Canadá se acerca a la UE y los líderes de Europa empiezan a cansarse de las amenazas de Trump: "Tenemos que fortalecer el pilar europeo de la OTAN"

Canadá se acerca a la UE y los líderes de Europa empiezan a cansarse de las amenazas de Trump: "Tenemos que fortalecer el pilar europeo de la OTAN"

Unos minutos antes de las siete de la mañana de este lunes, un hombre delgado y no excesivamente alto, menudo incluso, cruzó corriendo una de las calles laterales de la Plaza de la República de Ereván. Le flanquearon, a cierta distancia, unos cuantos más jóvenes, más fuertes y más altos, que le seguían el ritmo con cierta facilidad.

El hombre consultó su reloj, agachó la cabeza y, en medio de la lluvia, aceleró el paso como si quisiera dejarles atrás. No ocurriría, pero el ritmo de Mark Carney no era en absoluto malo. Los que le acompañaron eran, claro, parte del equipo de seguridad del primer ministro de Canadá, que se había desplazado hasta la capital de Armenia para participar en la reunión de la Comunidad Política Europea. Se trata del primer líder no europeo que participa en una de estas cumbres, y el hito supone un claro acercamiento entre el país norteamericano y la Unión Europea.

"¡Bienvenido Mark! Aquí estás entre amigos", le recibía posteriormente el presidente del Consejo Europeo, António Costa. "Es lógico que Canadá sea el primer Estado no europeo en sumarse a este foro, ya que somos los más europeos de los países no europeos", exponía, por su parte, Carney a su llegada a la reunión, que tuvo lugar este lunes, y que se llevó a cabo en medio de las crecientes y repetitivas amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ya empiezan a cansar a los líderes europeos. Incluso a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, que hasta hace poco era su más fiel aliada en Europa.

"Obviamente, se trata de una decisión que no depende de mí y que yo personalmente no compartiría", apuntaba la italiana ante la posibilidad de que, después de anunciar la retirada de tropas de Alemania, Trump haga lo mismo en Italia. Pero sí quiso dejar claro que su país "siempre ha respetado los compromisos y los acuerdos que ha firmado", incluso cuando no estaban en juego sus intereses directos.

"Estuvimos en Afganistán y en Irak... por lo tanto, digamos que algunas cosas que se han dicho sobre nosotros no las considero correctas", añadió. No parece muy contenta Meloni, que el viernes recibirá en Roma al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.

Giorgia Meloni conversa con Keir Starmer durante la cumbre, celebrada en la capital de Armenia.

Giorgia Meloni conversa con Keir Starmer durante la cumbre, celebrada en la capital de Armenia.AFP

"Hablaremos principalmente sobre el tema de una Europa independiente. Tenemos que reducir nuestra excesiva dependencia en tres ámbitos concretos", señaló la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a su llegada a la cita. Y una de esas materias es, por supuesto, la Defensa. Evitó referirse a la retirada de Trump de Alemania y a la nueva amenaza de subida de aranceles que el magnate realizó el pasado 1 de mayo. Pero sí subrayó que la UE debe "reforzar" sus "capacidades militares".

"Para poder defendernos y protegernos. Hay una gran cantidad de dinero disponible para inversiones. Ahora tenemos que dar un paso adelante y acelerar el proceso de producción de capacidades militares", añadió Von der Leyen. Es algo que ya ha dicho en más ocasiones, sí. Pero los acontecimientos se siguen precipitando, por lo que en algún momento esto se tendrá que convertir en una realidad.

Y, además, está comenzando a ganar fuerza un término: "El pilar europeo de la OTAN". Ayer lo mencionó la alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, quien sí señaló de manera directa a la retirada estadounidense. "Se ha hablado de la retirada de tropas estadounidenses de Europa durante mucho tiempo, pero el momento de este anuncio es sorprendente. Creo que demuestra que tenemos que hacer más", afirmó la jefa de la diplomacia europea.

La postura de los líderes europeos quedó muy clara, y por eso chirriaron las palabras del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que trató, como es habitual, de dar la razón a Donald Trump. "Sí, ha habido cierta decepción por parte de Estados Unidos, pero los europeos han escuchado", señaló en referencia a la decisión de varios países de no permitir el uso de sus bases y de mantenerse al margen de la guerra que el presidente estadounidense ha iniciado con Irán.

"Han captado el mensaje de Estados Unidos y del presidente estadounidense, igual que hicieron el año pasado cuando, en la cumbre de la OTAN, asumieron el compromiso de gasto del 5% [en Defensa]", y "ahora están asegurándose de que todos los acuerdos bilaterales sobre el estacionamiento de fuerzas se estén aplicando", añadió.

No es exactamente el caso de España, país que no ha cambiado su posición. Pero sí es cierto que algunos otros han modificado ligeramente su postura y el canciller Merz, que decidió no acudir a la reunión y que está tratando de reconducir las relaciones con Trump, ha restado importancia a la retirada de tropas e incluso a la última amenaza arancelaria. Pero el movimiento del presidente estadounidense es muy relevante. Porque lleva aparejado el hecho de que no se desplegarán misiles de largo alcance en terreno alemán, como estaba previsto que ocurriese este año, y también porque es una nueva evidencia de que casi cualquier cuestión puede provocar su enfado. Y eso genera cierto hastío en la Unión Europea.