Sara Carbonero abre su corazón en pleno duelo por la muerte de su madre: "Mi alma está rota pero sanará"
Sara Carbonero toma aire y respira después de atravesar uno de los momentos más delicados de su vida. Tras la muerte de su madre, Goyi Arévalo, su mundo se desmoronó por completo y aunque la periodista transita por el difícil camino del duelo mantiene la convicción de que, pese al dolor, podrá reconstruirse. "Mi alma está rota pero sanará", confiesa dejando entrever esa mezcla de fragilidad y fortaleza con la que intenta asimilar una pérdida para ella tan profunda. La presentadora trata de aferrase a los recuerdos y al cariño recibido para encontrar consuelo mientras trata de curar una herida que, aunque tardará en cerrar, confía en que podrá hacerlo con el paso del tiempo.
El difícil camino de reconstruirse
Sara Carbonero ha compartido con honestidad el torbellino emocional que atraviesa desde que a mediados del mes de abril falleciera su madre. En este proceso, reconoce que dentro de ella "conviven muchas '"Saras'", "la que piensa que nada tiene sentido, la que se enfada con el mundo pero también la que da gracias por todo lo vivido y se ilusiona con sus hijos, con el amor y con la vida en general". En ese vaivén constante, admite ser al mismo tiempo "la que llora, la que ríe", alguien que aprecia "cada segundo y cada detalle", mientras lucha contra pensamientos de injusticia y la incertidumbre de "no saber cómo seguir". Aun así, logra sacar fuerzas de flaqueza para seguir y sostener a los suyos. "La que se pone el mundo por montera para que los míos me vean bien", escribe.
En ese ejercicio diario, abraza todas sus emociones, consciente de que forman parte del camino. "Dicen que la cara es el espejo del alma y mi alma está rota pero sanará", apunta desde la sinceridad más absoluta pero con la esperanza de que un día se recuperará, aunque nada vuelva a ser lo mismo.
Un testimonio que puede ayudar a quienes sufren
En este escrito se presenta como "la tormenta" y "la calma", reconoce estar viviendo en una montaña rusa de emociones, tan intensa y a veces desbordada por "un dolor punzante e irremediable", y otras aferrada a la paciencia, confiando en que "vendrán tiempos mejores". En medio de ese caos y de ese sentir, se describe como "la melancolía andante", pero también como alguien que ha decidido cuidarse, quererse y seguir adelante: "Amanezco, me quiero, me cuido, respiro sin más pretensiones que despertar cada día".
Con este conmovedor testimonio, la periodista no solo ha querido abrir su corazón, sino también tender la mano a quienes atraviesan por un proceso similar mientras agradece profundamente "cada mensaje de cariño y gesto bonito", que ha recibido durante estos días. Sara ha encontrado consuelo en su círculo más íntimo, en sus hijos, en su pareja, en el silencio y en la escritura, ese espacio donde siempre ha sabido recomponerse.
Una frase que resume el duelo
En un proceso así, lo más valioso es sentirse acompañado, poder contar con alguien que escuche sin interrumpir, que valide cada emoción y permita el llanto. También que respete los silencios y sobre todo comprenda que cada persona transita el duelo a su propio ritmo. Como refleja en una viñeta que ella misma ha compartido, en la que dos niños miran a la luna y uno le dice al otro: "A veces siento que no puedo ayudarte", a lo que el otro responde: "Si lo sientes a mi lado, me estás ayudando".



