Petro, la esperanza y Colombia

Petro, la esperanza y Colombia

Conocí al presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuando el 25 de noviembre de 2022, con motivo de su visita al presidente Andrés Manuel López Obrador, se reunió también con la entonces Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. Ella me invitó al encuentro en mi calidad de secretario de Gobierno de la Ciudad.

La plática fue muy interesante. Petro mostró un gran conocimiento de la historia de Colombia y de México. Habló con emoción del único presidente indígena que ha tenido Colombia, José María Melo, también conocido como el presidente de los pobres, quien fue víctima de un golpe de Estado en 1854 y terminó exiliado en México, donde se incorporó a las filas de La Reforma y fue fusilado por los conservadores en 1860, en Chiapas.

Petro participó en las luchas contra los regímenes conservadores que aplastaron las protestas de campesinos, obreros, estudiantes e indígenas en la Colombia contemporánea. Y enarboló, con otros, un programa patriótico de liberación nacional y reforma social.
En aquella plática, hablamos del parecido entre las derechas mexicana y colombiana, y sus crueles gestiones. “Pero hay una diferencia”, dijo Petro: “En México hubo una Revolución y un reparto de la tierra. En Colombia, no”.
El 19 de junio de 2022, Petro fue elegido presidente en la segunda vuelta de los comicios colombianos, y tomó posesión del cargo el 7 de agosto de ese año.

Su período arrojó buenos resultados para su país y su pueblo. La inflación pasó de 10.21 a 5.84 por ciento; la paridad con el dólar, de 4.4 a 3.4; la tasa de desempleo bajó de 10.6 a 8.8 por ciento; el trabajo informal descendió de 58.1 a 54.2 por ciento; la pobreza monetaria cayó de 36.6 a 28 por ciento; el índice Gini de desigualdad varió de 0.556 a 0.531; el salario mínimo creció de $1,000,000 a $2,000,000; el déficit fiscal pasó de 7.1 por ciento del PIB a 6.4 por ciento y la inversión extranjera subió de nueve mil 402 millones de dólares a 11 mil 469.

El gobierno de Petro alentó la participación popular, la mejoría social, el desarrollo de las empresas, la lucha contra la discriminación y la solidaridad con los pueblos del mundo.

A pesar de la lamentable situación derivada de las recientes elecciones presidenciales en ese país hermano, la huella de Petro brillará, sobre todo cuando la derecha ha encumbrado a uno de sus personajes más representativos: un matagatos que declara la supuesta inferioridad de las mujeres.

En su libro autobiográfico Una vida, muchas vidas, Gustavo Petro escribe: “No puede haber una revolución sin el amor. La fuerza motora de la historia no es sólo la lucha de clases, como pensaba Marx, sino también la fuerza del amor. La fuerza del amor es lo que permite las resistencias, lo que permite sobrepasar los momentos más oscuros de la humanidad, cuando todo está casi perdido”. 

POR MARTÍ BATRES GUADARRAMA

DIRECTOR GENERAL DEL ISSSTE

@MARTIBATRES

EEZ