Piedad González, psicóloga, analiza la tendencia al alza entre las mujeres de renunciar a retoques, tintes de pelo o maquillaje
Durante la promoción de Die, my love, película que llegó a los cines españoles el pasado 14 de noviembre, Jennifer Lawrence, protagonista de la misma junto a Robert Pattinson, contó que en el rodaje estaba esperando su segundo hijo y que, gracias a esa circunstancia, al contrario que en otros trabajos, no sintió la presión de preocuparse por su cuerpo. "Creo que estar embarazada me quitó mucha ansiedad relacionada con la vanidad. ¿Qué iba a hacer? ¿Dejar de comer? Trabajaba 15 horas al día. Estaba agotada", reconoció la actriz. Lawrence fue más allá y desveló: "Recuerdo que me mandaron una foto en primer plano de mi celulitis, y me preguntaron: '¿Quieres que retoquemos eso?'. Y yo les dije: No. Eso es un culo", dijo antes de confesar que fue "realmente liberador" no preocuparse tanto por su apariencia física en el rodaje.
Estas reveladoras declaraciones de la intérprete de Los juegos del hambre se suman a una tendencia que en los últimos años han abrazado numerosas mujeres, muchas de ellas figuras públicas o que forman parte del mundo de la moda y el espectáculo. A pesar de que vivimos en una época dominada por los filtros de Instagram, los retoques estéticos y el culto al cuerpo, cada vez son más las adeptas a mostrarse con la cara lavada, como Pamela Anderson. La que fuera todo un sex symbol de los noventa, gracias a su participación en Los vigilantes de la playa, decidió renunciar al uso del maquillaje tras la muerte de su maquilladora, Alexis Vogel, en 2019. Desde entonces, la actriz, de 58 años, ha comentado que mostrarse al natural es para ella “liberador, divertido y un poco rebelde también”. Y en sus redes sociales ha proclamado que "hay belleza en la autoaceptación, la imperfección y el amor".
Anderson se suma a una larga lista de famosas que abanderan la belleza natural a cualquier edad. La primera fue Alicia Keys, quien anunció en 2015 que no volvería a usar a maquillaje. “Nunca me he hecho cirugía plástica. Si te la haces, puedes ganar una batalla, pero pierdes la guerra”, ha expresado Isabella Rosellini, que a sus 73 años y sin tratar de ocultar las arrugas de su rostro, sigue trabajando como actriz y protagonizando algunas campañas. Y eso que el suyo fue uno de los casos más flagrantes de edadismo, con apenas 40 años. En 1982, la hija de Ingrid Bergman y Roberto Rosellini firmó un acuerdo exclusivo con Lancôme que la convirtió en la modelo mejor pagada del mundo. En 1995, poco antes de cumplir 43 años, fue despedida. “Me explicaron que la publicidad aborda el sueño, y las mujeres sueñan con ser jóvenes, no con envejecer”, declaró Rosellini a Page Six Style. “Puede ser un sueño para algunas mujeres, pero creo que el mayor sueño de las mujeres es envejecer con belleza, dignidad y elegancia”, añadió.
Al igual que la protagonista de Terciopelo Azul, Carolina de Mónaco, otro icono de belleza y elegancia de todos los tiempos, luce su rostro libre de bótox, rellenos y liftings, además de presumir de su melena de un tono gris suave y elegante. La reina Letizia también dejó hace tiempo de cubrir las canas de su cabello, aunque ahora las suaviza con baños de color. Salma Hayek, Andie MacDowell, Gwyneth Paltrow… son solo algunas figuras de la cada vez más creciente legión de celebridades que se han rebelado contra la “dictadura” del tinte cada quince días o de pintarse un lienzo cada mañana en el rostro en favor de la naturalidad.
La autenticidad, valor en alza
Piedad González Hurtado, psicoterapeuta de Uden Salud Mental, nos aclara que existen varios factores psicológicos detrás de estas decisiones: “Uno de ellos es el desarrollo de una identidad personal más sólida, que va más allá de la apariencia física. Otro es la autenticidad, que se proclama como valor en alza para expresarnos como realmente somos, con nuestra verdadera personalidad, ya que esto nos genera mayor sensación de libertad y satisfacción. Todo esto se potencia por el deseo de romper con los estándares de belleza que son promovidos por los medios de comunicación y que son perjudiciales para nuestra salud mental”.
¿Podría esta tendencia estar relacionada con una búsqueda de auto aceptación o bienestar emocional?
Está directamente relacionada ya que la auto aceptación es la base de una autoestima sana y el pilar fundamental para alcanzar el bienestar psicológico. La autoestima se refiere a cuánto de válidos somos, cuánto merecemos la pena. La auto aceptación permite hacernos conscientes de nuestras fortalezas y nuestras debilidades, de forma que no limite nuestra capacidad de aceptarnos como somos, nos permite sentir hacia nosotros mismos un amor incondicional, sentir que estamos al cien por cien con nosotros mismos. En definitiva, menos juicio y más ternura hacia lo que somos contribuye a una salud
Mental positiva
¿Qué papel juega la presión social o el cansancio ante los estándares de belleza femenina en este cambio de actitud?
Los medios de comunicación ejercen una influencia poderosa al definir qué es bello y deseable. La constante exposición a imágenes retocadas y cuerpos perfectos puede generar comparaciones perjudiciales y una búsqueda implacable de la perfección física, alimentando la inseguridad y la insatisfacción corporal. Están surgiendo movimientos de diversidad y aceptación que están desafiando estas normas y esos estándares tradicionales de belleza. Tienen el objetivo de promover una mayor diversidad e inclusión en los medios, celebran la belleza en todas sus formas y la representación de cuerpos diversos están ganando terreno, promoviendo la aceptación y la valoración de la diversidad humana.
Temor al rechazo social
En tu opinión de experta, ¿existe una relación entre este fenómeno y la salud mental? ¿Podría ayudar a que las mujeres se sientan más libres y menos presionadas?
Existe una relación directa, ya que darle tanta importancia al aspecto físico genera una gran presión en las mujeres, y en muchos casos la búsqueda irrefrenable por lograr el ansiado estereotipo. El temor al rechazo social es una barrera común para la autoaceptación. La necesidad de pertenecer y ser aceptado puede llevar a ocultar aspectos de uno mismo que se perciben como diferentes o inaceptables, lo opuesto a la reafirmación de la identidad. Por lo que el quererse tal y como somos, siendo conscientes de lo que somos, nos hace sentir más seguras y más cómodas con nosotras mismas.
¿Crees que puede estar relacionado con una especie de rebeldía contra la presión de las redes sociales y los filtros que borran todos los defectos?
Sí, está relacionado, ya que adoptar una imagen más natural es una forma de rebelión contra esta presión de las redes sociales y una forma de proteger la salud mental. Hay que aprender a ser crítico con el contenido de las redes sociales, ya que no son un reflejo de la vida real. A menudo las redes nos crean expectativas sobre cómo realmente querríamos ser o vivir, pero es poco realista llevarlo a la práctica. Es importante reconocer que las modas y los estándares de belleza cambian, pero nuestra esencia no, por lo que es prioritario enfocarnos en lo que nos hace sentir bien a nosotros mismos.







