Otra cara de la guerra
TEL AVIV. Más allá de la situación bélica en la que vive la comunidad israelí hoy en día, existen otros efectos que no son tan visibles o de los que se habla poco, como es el daño traumático que generan entre las familias los efectos de estar en guerra. Realizamos una visita al hospital Hadassah, donde se trabaja en dos proyectos importantes para combatir varios tipos de cáncer.
Es un lugar inimaginable para México: en las mismas instalaciones encuentras urgencias, medicina interna, cirugías, investigación, un centro comercial con todo lo necesario para las familias de los pacientes. Y lo más relevante es el público. Aunque puede ser privado, eso depende de los recursos de cada paciente; todos son atendidos, pero los que pueden pagar suelen adelantar su atención.
Ahí Jeanne Bachon-Flores, subdirectora de Desarrollo de Programas, nos reveló que muchos médicos también son atendidos en el área psicológica. La razón es que algunos de ellos tienen un familiar en el frente; eso les genera un estrés particular, pero deben seguir atendiendo a la gente que llega. De hecho, estuvimos en la zona de urgencias y tienen siempre disponibles seis camas equipadas para atender a las personas del frente en caso de ser necesario.
En esa zona el estrés es adicional, porque hay una sola cama o cuarto para el primer ministro en caso de ser necesario; la zona es un búnker, y toda esa parafernalia le pone mucha intensidad a la gente que trabaja ahí. Hay más: un amigo israelí de larga data, Sergio Green, me platicó que existe una grave crisis entre las familias, por el estrés que ya se comentó, pero también porque el hombre que se va al frente deja toda la carga de trabajo de casa a la pareja; sin duda, eso también provoca un agobio.
Cuando un soldado regresa a casa, la mujer exige un poco de descanso y que el hombre se haga cargo, pero esa misma persona acaba de regresar de un nivel de intensidad muy alto, como el que vive la pareja en casa o quizá más. Eso se vuelve una disputa entre ellos.
Los jóvenes también están cansados de vivir bajo la sombra del fuego. Hay síntomas de mal humor, de hartazgo; la verdad es difícil entenderlo desde fuera, pero es algo real en este país. Se puede estar a favor o en contra con respecto a la situación bélica, pero los daños colaterales como el estrés y otras cosas enferman a cualquier sociedad y la marcan de por vida.
Por si fuera poco, hay una investigación completa sobre las atrocidades del 7 de octubre, miles de graves abusos, pero que en realidad están causando muchos efectos entre las familias.
Hoy hay una normalidad que disfraza el estrés, que avanza a marchas forzadas entre los israelíes, que no tienen la menor idea de cuándo puedan retomar su otra realidad. Pero la guerra sigue su marcha..
POR ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ
COLABORADOR
@PAPADEPONCHO
ISRAEL.LOPEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
MAAZ