Rosalía inicia su gira en Lyon con looks impactantes: del top que ha revelado un tatuaje borrado al vestido 'trampantojo'
"Va a ser muy diferente a la gira de Motomami", adelantaba Rosalía hace unos meses. Y así lo ha demostrado este lunes 16 de abril en Lyon, la ciudad francesa donde ha ofrecido el primer concierto del LUX Tour 2026. A finales de marzo podremos ver a la artista actuar en el Movistar Arena de Madrid, y en abril, lo hará en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Un total de ocho conciertos cuyas entradas consiguió agotar en tiempo récord (en menos de dos horas) y que convierten esta gira en una de las más esperadas.
La cantante ha sorprendido a sus fans en el LDLC Arena saliendo de una caja para presentarse sobre el escenario vestida como una bailarina de ballet. Y es que si en Motomami fue el negro y el rojo el hilo conductor de los rompedores conjuntos que la española Pepa Salazar diseñó para Rosalía, parece que en esta ocasión la paleta cromática de sus looks es mucho más suave, con el blanco y el rosa pálido dominando la estética.
Tiene sentido, pues su nuevo álbum utiliza la iconografía religiosa y la espiritualidad como pilar, lo que se ha visto reflejado también en el estilismo de la catalana: en los últimos meses, no ha dejado de apostar por diseños en blanco inmaculado, como comprobamos el pasado año cuando asistió como invitada a los desfiles de París o al torneo de Wimbledon.
Con un voluminoso tutú y una sencilla camiseta básica de tirantes ha dado pie a su presentación, dejando claro sus conocimientos en danza clásica con una coreografía antes de dar paso al setlist de canciones que forman LUX, comenzando con el tema Sexo, violencia y llantas.
No han faltado, por supuesto, guiños a la estética religiosa que no solo hemos visto a través de sus conjuntos con piezas como un velo blanco, sino también en su puesta en escena. Ha cantado Berghain con un tocado de plumas negro que simulaba unos cuernos o ha hecho danzar por los aires una suerte de botafumeiro como si de una iglesia se tratase, mientras cantaba CUUUUuuuuuute acompañada por su orquesta.
Aunque el color negro también ha protagonizado algunas de sus elecciones, como el vestido con cuerpo encorsetado y voluminosa falda de tul que ha lucido junto a unas altísimas botas de piel. Una pieza que sí recuerda aquellos diseños asimétricos que lució en Motomami, pero que en esta ocasión ha acompañado con accesorios tan sorprendentes, como una suerte de gorro que hacía de peluca empolvada inspirada en las que lucían los aristócratas en el siglo XVII y XVIII, formada por partituras.
Ingenioso sin duda ha sido otro de sus conjuntos, primero un vestido y luego una falda, que ha estado formada por las manos enguantadas de sus bailarines mientras envolvían su cuerpo. Un gesto que recuerda al de diseños como los que Comme des Garçons ha realizado en sus creaciones, con guantes tridimensionales adornando la tela.
A los fans más atentos no les ha pasado inadvertido un detalle que han podido apreciar gracias a otro de los cambios de vestuario de Rosalía, el que ha hecho hacia el final del concierto. La cantante se ha vestido con unos pantalones cortos y un top lencero satinado que dejaba ver su abdomen. Antes, justo debajo del pecho, lucía un tatuaje en el que se podía leer "Raúl" grabado sobre las costillas, el nombre de su expareja, el puertorriqueño Rauw Alejandro.
Sin embargo, aquel nombre en tinta que Rosalía se hizo durante su relación con el que llegó a ser su prometido, hoy parece ser más bien una mancha borrosa, señal de que posiblemente haya decidido borrarlo con láser después de su ruptura.







