OFUNAM 90
Hace unos días, la Orquesta Filarmónica de la UNAM, la OFUNAM, presentó un concierto especial en el Palacio de Bellas Artes. En él, se tocó la Quinta sinfonía de Gustav Mahler con su actual director titular, Sylvain Gasançon, al frente.
Alrededor de ese fin de semana, se llevó a cabo una ronda de audiciones para ocupar diversos puestos en ella, algunos significativos y de liderazgo, como arpa y corno principal. Semanas antes, la Universidad había anunciado la contratación de Scott Yoo como su nuevo director titular a partir de enero de 2027. Desde semana santa, su sede, la icónica Sala Nezahualcóyotl, permanece cerrada por renovaciones y será reabierta al comenzar la próxima temporada en septiembre: a partir de ahí, la orquesta solo se había reunido un par de semanas en abril para hacer una gira universitaria con una sinfonía de Mozart.
Así llega la OFUNAM al festejo de sus 90 años en este verano de 2026. Y entre eso, la comunidad universitaria y el público de la Ciudad de México pueden estar satisfechos.
Es verdad que el cierre de la sala resulta incómodo para ciertos grupos, lo que ha sido aprovechado y desaprovechado por agentes culturales ajenos a la institución, pero igualmente esa acción dentro de las mencionadas arriba da parte de la salud, sobre todo institucional, con la que la orquesta -una de las cinco profesionales de tiempo completo que sirven a la ciudad- llega a tan significativa ocasión.
Resulta muy difícil resumir una historia de la orquesta desde su aparición en el Cine-Teatro del Parque Obrero, en la Venustiano Carranza, aquel marzo de 1936 en este comentario, como en vano sería entrar ahora a la discusión sobre si su origen está en 1929 con la autonomía universitaria y la creación de lo que hoy es su Facultad de Música, o incluso antes en el Conservatorio Nacional; o ir más allá y entrar a la polémica sobre la autoría de la creación de éstas instituciones y sus derivadas escisiones históricas.

Quizá tampoco corresponda enlistar logros gloriosos de su pasado o artistas que han pasado por ahí: ya la musicología y el periodismo han hablado suficiente de Eduardo Mata. Nos corresponde al público de mi generación recordar, quizá, al jovencito Yannick Nezet-Seguin dirigiéndola. Pero sobre todo a sus propios historiadores y cronistas no olvidarse de quienes ocupan los atriles: son esas personas, y su cohesión y la tradición que guarden y no los artistas visitantes, quienes hacen el prestigio sonoro y crean la personalidad artística de una orquesta.
Se me ocurre que un día estaría bien que las orquestas, en sus semblanzas, de pronto mencionaran no solo a los grandes nombres que las han visitado como solistas o al podio, sino también a algunos nombres que comenzaron ahí sus carreras orquestales, y que luego se volvieron perfiles internacionales: pienso, rápidamente, en el prestigio del clarinetista Sócrates Villegas o del fagotista Fernando Traba, por hablar de la Universidad.
De lo que sí estoy más que convencido es que el logro principal de los 90 años de OFUNAM es su solidez institucional. Salvo un par de honrosos ejemplos en Brasil, y otro más aquí mismo en México, no es aventurado soltar que ésta sea la orquesta más estable y una con las mejores condiciones en Latinoamérica.
Estar al amparo de la Universidad le ha dado, frente a las mejores orquestas de Colombia, Argentina y a sus pares capitalinas, la vitalidad de no necesitar la política externa de los cambios de gobierno y, aunque no está exenta de grillas universitarias, sí cobijarse ante políticas institucionales que trascienden, con lógicas más o menos regulares, las administraciones internas.
Todo aquello que le podemos aplaudir, y que es característica de lo que representa como una orquesta moderna y como una orquesta universitaria (profesional, un modelo que luego fue replicado en otros sitios), es gracias a eso. Le ha dado funcionalidad, se le ha permitido ser y nos ha dado lo que, en términos generales, esperamos de ella. La pregunta es si lo que está en papel puede traducirse en lo que el próximo titular haga sonar. Y lo que él, junto a la administración puedan lograr que permanezca, se retome o crezca.

Como orquesta moderna: continuar y reforzar la programación constante de mujeres compositoras y creación contemporánea y la vinculación en proyectos de teatro y danza. Como orquesta universitaria: la vinculación con su comunidad, con las escuelas y facultades, en los diferentes campus universitarios, y sobre todo con la Facultad de Música que se perdió en la última década. Corresponde continuar los concursos de dirección y composición y reconstruir el de solistas jóvenes. Corresponde aprovechar la institucionalidad para experimentar y arriesgar: la Universidad es el espacio que no puede hacerlo con timidez. Corresponde que la OFUNAM sea la orquesta de toda la Universidad y no solo la del Centro Cultural Universitario.
Y al nuevo director titular corresponde construir eso. Le conocemos por su paso con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. Deberá traer lo bueno que hizo allá (la programación de obra mexicana, la inclusión de música de cámara en su programación habitual, la exigencia musical). Y a diferencia de sus antecesores en la Universidad: estar. ¿Pedimos mucho quienes creemos que debe vincularse con la Academia de Música Antigua y la Orquesta Juvenil Universitaria? ¿Es mucho soñar que su presencia artística -y física, vivencial en la UNAM- le posicione entre la comunidad y sea reconocido como un universitario?
Ha habido desatinos, largas temporadas de altibajos, y muchas contradicciones, sí. Pero rumbo al centenario, la OFUNAM tiene oportunidades como ninguna otra institución orquestal del país para seguir construyendo y reconstruyendo desde un piso institucional privilegiado. La sala renovada, el cambio de dirección (que también habría que aplaudírsele por la institucionalidad con que se hizo) y el empuje enérgico del aniversario, dan el ánimo para ello.
ELEMENTOS
- El 15 de marzo de 1936 realizó su primera presentación en el Parque Obrero de la delegación Venustiano Carranza, en la CDMX.
- En enero de 2027 asumirá la dirección de la agrupación el violinista, director y promotor musical estadunidense, Scott Yoo, nacido en 1971.
Por Iván Martínez