Alberto Cerdán, peluquero: "Lavar el pelo rizado con agua muy caliente es un error: hace que se deshidrate y se encrespe"
Pocas cosas apetecen más que una ducha reconfortante. Sobre todo después de un día largo. El problema es que el pelo rizado no disfruta tanto de ese momento como nosotros. "El cabello rizado, por su propia estructura, suele ser más seco porque la grasa natural del cuero cabelludo tiene más dificultad para recorrer toda la fibra capilar", nos explica Alberto Cerdán, peluquero y director creativo de Alberto Cerdán Hair Studio.
Esa tendencia natural a la sequedad hace que la temperatura del agua cobre mucha importancia. "Si lo lavamos con agua muy caliente, eliminamos esa protección natural y abrimos demasiado la cutícula", señala. El cabello pierde hidratación con más facilidad, aparece el encrespamiento y el rizo deja de verse tan definido.
En esa idea también coincide el farmacéutico y especialista en formulación cosmética Héctor Núñez, conocido como Cosmetocrítico. "Las temperaturas elevadas de forma prolongada pueden producir daños irreversibles a largo plazo en la melena", explica. Según el experto, el agua caliente facilita que se eliminen con más facilidad los lípidos que recubren la superficie de la fibra capilar, dejando el cabello "más expuesto, menos suave y brillante y con mayor facilidad de fricción y encrespado".
Cuál es la temperatura ideal para lavar el pelo rizado
Frente a la idea de que el agua muy caliente limpia mejor, Alberto Cerdán recomienda optar por una temperatura mucho más suave. "Mi recomendación es utilizar siempre agua templada durante el lavado y, si es posible, terminar con un aclarado fresco", explica. Ese último aclarado tampoco necesita convertirse en una ducha de agua helada. "No hace falta que esté fría; basta con que ayude a sellar la cutícula para que el rizo conserve mejor la hidratación y el brillo", añade.
La idea de terminar el lavado con agua fría lleva décadas formando parte de los consejos de belleza, aunque la evidencia científica ofrece algunos matices. El farmacéutico Héctor Núñez recuerda que un estudio realizado por TRI Princeton no encontró que el agua fría aumentara por sí sola el brillo del cabello tras el lavado. Sin embargo, sí apunta que el efecto puede cambiar cuando se aclaran acondicionadores o mascarillas.
"Estos productos contienen fase grasa y, si los aclaras con agua fría, puede quedar más residuo lipídico sobre el cabello. Eso puede hacer que se vea más brillante", explica. Eso sí, añade que este gesto no resulta igual de recomendable para todo el mundo. "Si tu pelo tiende a engrasarse con facilidad, probablemente no sea la mejor idea", advierte.
Para explicarlo, Cosmetocrítico utiliza una comparación sencilla. Igual que la grasa de un recipiente se elimina con más facilidad cuando se lava con agua caliente, el calor también facilita que desaparezcan parte de los lípidos que protegen la superficie del cabello. Esa pérdida de protección deja la fibra más vulnerable a la deshidratación y al encrespamiento.
Los errores más frecuentes al lavar el pelo rizado
La temperatura del agua constituye uno de los errores más habituales, pero no el único. Según nos explica Cerdán, muchas personas también utilizan productos que no responden a las necesidades específicas del cabello rizado o lavan la melena con demasiada intensidad.
En lugar de frotar toda la fibra capilar, el peluquero recomienda centrar el masaje en el cuero cabelludo y dejar que la espuma limpie el resto del cabello durante el aclarado. De esa forma se reduce el roce sobre unos rizos que ya son, por naturaleza, más delicados. Además, propone desenredar en mojado. Hacerlo en seco lo considera un error porque rompe la estructura natural del rizo y favorece tanto la rotura de la fibra como el encrespamiento.
El agua templada ayuda, pero no basta por sí sola. El cabello rizado continúa necesitando una rutina capaz de compensar su tendencia natural a la sequedad. Para Alberto Cerdán, merece la pena buscar fórmulas con ingredientes hidratantes y nutritivos como la glicerina, el aloe vera, la manteca de karité o aceites vegetales como el de argán, jojoba o coco, siempre adaptados al tipo de rizo. También considera interesantes las proteínas cuando el cabello necesita reforzar su estructura, aunque recuerda que "conviene mantener un buen equilibrio entre hidratación y reparación".
En cambio, aconseja evitar los sulfatos muy agresivos en cabellos secos o tratados químicamente, así como los productos con un alto contenido en alcoholes secantes, ya que pueden favorecer la pérdida de hidratación y aumentar el encrespamiento.
De cara al verano, Alberto Cerdán anima a respetar la textura natural del rizo. "El verano es el mejor momento para dejar que el cabello se exprese con naturalidad", explica. Para él, "un rizo sano siempre resulta mucho más bonito que un rizo excesivamente trabajado".



