Así fue el cariñoso encuentro de Mary de Dinamarca con su hermana Patricia en Australia
El viaje de Estado de Federico y Mary a Australia ha tocado a su fin. Ha sido una semana increíble descubriendo un país fascinante, viendo los amaneceres, los atardeceres, encontrándose con las culturas indígenas y conociendo ciudades punteras y modernas. Pero para la reina Mary ha sido mucho más que una visita oficial, para ella ha sido volver a sus raíces, a su país natal, aquel que dejó hace décadas por amor para convertirse, primero en princesa danesa, y después en Reina. Las guiños personales lo han invadido todo. Para Federico, Australia también le cambió su vida, pues fue allí donde conoció a su mujer. En esta gira, los guiños personales a su historia de amor han sido una constante y así lo han expresado sus propios protagonistas en sus discursos. Además, Mary ha tenido la oportunidad de poder abrazar a una de sus hermanas, con la que protagonizó un cariñosísimo encuentro.
El último día de este histórico viaje llevó a los Reyes daneses a la ciudad de Hobart (Tasmania), un lugar muy especial para la Reina pues fue allí donde nació el 5 de febrero de 1972. Allí fueron recibidos de manera oficial, se subieron a bordo de un barco del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos que trabaja en la restauración y protección de los bosques de algas, Mary se atrevió a coger una langosta y un enorme erizo de mar, visitaron un astillero, una escuela de cocina y el Museo de Arte Moderno. El día acabó con un baño de masas por Hunter Street, cargada de edificios históricos y de muchos vecinos que querían ver a la reina danesa más australiana. Ya por la noche, la gobernadora de Tasmania, Barbara Baker, ofreció una recepción de Estado con invitados especiales como cierre del viaje y fue allí donde Federico X y Mary tuvieron oportunidad de saludar a amigos y familiares.
Uno de los encuentros más cariñosos fue el que protagonizaron los Reyes con Patricia, la hermana que guarda un gran parecido con la reina Mary. Saludó primero a su cuñado, el monarca, con un amplio abrazo y sin perder la sonrisa. Posteriormente, abrazó a su querida hermana pequeña con fuerza y emoción, demostrando que, a pesar de los miles de kilómetros que separan Australia de Dinamarca, Mary sigue tremendamente unida a sus país y a sus hermanos.
La familia australiana de la que proviene la reina Mary es de lo más discreta. Es hija de padres emigrantes escoceses, John Dalgleish Donaldson y Henrietta Clark, quienes se casaron en Edimburgo en 1963. Ese mismo año decidieron mudarse al otro lado del mundo y en 1975 obtuvieron la ciudadanía australiana. Él trabajaba como profesor de Matemáticas y ella era asistente del vicerrector de la universidad de la ciudad en la que residían.
El matrimonio tuvo cuatro hijos y formaron una gran familia numerosa de lo más unida. El gran mazazo vino cuando, de forma trágica e inesperada, el 20 de noviembre de 1997, murió la madre de Mary a los 55 años debido a las complicaciones surgidas durante una operación cardíaca, ya que padecía una enfermedad del corazón de la que se estaba tratando. "Me hubiera encantado haber pasado más tiempo con ella", reconoció la nuera de la reina Margarita en una sincera entrevista en 2014. Mary tenía solo 25 años cuando se quedó sin madre, pero sus enseñanzas han marcado su vida: "Mamá me enseñó a ser independiente y a creer en mí misma". El padre de Mary rehizo su vida junto a la escritora británica Susan Elizabeth Horwood, afamada autora de novelas policiacas y de misterio.
Las hermanas de Mary tuvieron cierta popularidad el día que se casó con el entonces príncipe heredero Federico. Ejercieron de damas de honor Jane Alison, nacida en 1965, casada y con tres hijos, y Patricia (1968), madre también de tres niños, los dos mayores fruto de su primer matrimonio con Ken Woods y el pequeño de su relación con Scott Bailey. A ellas se une el hermano menor de la Reina, John Stuart (1970), padre de un varón junto a su mujer Leanne.





