Susana Carrillo González, arquitecta venezolana: "El Gobierno permitió que se construyeran casas que no eran aptas para La Guaira por su tipo de suelo"

Susana Carrillo González, arquitecta venezolana: "El Gobierno permitió que se construyeran casas que no eran aptas para La Guaira por su tipo de suelo"

Actualizado

PREGUNTA. ¿El desplome de varios edificios durante el terremoto en Venezuela evidencia que no se siguió una normativa antisísmica?

RESPUESTA. Hay varios factores. La normativa antisísmica existe en Venezuela, se trata de la norma COVENIN 1756, que cuenta con zonificaciones y microzonificaciones sísmicas, y se reforzó tras el terremoto de 1967. La última actualización es de 2019. El problema en Caracas y La Guaira es la composición del suelo. Son zonas de sedimentos, no es un suelo rígido ni macizo. Son depósitos formados durante años por aluviones sobre los que se construyó directamente. En La Guaira, estas zonas no eran aptas para el tipo de construcciones que se hicieron. Incluso después del deslave de 1999, se hicieron construcciones muy altas con planta baja blanda. Es decir, cuando la parte de abajo del edificio está libre, sólo se ven las columnas, sin paredes de mampostería, lo que hace que el edificio se mueva mucho más. Al no tener resistencia, todo el peso cae sobre ellas durante un sismo, convirtiéndose en un punto vulnerable de la estructura. Esto genera el efecto pancake, por el que el edificio cae como un acordeón.

P. ¿Hubo falta de supervisión en los complejos construidos tras el deslave de La Guaira?

R. Sí, cien por cien. Hubo una falta de supervisión muy grande por parte del Gobierno. El efecto pancake ocurre porque las columnas en la planta baja no están bien calculadas o fallan en la conexión con la losa. Las constructoras a veces también intentan abaratar costos, colocando menos acero o distanciando los estribos de las columnas. En Venezuela, casi toda la construcción es de hormigón con vigas y columnas. El concreto resiste la compresión, pero el acero es lo que aporta la ductilidad para que el edificio se mueva sin romperse. Si el acero no está bien calculado o los estribos están muy separados, para ahorrar dinero, la estructura colapsa. El problema real no es la falta de normativa, sino la falta de fiscalización del Gobierno para su correcta aplicación.

En La Guaira, muchas construcciones nuevas de la Misión Vivienda se hicieron sobre sedimentos del deslave de 1999 y eran demasiado altas. Venezuela tiene normativas excelentes, pero se quedan en el papel porque nadie fiscaliza que lo que se construye sea lo que dicen los planos. Desde mi punto de vista, uno de los factores que ha influido notablemente en toda esta catástrofe es la poca regularización para que se cumplan las normativas que ya existen. No hay nadie que fiscalice que esos edificios que se cayeron en La Guaira estuviesen construidos de acuerdo con la normativa que correspondía a ese terreno y a esa zona geológica. Hace falta un control exhaustivo y técnico, similar al que se hace en otros países, donde inspectores del ayuntamiento verifican las obras. En Venezuela, lamentablemente, en el gremio se sabía históricamente que muchas constructoras pagaban al inspector y la inspección nunca ocurría.

P. ¿En Caracas el derrumbe de varios edificios a qué cree que se debió?

R. He llegado a la conclusión de que es un tema de múltiples factores. Primero, la geología: en sitios como Los Palos Grandes hay hasta 380 metros de sedimento antes de llegar a la roca firme. Se deben hacer estudios de suelo para determinar la altura permitida y la tipología de cimentación, como el uso de pilotes. Segundo, estos fueron sismos poco profundos, de 20 y 10 km, por lo que las ondas no fueron absorbidas por la roca maciza y sacudieron el suelo blando como una gelatina.

P. Hay videos de los rescatistas venezolanos mostrando el uso de cartón blanco en las construcciones. ¿No se debe usar ese material en la construcción?

R. Ese es un concepto erróneo común. Las losas, es decir, el suelo de los edificios, se construyen con poliestireno expandido para aligerar la estructura, hacerla más eficiente y resistente. El anime, como se le llama en Venezuela, es sólo un relleno, lo que importa es la parte estructural de hormigón y acero.

P. ¿Qué se debe hacer para la futura reconstrucción de las zonas afectadas?

R. Debe haber un análisis genuino de qué zonas son construibles y a qué alturas. Hay que respetar la microzonificación sísmica, evaluar qué edificios en pie pueden reforzarse y cuáles no. En La Guaira se cometió el error de construir sobre los sedimentos del deslave. No es un tema de rentabilidad, sino de salvar vidas. Los edificios deben diseñarse para dar tiempo a la gente a evacuar.

P. ¿Qué necesita Venezuela para hacer esa reconstrucción?

R. Se necesita al arquitecto venezolano, que conoce los materiales, los métodos constructivos y la idiosincrasia, pero también hay nuevas tecnologías que se han desarrollado fuera del país que hay que absorber y especialmente hace falta un control exhaustivo de todo lo que se va a reconstruir, de cómo se va a hacer y de qué manera, porque hay que reconstruir para que esto no vuelva a pasar.