Ni medusas ni algas: el calor extremo crea el escenario perfecto para la bacteria "come carne"

Ni medusas ni algas: el calor extremo crea el escenario perfecto para la bacteria "come carne"

En los últimos días no se habla de otra cosa. La "bacteria come carne" se ha colado en los informativos, ha inundado las redes sociales e incluso se ha convertido en tema de conversación en bares y terrazas, despertando cierta preocupación. El calor sofocante que mantiene a España bajo temperaturas extremas no solo está elevando los termómetros en tierra. También está calentando las aguas del Mediterráneo y alterando el equilibrio de sus ecosistemas. Una de las consecuencias es que bacterias como Vibrio vulnificus, conocida popularmente como la "bacteria come carne", encuentran cada vez mejores condiciones para proliferar. Sin embargo, los expertos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) lanzan un mensaje de tranquilidad: bañarse en el mar sigue siendo seguro para la inmensa mayoría de las personas. 

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El aumento de la temperatura del Mediterráneo favorece la proliferación de bacterias como Vibrio vulnificus, conocida popularmente como 'bactería come carne' © Getty Images
El aumento de la temperatura del Mediterráneo favorece la proliferación de bacterias como Vibrio vulnificus, conocida popularmente como 'bactería come carne'

¿Has notado que el mar está más caliente de lo habitual? 

Si este verano ya te has bañado en el mar, seguro que has notado que el agua estaba mucho más caliente de lo habitual. Y no es solo una sensación. Cuando hablamos de olas de calor, solemos pensar en ciudades abrasadas o en noches en las que cuesta dormir, pero el mar también está sufriendo las consecuencias. El Mediterráneo lleva semanas con una temperatura muy por encima de lo normal, y eso favorece la aparición de las llamadas olas de calor marinas.

Este calentamiento del agua crea un entorno más favorable para algunos microorganismos, entre ellos Vibrio vulnificus, la conocida como "bacteria come carne". Eso sí, no está presente en cualquier playa. Esta bacteria suele encontrarse en zonas donde el agua es más cálida y menos salada, como desembocaduras de ríos, marismas, lagunas costeras o puertos. En cambio, en el Mediterráneo abierto, donde la salinidad es mayor, tiene muchas más dificultades para proliferar.

¿Por qué la llaman la "bacteria come carne"?

Su nombre científico es Vibrio vulnificus, pero desde hace años se ha popularizado el apodo de "bacteria come carne" por una de las complicaciones más graves que puede provocar: la fascitis necrosante, una infección que destruye rápidamente la piel y los tejidos blandos.

Sin embargo, los especialistas insisten en que este término resulta llamativo, pero no es una denominación científica y puede generar una alarma innecesaria. El microbiólogo clínico Juan Vicente Mulet Bayona, especialista del Consorcio Hospitalario General Universitario de Valencia y miembro del Centro de Medios Científicos de España (SMC España), recuerda que esa complicación es muy poco frecuente y que la mayoría de las infecciones no evolucionan de esa manera. 

Así es Vibrio vulnificus, la conocida como "bacteria come carne", vista al microscopio© Getty Images
Así es Vibrio vulnificus, la conocida como "bacteria come carne", vista al microscopio

El cambio climático está ampliando las zonas donde puede aparecer

Los investigadores llevan años observando cómo el calentamiento del agua está modificando la distribución geográfica de las bacterias del género Vibrio. Como explica Carmen Amaro, catedrática de Microbiología de la Universidad de Valencia e investigadora del Instituto Universitario de Biotecnología y Biomedicina (BIOTECMED), en declaraciones difundidas por el Centro de Medios Científicos de España (SMC España), la temperatura óptima de crecimiento de Vibrio vulnificus se sitúa entre los 28 y los 37 ºC, motivo por el que el calentamiento global favorece su expansión hacia nuevas zonas costeras. 

El propio Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) ha advertido de que las olas de calor marinas aumentan la presencia estacional de estas bacterias en determinadas áreas del litoral europeo, especialmente allí donde el agua dulce y la salada se mezclan.

¿Quién debe extremar las precauciones?

Los expertos coinciden en que la inmensa mayoría de las personas pueden seguir disfrutando del mar con normalidad. Las infecciones graves afectan casi exclusivamente a quienes presentan factores de riesgo muy concretos, como enfermedades hepáticas, diabetes, alteraciones del metabolismo del hierro, sistemas inmunitarios debilitados o una edad muy avanzada.

La bacteria puede entrar en el organismo principalmente de dos formas: cuando una herida abierta entra en contacto con agua contaminada o tras consumir ostras y otros mariscos crudos o poco cocinados procedentes de zonas donde está presente.

Los expertos recomiendan evitar el baño si se tienen heridas abiertas y extremar las precauciones con el consumo de marisco crudo, pero descartan que exista un motivo para renunciar al mar este verano© Getty Images
Los expertos recomiendan evitar el baño si se tienen heridas abiertas y extremar las precauciones con el consumo de marisco crudo, pero descartan que exista un motivo para renunciar al mar este verano

¿Hay que dejar de bañarse este verano?

La respuesta de los especialistas es rotunda: no.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)  coinciden en que el Mediterráneo sigue siendo un lugar seguro para el baño. Las recomendaciones se limitan a evitar entrar en el agua si se tienen heridas abiertas, proteger correctamente cualquier corte o lesión reciente y abstenerse de consumir marisco crudo si se pertenece a un grupo vulnerable.

Más que una nueva amenaza para quienes disfrutan de la playa, Vibrio vulnificus se ha convertido en otro indicador de cómo el cambio climático está transformando también los ecosistemas marinos. Por eso, los científicos consideran esencial reforzar la vigilancia ambiental y seguir estudiando su evolución, siempre desde la prevención y sin alimentar una alarma que los datos actuales no justifican.