A ver si ahora sí llegaron todas

A ver si ahora sí llegaron todas

El video lo conocemos todos. Deja ver cómo el hasta hace poco titular de Pemex golpea reiterada y prolongadamente a su mujer, que tomó la decisión de difundirlo.

Hizo bien. Como pareja de un sujeto que es influyente en el régimen, tiene que saber que por ahí, por el escándalo de la evidencia, pasa su única oportunidad de que intervenga en su favor la justicia constitucionalmente reformada.

Tampoco es que, visto lo visto, tengamos muchas razones para el optimimismo.

¿Qué hemos visto? De entrada, que la presidenta, interrogada en un coche, respondió que ella, la “víctima”, cómo no, recibirá “toda la ayuda”, pero que no esbozó siquiera una condena al comportamiento del que no sabemos si fue o es todavía su hombre de confianza.

Es una lástima. La líder que, en el caso de Rocha Moya, Inzunza y compañía ha exigido una y otra vez pruebas para detenerlos, tiene una bastante categórica enfrente como para pintar una raya, una de a de veras, con la violencia contra las mujeres, aunque venga de los próceres de su movimiento. De entrada, prefirió no aprovecharla.

Ahí la segunda razón para el pesimismo. Que aquí nadie pinta rayas. Cuando el escándalo con el diputado, lo que hubo, de hecho, fue un decidido blindaje machirulo, un bochornoso acuerpamiento feminista, aquel de “no estás solo”, y un riguroso silencio tanto en Palacio como, a la hora de la verdad, en la Secretaría de las Mujeres.

La tercera razón para el pesimismo viene, justamente, de que no sabemos si el protagonista del video es o no, todavía, hombre de confianza de presidencia.

Chairisimo en pleno: “Este vato sería separado del cargo, pero no tiene cargo, caray. Con la pena”, pasan a decirnos Morena y el gobierno. Gracias por la aclaración, salvo que hay indicios de que, en efecto, luego de su gestión en Petróleos, en la que hubo, por decirlo así, más explosiones que barriles producidos, fue a dar al Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias.

Así lo asegura, en todo caso, su mujer, que nos recuerda una de las máximas del morenismo: así como los marines no dejan nunca atrás a un hermano de armas, los chairos no dejan nunca sin quincena a un compañero de movimiento. Vean a Inzunza, que cobra pese a una solicitud de exrtradición, pese al bloqueo de la UIF y pese a sus casi dos meses sin presentarse a trabajar.

Así que a lo mejor me equivoco, y la presidenta, en la Mañanera, repudia no la violencia en general, como es probable, sino esta violencia en concreto, y la Secretaría hace algo más que “brindar acompañamiento”, eso que hacen los funcionarios mexicanos cuando te disparan o amenazan y que nadie sabe qué es, y el influyentismo, por fin, no protege a la violencia machista que tiene la suerte de estar en el lado correcto de la historia. O sea, a lo mejor, esta vez, si llegaron todas.

Pero lo dudo.

POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09

MAAZ