Maduro reaparece en la corte de Nueva York con diez kilos menos
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"Este caso va más allá de lo normal, es único", reconoció el reputado juez Alvin Hellerstein, de 92 años, para saldar la segunda comparecencia de Nicolás Maduro y Cilia Flores ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York. En medio de la expectación, dentro y fuera de la sala, Hellerstein desestimó la estrategia del abogado del dictador y el juicio continuará, aunque dejó pendiente para la semana que viene cómo se financiará la defensa de los dos acusados.
Los presentes certificaron que el pulso leguleyo entre el abogado millonario Barry Pollack y el fiscal Kaylan Lasky, bajo escrutinio del perspicaz juez, fue del nivel requerido, aunque todas las miradas se las llevó el principal acusado y su cambio físico. Una década después, "la dieta de Maduro te pone duro, sin necesidad de viagra", como la bautizó el propio dictador, ha hecho mella en las propias carnes de Maduro, autor del sarcasmo con el que se reía de los venezolanos en esos tiempos de hambre y escasez crítica provocados por el fracaso de su sistema económico.
"Good morning", saludó Maduro al entrar en la sala, más delgado tras perder una decena de kilos, pero no por el ejercicio físico como aseguraba desde Caracas su hijo Nicolasito. Bastaron 83 días de encierro en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, sin el confort del Palacio de Miraflores y de las famosas empanadas gigantes de sus cocineros.
El tirano derrocado, quien volvió a mostrarse nervioso y apocado y muy distante de su mujer, está acusado de cuatro delitos por conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos, por lo que puede ser condenado a 30 años de cárcel. La cuestión que debe decidir ahora Hellerstein es si el actual gobierno de Venezuela, bajo protectorado de Washington, es quien debe pagar la defensa de Maduro y Flores, pese a que los fondos del exterior están bloqueados por las sanciones o bajo restricciones del Departamento del Tesoro, al tratarse de miles de millones procedentes de la corrupción chavista.
"Lo más positivo es que hemos visto un juez pragmático, determinado a seguir en el proceso. Y a la vez cauteloso, buscando decisiones sólidas para evitar apelaciones futuras. Es evidente que está decidido a continuar con el proceso", confirmó a EL MUNDO el abogado Nizar El Fakih, presente en la pequeña sala judicial.
Por las preguntas realizadas al fiscal, el juez Hellerstein estaría más cercano a apostar por una fórmula de pago, aunque sea a través de terceros, antes de optar por un abogado de oficio o uno federal. De momento, a la antigua pareja presidencial se le ha permitido mucho más que a los miles de presos políticos en Venezuela, a quienes se les impone un abogado chavista en una corte revolucionaria, con el peso de las pruebas inventadas por los fiscales bolivarianos.
"Espero poder emitir la resolución lo antes posible", concluyó Hellerstein, nombrado durante la presidencia del demócrata Bill Clinton y que ha enfrentado casos históricos tras el 11-S y por abusos en las cárceles estadounidenses en Irak y Afganistán. Este juez federal también condenó a 21 años de prisión al general venezolano Clíver Alcalá, que formó parte del Cártel de los Soles, y decidirá en los próximos días sobre Hugo El Pollo Carvajal, jefe de la inteligencia y contrainteligencia chavista con Hugo Chávez y el propio Maduro.
El tira y afloja judicial también se trasladó a la calle, donde un grupo de venezolanos usaron un muñecote gigante "Maduro Reo", creado por el artista Jorge Torrealba, para fustigar a los acusados, mientras otro pequeño grupo de estadounidenses animaba, en inglés, a los revolucionarios.
Reunido a la misma hora con su gabinete, Donald Trump aventuró que a Maduro le esperan más juicios en EEUU. "En realidad, solo se le ha procesado por una fracción de los delitos que ha cometido, se presentarán otros casos", aseguró el mandatario.