Una IA analizó miles de relatos de sueños y encontró que no son aleatorios

Una IA analizó miles de relatos de sueños y encontró que no son aleatorios

Los científicos recurren cada vez más a la inteligencia artificial para estudiar una de las partes más esquivas de la conciencia humana: los sueños.

Un nuevo estudio publicado en Nature Research ha utilizado grandes modelos de lenguaje (LLM) para analizar miles de informes de sueños y ha descubierto que éstos pueden estar más estructurados de lo que se creía. En lugar de fragmentos aleatorios unidos durante el sueño, los resultados sugieren que los sueños están moldeados por experiencias cotidianas, niveles de estrés y rasgos de personalidad.

El auge de los LLM también ha permitido a los investigadores analizar grandes colecciones de informes de sueños con mayor profundidad contextual, identificando patrones lingüísticos y emocionales recurrentes que los antiguos métodos de procesamiento del lenguaje natural a menudo tenían dificultades para captar.

Pero la investigación viene con una advertencia importante. Los investigadores siguen analizando los recuerdos de los sueños, no el acontecimiento neurológico en sí.

"La IA analiza el lenguaje, no el sueño en sí", aclara Julie Mallon, consultora experta en sueño. "Estamos analizando efectivamente una reconstrucción de un sueño, no el evento neurobiológico en bruto".

Los sueños no son un ruido aleatorio

La comprensión científica de los sueños ha cambiado mucho en las últimas décadas. Investigadores como G. William Domhoff contribuyeron a alejar la idea de los años setenta de que los sueños no eran más que actividad neuronal aleatoria. En la actualidad, los sueños se consideran una extensión de la conciencia despierta que utiliza muchos de los mismos sistemas neuronales que intervienen en la memoria, la imaginación y el procesamiento emocional.

Este nuevo estudio trata de identificar los rasgos psicológicos que pueden influir en la complejidad de los sueños.

Los investigadores identificaron la "propensión a vagar por la mente" de una persona (un rasgo vinculado a la red de modos por defecto del cerebro) como principal factor predictivo de la complejidad narrativa de los sueños. En otras palabras, si tus pensamientos vagan con frecuencia durante el día, es posible que tu motor interno de narración ya esté muy activo antes de que tu cabeza toque la almohada.

Los resultados también respaldan la hipótesis de la continuidad de Hall, según la cual nuestros sueños son un reflejo perfecto de nuestras preocupaciones en la vigilia.

¿Los sueños están estructurados o somos buenos narradores?

No todo el mundo está convencido de que los hallazgos revelen mundos oníricos más ricos.

Samira Cutts, neurocientífica cognitiva y responsable de salud cerebral de Prime Performance Labs, advierte que las personas que sueñan despiertas con frecuencia pueden ser más hábiles describiendo sus experiencias internas. "Los grandes vagabundos mentales pueden ser más expertos en reconstruir rastros de memoria que en generar sueños más ricos", afirma.

Esto plantea la cuestión de si algunas personas sueñan de forma más vívida, o si simplemente son mejores traduciendo recuerdos fragmentados en narraciones coherentes después de despertarse.

Incluso cuando la gente no recuerda nada en absoluto, Cutts sostiene que es probable que el proceso de soñar siga teniendo lugar. "Las pruebas apuntan a un fallo de consolidación en la transición a la vigilia; la maquinaria generativa está en marcha, la ventana de codificación simplemente se cierra antes de que se capture el rastro".

Desde el punto de vista neurológico, soñar representa un cambio radical en el funcionamiento del cerebro.

Durante el día, el córtex prefrontal (el centro de la lógica, la moderación y la toma de decisiones racionales) tiende a dominar. Sin embargo, durante el sueño REM, esas regiones se vuelven menos activas, mientras que los centros de procesamiento emocional y visual se activan más, sobre todo zonas como la amígdala.