Veracruz: el abandono después de la foto

Veracruz: el abandono después de la foto

Casi ocho meses después de las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Vinazco, en el norte de Veracruz, los productores de cítricos siguen atrapados entre el lodo, las pérdidas y el abandono gubernamental. Las lluvias torrenciales y los escurrimientos serranos provocaron deslaves, daños severos e inundaciones en Álamo Temapache, dejando comunidades como Ojital La Guadalupe y colonias como Aviación y Jardín Viejo prácticamente incomunicadas. Pero la tragedia no terminó cuando bajó el agua.

En los ejidos donde desemboca el Río Pantepec todavía hay hectáreas cubiertas de tierra, grava y escombros. Árboles de naranja arrancados de raíz, parcelas destruidas y familias enteras sobreviviendo sin apoyo real, mientras las lluvias comienzan otra vez a amenazar la región.

La molestia crece porque, según denuncian los propios habitantes, la gobernadora Rocío Nahle no ha regresado a la zona desde aquella visita que realizó junto a la presidenta Claudia Sheinbaum, una gira que muchos recuerdan más por la fotografía que por los resultados. Los productores aseguran que los programas complementarios estatales prometidos nunca llegaron como debían y que el gobierno de Nahle prácticamente desapareció tras la emergencia.

Guillermo Bustillos Vidal, presidente de la Organización de Citricultores Campesinos en Igualdad de Género de la Huasteca Veracruzana, advierte que la crisis ya rebasó a miles de familias. La región cuenta con alrededor de 40 mil hectáreas dedicadas a la citricultura y, según los propios productores, al menos 25 por ciento presenta daños severos. Ocho localidades de la ruta Monte Chiquito continúan enfrentando pérdidas económicas mientras el campo sigue sin recuperarse.

El problema ya no es únicamente el desastre natural, es el vacío institucional. Hay comunidades que todavía padecen falta de servicios básicos y habitantes que deben trasladarse a otras zonas para conseguir agua. Los afectados acusan que jamás existió coordinación del gobierno estatal y que fueron ellos mismos quienes intentaron rescatar sus tierras sin respaldo oficial.

Lo ocurrido en Veracruz vuelve a exhibir un problema cada vez más frecuente en varios estados: gobernadores que se deslindan de sus responsabilidades y esperan que sea la Federación quien resuelva las crisis que les explotan en las manos. Pasó en Michoacán, con la violencia; en Sinaloa, donde la inseguridad y las acusaciones contra Rubén Rocha Moya terminaron rebasando al estado; en Zacatecas, con el abandono al campo y el desgaste político del grupo Monreal; y también en Guerrero, donde la violencia y el desplazamiento forzado obligaron a la intervención federal ante el deterioro en municipios como Chilapa, sólo por mencionar algunos ejemplos.

La pregunta empieza a crecer: ¿Para qué llegan los gobernadores al cargo si, cuando estallan los problemas, terminan esperando que la administración federal llegue a resolverlos?

Veracruz sigue atrapado en el abandono. Agricultores, campesinos y empresarios buscan que alguien escuche sus denuncias mientras en Palacio de Gobierno crece más la molestia por las críticas que la urgencia por resolver la crisis.

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CONGRESO MICHOACANO: PORTAZO Y TENSIÓN

Otra confrontación política estalló en Michoacán, ahora, frente al Congreso del Estado. Integrantes del Movimiento Independiente del Sombrero protestaron contra la reforma electoral que, aseguran, busca debilitar a las candidaturas ciudadanas y poner más obstáculos a los proyectos independientes. A la movilización también se sumó la alcaldesa de Uruapan, Grecia Itzel Quiroz García, quien acusó que el Congreso le cerró las puertas al pueblo, luego de impedir el ingreso de los manifestantes al recinto legislativo. Desde el movimiento sostienen que las nuevas reglas pretenden frenar por la vía legal el crecimiento de una organización que, dicen, no pudieron detener con ataques políticos, ni campañas de desprestigio.

Nos vemos a las 8 por el 8 de TV

POR SOFÍA GARCÍA

COLABORADORA

@SOFIGARCIAMX

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