Amine Kessaci, el candidato que desafía al narco de Marsella tras el asesinato de su hermano: "No pueden matarnos a todos"
"No somos nosotros los que debemos tener miedo", asevera Amine Kessaci, cinco meses después de perder a su hermano Mehdi, muerto de seis balazos en el tórax en pleno centro de Marsella. Cinco años antes, perdió a su hermanastro Brahim: su cuerpo fue encontrado calcinado en el interior de un coche junto a otra víctima del narcotráfico.
Pese al dolor por la doble pérdida, Amine -de 22 años, hijo de inmigrantes argelinos- no se dejó amilanar. La policía le advirtió que el último tiroteo era un "crimen de intimidación" dirigido precisamente contra él, que semanas antes había publicado el opúsculo "Marsella, seca tus lágrimas: vivir y morir en tierra de narcotraficantes".
Le pusieron protección policial y chaleco antibalas. Tuvo que cambiar de casa y vigilar hasta el último de sus movimientos. Le recomendaron reducir sus apariciones en público, pero él decidió plantar cara y seguir adelante con su carrera política, empotrado en las listas de "Primavera Marsellesa" para las elecciones locales del 2026, junto al alcalde saliente Benoît Payan.
"Me presento a las elecciones en memoria de mi hermano Mehdi y también por Marsella", confiesa Amine Kessaci en un encuentro con EL MUNDO en el cuartel general de la campaña, en la populosa avenida Canebière. "Lo que pretende el narco es aniquilar toda la resistencia, romper toda la voluntad y matar cualquier embrión de revuelta. Pero no pueden asesinar ni silenciar a todo un pueblo".
Sonriente a pesar de las circunstancias, el joven militante de Los Ecologistas y excandidato como eurodiputado, advierte que más de 100.000 marselleses dieron el voto confianza a la candidatura de izquierdas en la primera vuelta y confía en contar el respaldo definitivo el domingo con el voto de "la Marsella solidaria" frente al "mensaje divisivo de la ultraderecha".
"La lucha contra el narcotráfico no puede reducirse a la represión", advierte Amine Kessaci. "Nosotros hablamos de seguridad en sentido amplio: no solo duplicando el número de policías municipales (de 800 a 1.600) sino garantizando los servicios públicos en los barrios abandonados. Cuando se cierran escuelas y bibliotecas, cuando no llegan los transportes públicos, se crean lugares aislados y sin ley, el caldo de cultivo de los narcotraficantes".
Amine habla de la "narcocracia" instalada desde hace décadas en los barrios del norte de Marsella donde él nació, entre las colmenas de decrépitas viviendas sociales. "El Estado se retiró hace tiempo y su lugar ha sido ocupado por el narco, que controla las vidas de las familias, que esclaviza a los adolescentes y a los jóvenes y les niega cualquier posibilidad de futuro".
El candidato antinarco y ecologista culpa sobre todo a la "limpieza social" de los 25 años en que la derecha gobernó la ciudad y a las decisiones tomadas desde París por el entonces presidente Nicolas Sarkozy: "Suprimieron la policía de proximidad, se redujeron los servicios públicos, perpetuaron la división en el sur rico y el norte pobre".
Según Kessaci, los últimos seis años con una alcaldesa de izquierdas han puesto en marcha "la transición ecológica y social" que se empieza a fraguar en Marsella, aunque también coincidiera con los años más sangrientos del narco, con la guerra abierta entre la DZ Mafia y el clan Yoda, que dejaron 47 muertos y 118 heridos en las calles de Marsella en el 2023. Tres años antes, Amine perdió a su hermanastro Brahim en lo que se interpretó como un ajuste de cuentas entre narcotraficantes.
Su hermano pequeño, Mehdi, que tenía 20 años cuando fue asesinado el pasado 13 de noviembre, no solo tenía un expediente "limpio" sino que estudiaba para ser policía. Su muerte causó una conmoción nacional y puso al propio Amine en el "disparadero". "Me condenaron no solo a vivir mi duelo, sino a quedar prácticamente bajo arresto domiciliario, moviéndome con guardaespaldas, chaleco anti-balas y coches blindados".
En un alto durante la agitada campaña, vestido con camiseta y con una cazadora azul, Amine confiesa que la decisión de lanzarse al ruedo electoral fue "difícil pero hasta cierto punto natural, teniendo en cuenta que llevo años metido en política, y que claudicar ahora sería como optar por el silencio, que es lo que pretende el narco".
Desde los 16 años, Amine era ya algo así como el antihéroe del norte de Marsella con su asociación "Conscience" ("Consciencia"), que apoya a las familias de víctimas del narcotráfico, defiende la "dignidad" de las madres y ofrece alternativas a los jóvenes. El joven hijo de inmigrantes lamenta cómo se han instalado en la ciudad una especie de "punición colectiva" contra las familias de los jóvenes que caen en la garras de las mafias de la droga, mientras se permite que los cabecillas de las redes blanqueen su dinero en lugares como Dubai o Emiratos Árabes.
La reciente creación de la Oficina contra el Crimen Organizado y las redadas que han permitido poner a disposición judicial a 26 sospechosos de la DZ Mafia son a su parecer indicios de que algo está cambiando. "Pero la mentalidad puramente represiva sigue viva, y ahí tenemos al candidato de Agrupación Nacional Franck Allisio prometiendo crear un pase para las familias "bien" en las playas", advierte y añade: "Prefiero pensar en Marsella como una ciudad que ampara a la gente, y no como una ciudad que segrega y divide".