Antropología exhibe las canchas de Santiago Arau

Antropología exhibe las canchas de Santiago Arau

Como fotógrafo aficionado al futbol y en el contexto del Mundial, Santiago Arau comenzó a documentar el Estadio Azteca durante su remodelación, sin embargo, cuando sintió la necesidad de ampliar la mirada, giró el encuadre y dirigió el dron hacia las canchas que rodean la ciudad, desde las llaneras, hasta las escolares, comunitarias y de reclusorios.

En ese recorrido entendió que la cancha es un lugar de encuentro, un espacio público y una pieza fundamental en la estructura de las ciudades, un hallazgo que se convirtió en el eje de “Tlachtli: Espacios del Juego Sagrado”, muestra que inauguró ayer en el Museo Nacional de Antropología (MNA) y que permanece abierta hasta el 2 de agosto.

La exposición reúne 14 fotografías de gran y mediano formato de canchas ubicadas en distintas zonas arqueológicas, como Chichén Itzá (Yucatán), Uxmal (Yucatán), Chalcatzingo (Morelos), El Tajín (Veracruz) y Cantona (Puebla), donde se practicó el tlachtli o juego de pelota mesoamericano.

Estas imágenes dialogan también con piezas arqueológicas del MNA para replantear “la forma en que se entiende el mundo mesoamericano”, como la escultura huasteca “La mujer que jugó el destino de los astros”, una pieza que, en sus palabras, convierte a la figura femenina en protagonista del juego de pelota.

“Desprender mi mirada del Azteca fue un acto conmovedor que me llevó inevitablemente al juego de pelota mesoamericano. Al observar desde el aire los espacios donde se practicaba este deporte comprendí que existe una continuidad simbólica entre aquellas canchas antiguas y las que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana”, comparte.

“En la cosmovisión mesoamericana, el movimiento de la pelota se asociaba con el orden del universo y el desplazamiento de los astros, como una metáfora de equilibrio cósmico en constante movimiento. Esa idea me pareció profundamente hermosa, porque no se trataba solo de competencia, sino de rituales, espacios políticos y urbanos profundamente integrados a la vida comunitaria, donde el movimiento también representaba el orden del universo”, añade

Asimismo, destaca que, aunque parece paradójico, muchas ciudades mesoamericanas se organizaron alrededor de estos recintos.

“Chichén Itzá, por ejemplo, que yo creo que fue como el Estadio Azteca de los juegos de pelota, no solo por su escala, sino por su centralidad social y ceremonial, funcionó como un eje constante del orden territorial y simbólico”, dice.

“Estamos hablando de algo muy interesante, distintos pueblos practicando un mismo juego con una carga social y ritual enorme”, agrega.

Y puntualiza que esta exposición, más allá de documentar zonas arqueológicas desde el aire, busca dejar de observar las pirámides como objetos aislados y atender las relaciones entre arquitectura, paisaje y espacios de juego.

Por último, Arau explicó que la muestra abre el primer capítulo de un proyecto que explora las representaciones del juego de pelota y sus resonancias contemporáneas en el contexto del Mundial, un trabajo que se va a publicar en julio del próximo año en un libro que reunirá mayor documentación fotográfica.

“Espero que estas imágenes les permitan mirar nuestro patrimonio desde otra perspectiva”, concluyó el fotógrafo, quien le va al Pumas y mantiene la esperanza de ver a México campeón.

  • -El trabajo de Arau se distingue por una mirada que combina lo documental y el territorio.
  • -Entre los ejes más recurrentes de su obra destacan la transformación urbana de la Ciudad de México, las fronteras y los límites geográficos, así como la relación entre infraestructura, paisaje y fenómenos sociales y culturales.
  • -Una de sus exposiciones más recientes es “Patrimonio. Agua y Fuego”, en el MUCA de la UNAM, que reúne fotografía aérea del Valle de México para explorar la relación entre agua, volcanes, paisaje y transformación urbana de la cuenca.
  • -Cuenta con más de 25 años de trayectoria.

PAL