Una espectacular tiara y un escenario con 600 años de historia: los secretos de la boda de la única hija de los condes de Derby en Inglaterra
Suenan campanas a orillas del río Mersey. Hacía más de 160 años que la casa señorial de Knowsley Hall, una joya 'oculta' al noroeste de Inglaterra, no acogía un enlace de la familia Stanley -que la posee desde hace más de seis siglos-. Pero el pasado cuatro de julio, se rompió el hechizo. Se casaba Lady Henrietta Stanley, la única hija de los condes de Derby, con Alexander Reviakin, hijo del coleccionista de arte ruso Sergei Reviakin y la artista Rosanna Gardner -y descendiente del magnate de la prensa William Berry, primer vizconde-, así que la residencia señorial -repleta de impresionantes obras de arte y rodeada por frondosos jardines- recuperó -todavía más si cabe- todo su esplendor.
De la National Portrait Gallery a la catedral de Liverpool: un romance de alta cuna
Tras dos años de noviazgo -sus caminos se cruzaron por primera vez en la National Portrait Gallery de Londres en 2024-, se daban el 'sí, quiero' en la catedral de Liverpool, la más grande de Gran Bretaña -y la quinta del mundo-.
La ciudad que los Beatles pusieron en el mapa del mundo -y que todavía hoy conserva su aire industrial-, se convertía en escenario de excepción de una boda de la aristocracia británica.
El secreto de la 'tiara Derby': la deslumbrante joya familiar que se vio en la coronación de Isabel II
Lady Henrietta -Hetty, como la llaman amigos y familiares- confió su vestido de novia, de encaje y palabra de honor, a la diseñadora Suzanne Neville -más tarde, se cambiaría de look para el baile-. Un modelo que combinaba a la perfección con su collar de diamantes y una fascinante tiara familiar, la 'tiara Derby'.
Creada alrededor de 1890 -se le atribuye a Skinner& Co.-, con 11 palmetas y flores de loto, de diamantes, es casi idéntica a la impresionante tiara de palmetas de Devonshire.
La 18ª condesa de Derby la escogió para la coronación de la reina Isabel II en la Abadía de Westminster, y, desde entonces, ha salido del joyero en numerosas ocasiones.
Caroline Neville, madre de Lady Henrietta, la llevó en su boda con el conde de Derby, y después, la ha lucido en grandes citas, como la gala Royal Caledonian, en 2001.
La próxima gran boda en Knowsley Hall: el heredero del condado ya tiene fecha para el altar
El próximo año, la familia tendrá una nueva celebración. Edward, el hijo mayor de los condes de Derby, también prepara su paso por el altar. El pasado mes de mayo, anunciaban su compromiso con Victoria, hija del barón Jooris, de Bruselas, Bélgica, y la señora Sophie Tornel, de Bruselas, Bélgica; y la boda será, también, en Knowsley Hal, en septiembre de 2027.
El heredero del título trabaja en el sector de las finanzas, mientras que la novia, que trabaja en una sociedad de inversión (Bridgepoint) triunfa, además, en las redes sociales, donde comparte sus looks y algunas curiosidades de su día a día.
Caroline Emma Neville: la condesa historiadora que compartió pupitre con la princesa Diana
La condesa de Derby es muy popular en el Reino Unido, más allá de los círculos aristocráticos, por su labor como historiadora del arte y su vocación solidaria -suele apoyar iniciativas benéficas para mejorar la vida de los pequeños que lo necesitan-.
Caroline, que compartió pupitre con la princesa Diana de Gales en Riddlesworth Hall, es una apasionada de la Historia, y tras graduarse en Historia del Arte por la Universidad de Londres, de 1987 a 1995, trabajó para la Colección Real de las residencias de la Familia Real británica, del Palacio de Buckingham al Castillo de Windsor -tras el incendio que sufrió en 1992 formó parte del equipo que salvó algunas de sus obras de arte-. También se encargó de preservar algunas de sus grandes obras y organizar exposiciones en galerías nacionales.
Fue en 1994 cuando el destino le llevó a conocer al joven Edward Stanley -conde de Derby-, con el que comparte su pasión por la hípica.
Un año más tarde -el uno de octubre- se casaban y formaban una familia con sus tres hijos: Lady Henrietta (1997); Edward, Lord Stanley (198); y Oliver Hugh Henry (2002).
Tras el enlace, el conde y la condesa se embarcaron en un gran proyecto de restauración -de tres décadas- de Knowsley Hall, para traer de vuelta el esplendor del pasado.


