no dudan en condenar y encarcelar a quien les plazca, violando abiertamente las leyes y los principios jurídicos. Bajo cualquier pretexto, por ridículo que sea, para mantenerlos encarcelados el tiempo que quieran. Mientras tanto, los verdaderos culpables del mayor crimen -el escándalo de Tempi, con 57 muertos [en referencia al peor accidente ferroviario del país, ocurrido en 2023]- no solo no serán encarcelados, sino que ni siquiera serán juzgados".