éric Zemmour: "La Reconquista supuso la expulsión de los judíos, pero salvó a España del Islam"

éric Zemmour: "La Reconquista supuso la expulsión de los judíos, pero salvó a España del Islam"

El antiguo periodista y polemista televisivo Éric Zemmour fundó el partido de ultraderecha francés Reconquista y fue uno de los candidatos de las elecciones presidenciales de 2022, en las que quedó en cuarto lugar en la primera vuelta. El político, que trabajó dos décadas para el diario conservador Le Figaro, todavía no ha anunciado si se presentará a las presidenciales de 2027 y prefiere no hablar de ello, sino del libro que le ha llevado a visitar Madrid, Occidente bien vale una misa (La Esfera de los Libros). Zemmour, que fue condenado en varias ocasiones por incitación al odio y a la discriminación, defiende la resurrección de la identidad judeocristiana europea frente a lo que llama "invasión musulmana".

P.-Antes de empezar a hablar de su libro. ¿Será usted candidato a las elecciones de 2027?

R.- Me estoy preparando para las elecciones presidenciales, sí, pero no voy a anunciar mi candidatura así como así, estamos en España, eso no. Pero bueno, ya veremos para las presidenciales. Podemos hablar de política, pero he venido a España para hablar de este libro. No he venido a España para anunciar si me presento a las elecciones.

P.-Su compañera [de partido y sentimental], la eurodiputada Sarah Knafo, tuvo un buen respaldo en París hace solo un par de meses. ¿Podría ser ella la candidata de Reconquista?

R.- Me encanta que siempre me hagáis las mismas preguntas en cualquier país y en cualquier idioma, hay la misma tendencia mediática. Intenta ser más original y hacer preguntas que nadie haya hecho.

P.- Eso intentaré. Pero mi obligación es preguntarle por unas elecciones para las que queda solo un año y que también son importantes para nuestros lectores.

R.- No, no tienes ninguna obligación. Yo era periodista y sé que no hay obligación alguna. Sarah Knafo ha hecho muy buena campaña en París, es lo único que puedo decir. Y va a ser una excelente compañera en las presidenciales, una ayuda.

P.- ¿A qué cree que se debe el ascenso de los últimos años de la derecha dura en Francia, sobre todo personificado en Marine Le Pen?

R.- Estamos sufriendo una invasión migratoria proveniente de los países árabe-musulmanes absolutamente inaudita e inédita en la historia, que plantea problemas enormes de violencia, de crimen, de robo, de empobrecimiento, de incompatibilidad de culturas, de compatibilidad, de convivencia. La gente se está dando cuenta de que se produce este enfrentamiento de civilizaciones que no se puede sostener, que se está intentando salir de esa situación, pero que por el momento no se está consiguiendo.

P.-Habla de la presencia de musulmanes en países como Francia o aquí en España como si fuera algo nuevo. Pero solo hay que mirar a la Edad Media como usted hace en su libro para ver que no es algo de última hora.

R.- Sí, es una invasión que tiene 40 años, 50 años, sí, tiene usted razón. Pero está tomando proporciones enormes en proporción a la demografía africana. Hoy en día, en todos los continentes, las mujeres tienen muchos menos hijos excepto en África. Por tanto, el continente africano se desborda sobre el continente europeo.

No empezó ayer, pero se acelera, se acentúa, se agrava y plantea problemas cada vez más enormes a todos nuestros países y, en particular, a Francia, que es el país que recibe más inmigrantes de África.

Porque yo hago distinción entre los inmigrantes árabe-africanos y los inmigrantes cristianos. En su país, hay muchos sudamericanos. Aunque también plantee problemas, no es lo mismo. No existe esa noción de guerra de civilizaciones que hay con los inmigrantes musulmanes.

P.- Con mi pregunta no me refería a los últimos 50 años, sino que, como menciona su libro, hablaba de la Edad Media. Hace más de mil años.

R.- Es cierto que hay un enfrentamiento de civilizaciones que podríamos considerar que comenzó con la llegada del Islam entre el Islam y la cristiandad e incluso antes, nos podríamos remontar a Alejandro Magno cuando había este choque entre Oriente y Occidente.

La ofensiva musulmana que llegó hasta España y después las cruzadas, la Reconquista, luego el ataque de los musulmanes, el sitio de Viena en 1529 y 1683. Más tarde, la ofensiva europea, con la partida a Egipto y la colonización en el siglo XIX, y ahora la descolonización y la inmigración.

Fíjese, cuando le hablaba del sitio de Viena por las tropas musulmanas dos veces, en el siglo XVI y en el siglo XVII. Y leía esta mañana (por ayer) en el periódico que uno de cada dos niños en las escuelas austriacas es musulmán. Así que, en realidad, aquello en lo que fracasaron mediante la guerra y el sitio, lo están logrando mediante la inmigración. Es lo que digo. Es bastante sencillo.

P.-Alaba la denominada Reconquista española y el papel de los Reyes Católicos. Su familia es de origen judío sefardí. ¿No resulta esto chocante?

R.- Mi familia no es de origen sefardí sino bereber, es anterior [sus padres eran de Argelia]. Pero dejando aparte esa cuestión, entiendo la esencia de la pregunta. La Reconquista supuso efectivamente la expulsión de los judíos de España, pero sobre todo salvó a España del Islam. Y eso es, a pesar de todo, lo más beneficioso que ha tenido lugar en España. Porque ese es el sentido del libro: establezco la diferencia entre el cristianismo y el Islam.

Para mí, el cristianismo es la religión que pertenece al individuo, que permite la libertad del individuo porque el cristianismo es la religión de la fe, por tanto, interior; mientras que el Islam, como el judaísmo de los orígenes, es una religión de la práctica social que, por lo tanto, niega al individuo y su libertad, y lo encierra en un corsé jurídico.

Así que esa es la diferencia. Por otra parte, el cristianismo forja la separación entre lo espiritual y lo temporal que el Islam rechaza. Para mí es la gran diferencia entre las dos civilizaciones y, por eso, ustedes tuvieron la suerte de no seguir siendo islámicos. Así que la Reconquista es una suerte para España.

Es cierto que los judíos fueron las víctimas colaterales, porque tenían una situación intermedia, es decir, que a menudo servían de enlace entre los dirigentes musulmanes y los dirigentes católicos, y que en aquella época no se podía reinar y no se podía dirigir un país más que con una sola religión.

Y que, por tanto, se instaba a los judíos a convertirse al catolicismo, cosa que hacían muchos de ellos, pero disimulaban sus prácticas judías. Así que, a partir de cierto momento, hubo un conflicto y en toda Europa se solucionaba mediante la unidad entre la religión del monarca y la de sus súbditos. La España católica no fue una excepción. Y en el Islam, los judíos, que fueron efectivamente acogidos por los países musulmanes, tenían un estatus de dhimmi, es decir, discriminatorio. No eran iguales a los musulmanes.

P.- Usted se ha declarado muchas veces admirador de Donald Trump. ¿Cómo está viendo su actuación en la guerra de Irán?

R.- En primer lugar, no soy un admirador de Donald Trump, lo que digo es que él encarna un movimiento occidental de despertar un poco la conciencia, de generar una identidad de los pueblos occidentales y de no querer morir ni sucumbir al Islam, yo sería como la versión francesa de ese movimiento.

En segundo lugar yo distingo la política que hace Donald Trump en el interior y en el exterior. En el interior lo que hace es llevar a cabo una lucha contra la inmigración, contra la invasión migratoria y yo estoy muy de acuerdo con lo que está haciendo y le está yendo muy bien.

Ha conseguido frenar toda esa migración clandestina y ha devuelto a muchos inmigrantes ilegales de forma que ciudades como Los Ángeles o Miami está viendo que la población efectivamente desciende gracias a esta expulsión y también lleva acciones contra el wokismo, con las que estoy muy de acuerdo.

En el ámbito exterior, él es un patriota americano, como yo soy un patriota francés, entonces desde ese punto de vista defendemos nuestros propios intereses que a veces se alinean o a veces no.

Es cierto que la guerra de Irán es un tema muy complicado, pero lo que está claro es que aún no ha ganado la guerra. Hay un enfrentamiento que gira principalmente en torno a la cuestión del petróleo y que va a ser lo que defina todo al final. Queda por ver si los iraníes resisten y logran tirar de reservas y vender ese petróleo o no y y terminan asfixiándose. Y ahí está la encrucijada.

Luego también está la cuestión del armamento nuclear y las relaciones con China, los enfrentamientos entre Estados Unidos y China, pero bueno, lo que está claro es que en este momento la guerra aún no está ganada.

P.- En los últimos meses líderes de la extrema derecha europea como Giorgia Meloni o la propia Marine Le Pen se han apartado de Trump. ¿Cómo ve este distanciamiento?

R.- No metería en el mismo saco a Marine Le Pen y a Meloni. Marine Le Pen nunca ha apoyado a Donald Trump, al nuevo Donald Trump. Meloni era efectivamente una aliada de Trump y se ha alejado de él porque la opinión pública italiana es muy propalestina y muy antiisraelí. Ella ha acabado siguiendo a su opinión pública y ha encontrado la excusa del enfrentamiento verbal entre el Papa y Trump para tomar distancias.

Lo cierto es que en Italia, desde el año 45, siempre ha habido fidelidad a la OTAN y en ningún momento se han distanciado ni lo van a hacer de la Alianza ni de Estados Unidos, esté Trump o no este Trump, esa es una cuestión que no va a cambiar.

Luego existen ciertas posturas políticas, que bueno, cuando el pueblo está descontento porque hay una situación de crisis o lo que sea, se distancian en ocasiones de algunas líneas políticas cuestión de de popularidad. Yo lo que intento es tener una opinión coherente, no dejarme llevar por esas cuestiones.

P.- ¿Cuál sería su primera medida si se convirtiese en presidente de la República Francesa?

Pienso que habría que hacer un referéndum sobre la política de inmigración y detener la inmigración ilegal. En segundo lugar, un gran plan de ahorro presupuestario para reducir masivamente los gastos y reducir los impuestos. Y pienso que, en un tercer momento, habría que iniciar una gran reforma de la escuela francesa, que ha sufrido un declive enorme. Pero no hemos hablado del libro.

P.- Sí lo hemos hecho en varias de las preguntas. Pero, ¿qué le gustaría añadir a lo dicho?

R.- Yo lo que trato de que hacer entender en mi libro es que tanto en toda Europa como en España en particular hay que volver a esa identidad católica y occidental. Yo naturalmente no puedo hacer nada respecto a la ausencia de fe, que es una cuestión personal e íntima. Pero sí que es verdad que el catolicismo es una cuestión de civilizaciones, de identidad, de cultura y hay que reapropiarse de esos conceptos. Hay que hacerlo porque es la única manera de de sobrevivir.

Entonces, termino con un cierto punto de esperanza en que en Francia, pero también en España se está produciendo ese proceso, sobre todo por parte de la juventud de redescubrimiento, de volver a apreciar la belleza de la civilización, de la cultura, de la religión católica. Y eso me hace albergar cierta esperanza.

Es cierto que en Francia igual que en España en los últimos años se ha vivido un proceso muy fuerte de descristianización, o sea, de falta de asistir a las iglesias, de practicar la religión, pero con estas nuevas generaciones encuentro que hay una vuelta a las iglesias y a la religión. Y es un punto que, como digo, da esperanza.

Porque si el catolicismo es lo que ha configurado Europa y el catolicismo desaparece lo que va se va a producir es que muera la civilización europea.