Fernando Morientes es a sus 50 años una leyenda del fútbol español, pero también es talento, inspiración y elegancia. Un hombre hecho a sí mismo que ha dejado un legado imborrable, tanto dentro como fuera del campo. El ahora comentarista deportivo recibe este domingo la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha en el acto institucional por el Día de la Región, que se celebra en Cuenca. Procedente de Cáceres, se mudó con su familia cuando tenía solo 5 años a Sónseca, un pueblo de Toledo que siempre ha llevado por bandera. Su trayectoria, ligada al Real Madrid. al Liverpool, el Mónaco o el Valencia, es intachable y ha dejado un legado deportivo digno de admirar.
Más allá de lo profesional, su familia ha sido siempre su gran orgullo: su mujer, Victoria López, le ha acompañado en los buenos y malos momentos, y sus cuatro hijos, Fernando, Lucía, Martina y Gabriela, han sido siempre un motivo por el que luchar y crecer aún más. Por ello, han hecho de su casa su gran fortaleza. Un refugio moderno y de diseño que refleja sus férreos valores. "Cada rincón de este hogar guarda un pedazo de nuestras vivencias, de nuestros sueños cumplidos y de los momentos difíciles superados en familia", nos confesaba el propio Morientes en un excepcional reportaje publicado en 2025, en el que abría las puertas de su espectacular casa a ¡HOLA!.
La casa de Fernando Morientes, al detalle:
Ubicación: Madrid, España
Diseño: Moderno, vanguardista y con inspiración oriental
Estilo: fusión de minimalismo, maximalismo exótico y lujo relajado
Habitaciones: suite principal con cabecero de terciopelo, dormitorios juveniles con papeles pintados de autor
Zonas clave: salón principal con miniestancias, salón de belleza, sala de cine privada, gimnasio, salón chill out y vairas zonas de estar
Exterior: piscina infinita, jardín japonés y porche con cocina integrada
Detalles especiales: armario lacado rojo oriental, lámparas escultóricas, mobiliario de diseño, fuente de agua tsukubai
Salón evocador: texturas nobles, piedra natural y un rojo rompedor
Su espectacular casa se caracteriza por un diseño moderno y vanguardista, donde los colores neutros se funden con los más vibrantes en una perfecta armonía. El salón, corazón auténtico de la vivienda, es un reflejo de ese estilo abierto en el que todo tiene cabida, donde varios estilos —como la serenidad contemporánea y el maximalismo exótico— se entremezclan dando lugar a un espacio único, con personalidad, claro ejemplo de casa con alma, que tanto se persigue por los interioristas para que la vivienda represente a quien la habita.
La paleta cromática neutra, que refuerza la sensación de amplitud y luminosidad conseguida a través de los grandes ventanales, solo cae rendida a la explosión de color de los complementos, como los cojines color teja, los arreglos florales o el increíble armario lacado en rojo de estilo oriental antiguo que se convierte en el punto focal absoluto de la estancia. Una pieza con aire de coleccionista que eleva el diseño. El juego de texturas da fluidez al salón, gracias al uso del terciopelo, los hilos texturizados de los sofás, los cojines en animal print y la alfombra de pelo corto que recoge la escena casi como un cuadro enmarcado por la ventana de grandes dimensiones.
Otro ángulo de la estancia con combinación de estampados
El rincón más íntimo del salón: una sala de estar que contrasta con el minimalismo
De planta abierta, el salón se divide en miniestancias para crear diferentes ambientes a la vez, separados, eso sí, por el propio mobiliario, al que se le da una nueva función de delimitar visualmente las distintas zonas. En esta sala de estar, el sofá es la gran estrella, su forma curva suaviza las líneas rectas de los ventanales. Está tapizado en un llamativo azul petróleo que llena el rincón y rompe estéticamente con el resto del espacio. No se quedan atrás las butacas, que presentan un estampado en blanco y negro, la primera geométrico, y la segunda botánico. Todo adquiere relieve, pero nada sobra. Es un lugar que representa la permanencia y la armonía.
Fuera del marco principal, destacan dos detalles deco. Por un lado, la lámpara escultural de pie que parece imitar un tronco de árbol con una pantalla de estampado animal. Por otro, el fabuloso candelabro de bronce vintage que corona la mesa.
Inspiración oriental en piezas tradicionales y de diseño
Esta segunda zona es un tesoro por cómo se articula la transición, donde los colores, los elementos arquitectónicos y la decoración toman protagonismo sin quitar importancia al paisajismo que se asoma por cada cristal. Sin duda, el aparador es la joya del espacio gracias a las puertas revestidas de pan de oro texturizado y los motivos botánicos calados en laca negra, una pieza de inspiración oriental que se conjuga perfectamente con el aparador rojo que presidía el salón.
Las flores (gorgonias, hortensias y corales blancos), las plantas y la decoración son más relajadas, quitándole peso a la sobriedad de la sala principal. Sobresalen las dos lámparas idénticas de cerámica en azul jade que marcan la simetría y el color. La librería a medida integrada esconde estratégicamente la pantalla de televisión.
Este comedor es el ejemplo absoluto de que el "todo a juego" no siempre es un acierto. La mezcla atrevida, que funciona modernidad y un toque vintage, es un acierto total porque se consigue un efecto wow que nos transporta al corazón de la casa, a ese espacio donde todo cobra vida, bajo la estela, siempre, de la elegancia cuidada. "Me encanta ejercer de anfitriona y disfruto organizando comidas y cenas, preparando mesas bonitas con velas, flores y buena música, creando recuerdos que permanecen", relevaba Victoria, la mujer del exfutbolista, mientras nos enseñaba sus rincones favoritos.
Las claves de este inspirador comedor están claras: las sillas con un estampado salvaje en coral y blanco que aportan una sensación de energía y sofisticación; una mesa con mucha fuerza, gracias al mármol imponente en tonos claros y las robustas patas de diseño en azul grisáceo; el papel pintado en verde menta lleno de estilo oriental que da el toque de "casa vivida" y, por último, detalles como la lámpara que nos traslada a los años 50 y que corona la increíble presentación en la mesa.
Este impresionante jardín es el pulmón verde por el que se articula el resto de la casa es un remanso de paz, un oasis urbano que aporta sensación de serenidad y bienestar absoluto y que viene a confirmar que la tradición oriental está muy presente en toda la vivienda. Unos ecos que se mezclan con Occidente, respetando la arquitectura de manera elegante y minimalista. Su suelo es un ejemplo claro de cómo integrar la naturaleza con el interiorismo para que el exterior se convierta en una prolongación del interior.
Un diseño zen que destaca por los suelos de grava fina blanca y gris, típico de los jardines secos japoneses y que invita a la meditación. En el centro destaca un espectacular arce japonés, que cambia de color con las estaciones. La fuente de agua tsukubai, otro elemento tradicional, da un toque de autenticidad y belleza.
El regreso de lo rústico, de cocina como hogar y de los materiales oscuros está representado a la perfección en esta puesta en escena en la que se apuesta por una estética que mezcla el lujo de las maderas oscuras con la fuerza de la piedra natural y un estilismo lleno de detalles. Lo primero que llama la atención son los grandes armarios, de techo a suelo, que hacen invisible el almacenaje y que eliminan el ruido visual típico en una cocina. La zona de trabajo, con los fuegos, está reservada para la isla, mientras que una mesa de comedor diario de piedra se prolonga para dar paso al punto de encuentro familiar.
Las clásicas sillas destacan por el juego de telas; mientras que el asiento lleva un micropatrón discreto, el respaldo tiene ese toque más vibrante gracias al estampado en zigzag en color verde hierba, que rompe con la madera. El estilismo de la mesa y la encimera está cuidadísimo. Conviven simpáticos candelabros que representan figuras de monos con vajillas de loza verde con formas de hojas y grandes fuentes de barro tradicional. Un regreso a lo auténtico envuelto en la calidez de una cocina.
Si algo llama la atención por encima de todo en el dormitorio esel cabecero de terciopelo rojo intenso que encierra la escena como en un marco teatral. Un toque atrevido, pero muy acertado, con el que se consigue una calidez instantánea y sensación de tacto de lujo. El dormitorio se ha diseñado para ser un refugio de lujo y confort gracias a detalles como el hueco detrás de la cama, una de las técnicas que toma fuerza este 2026 en interiorismo para ganar espacio, fluidez y aporta ese toque de habitación de hotel.
La pared está revestida con una madera noble oscura con molduras muy finas que integran las puertas de los armarios empotrados. Esto unifica visualmente el espacio para que fomente el descanso absoluto El suelo de madera clara se cubre con una gran alfombra de pelo corto y tacto suave para mayor relajación.
Otras dos habitaciones con papeles pintados a mano sobre seda
Los dormitorios y el arte de crear impacto
El estilo deco de las habitaciones se ha basado en dos premisas: paredes que hablan y cabeceros con siluetas de autor. A diferencia de los cuartos juveniles a los que estamos acostumbrados, estas estancias respiran un aire de diseño único, con contrastes y un efecto wow que genera un clima muy acogedor. El papel pintado tiene un papel importantísimo en la escena, convirtiendo ambos dormitorios casi en obras de arte. Por un lado, el primero apuesta por una geometría étnica que da sensación de más amplitud y, por otro, se ha escondido un estilo de papel en verde oliva que baña la habitación en un aura romántica que da personalidad extra.
Mientras que los textiles son más neutros, se apuesta por una gama más apusada, más serena, los cabeceros ponen la guinda al pastel, introduciendo el diseño arquitectónico con piezas únicas.
Como buenos amantes del cine, la vivienda cuenta con un espacio dedicado a la proyección de películas, con una pantalla grande, asientos cómodos y un ambiente propicio para disfrutar en familia y aprovechar los pequeños ratos, una filosofía que se ha tenido en cuenta a la hora de escoger cada detalle de la estancia. Los sofás de textura envolvente y color que da calma, invitan al descanso. Las paredes, insonorizadas, están revestidas de un material en torno oscuro para generar el mismo ambiente que en un cine de verdad.
Esta es la mayor fantasía de cualquiera al que le guste dedicarse un tiempo a sí mismo. Y sí, Victoria López ha diseñado un salón de belleza propio, lleno de luz y vitalidad que recuerda incluso a los camerinos de Hollywood. El papel pintado vuelve a reivindicar su protagonismo gracias a este en color mandarina y estilo chinoiserie que añade un punto exótico. El truco de interiorista se consigue gracias al uso del espejo enorme de pared a pared con una hilera de bombillas estilo camerino clásico. Llama la atención la butaca en verde botella que rompe con el anaranjado que baña toda la estancia.
La propiedad cuenta además con gimnasio de última generación e impresionantes vistas, un estudio de pintura, varios salones o salas de estar de diferentes ambientes, zonas de paso creadas con mucho encanto e incluso una piscina interior y una zona de jacuzzi, todo creado con mimo, centrándose en los detalles y que la arquitectura sea relajada y funcional.
La casa está creada y pensada para una familia numerosa como la del exdelantero de la selección española de fútbol y tanto el interior como el exterior presentan un impecable estilo. El porche, pensado como una prolongación del interior de la casa, es ejemplo también de ese lujo y un interiorismo de alta costura que genera un espacio sofisticado. Es un espacio fresco, moderno y con unos detalles de diseño que lo convierten en el lugar perfecto para interminables encuentros y celebraciones. ¿Qué es lo que hace que este espacio sea único? Primero, una arquitectura inteligente: se ha utilizado una pérgola bioclimática de lamas orientables en color gris antracita que permite regular la luz y la sombra. Segundo, la cocina integrada de piedra natural caliza revestida con azulejos hidráulicos en blanco y negro. En tercer lugar, los sillones Emmaniuelle de mimbre trenzado en negro, que dan una sensación boho chic sin perder de vista el diseño, y, por último, los jarrones de cerámica artesanal y fibras naturales junto a unas figuras de aves blancas, que logran un ambiente relajado pero impecable.
Otra vista del espacioso jardín y la fachada trasera de la casa.
Un oasis exterior con piscina infinita
"Lo que más disfruto es compartir momentos de calidad con los míos. Una simple película en familia o una buena comida, rodeado de las personas que quieres, no tiene precio", nos contaba Morientes en una entrevista única, en la que posaba con su familia al completo. Así pues, su refugio está pensado para poder recuperar ese tiempo que, entre viajes, entrenamientos, concentraciones y partidos, no pudo estar. El interior de la vivienda es una oda a la elegancia, a la fusión de estilos con personalidad y carácter y donde todo convive en armonía, en equipo, como su propia filosofía en el campo. El amplio jardín, por su parte, es un auténtico espectáculo para todos los sentidos.
La piscina, de inspiración balinesa y diseño vanguardista, es la joya de la corona gracias a ese color turquesa que te traslada al verano de forma inmediata y un sistema de iluminación inteligente para que luzca perfecta por la noche. En la planta baja, cobijado bajo el porche, se aprecia un salón chill out con sofás mullidos de diseño orgánico en tonos claros. Un inmenso terreno de césped verde une la casa con la zona de baño, donde la vegetación está cuidada mediante parterres ordenados con arbustos bajos y árboles jóvenes que aportan frescura. Además, grandes maceteros exentos en color blanco que marcan visualmente el camino al interior de la casa.