Lisa Kudrow revela el lado más turbio del rodaje de 'Friends': "Pasaban cosas desagradables"
Han pasado más de tres décadas desde que aquel grupo de seis amigos se sentara por primera vez en el sofá del Central Perk, cambiando para siempre la historia de la televisión. Para millones de personas, Friends sigue siendo ese "lugar seguro" al que volver cuando el mundo exterior se vuelve demasiado complicado, una comedia luminosa donde la amistad siempre parece imponerse al conflicto. Sin embargo, la realidad tras las cámaras de la sitcom más famosa de todos los tiempos no siempre fue tan amable como pensamos.
Aunque la serie finalizó hace más de 20 años —sí, has leído bien, pero sigue con la frescura de siempre— continúan saliendo a la luz detalles de una producción que marcó un antes y un después en la pequeña pantalla. En esta ocasión ha sido Lisa Kudrow quien ha roto la imagen idealizada de la ficción al compartir algunos de los momentos más tensos que vivió dando vida a la inolvidable Phoebe Buffay, desvelando una dinámica de trabajo que dista mucho de la armonía que veíamos en pantalla.
La protagonista de The Comeback, que siempre ha hablado con cariño de su paso por la serie, se ha sincerado ahora sobre el trato que el reparto recibía por parte de algunos miembros del equipo de guionistas. Lejos de la camaradería que podría imaginarse en una producción de tal éxito, Kudrow recuerda un ambiente cargado de hostilidad y, en ocasiones, de una crueldad innecesaria que se manifestaba especialmente durante las grabaciones ante las más de 400 personas que asistían al plató, lo que para los actores suponía una presión añadida.
En una de sus confesiones más impactantes, Lisa ha explicado que el nivel de exigencia y la falta de tacto eran una constante cuando las cámaras empezaban a rodar. "Está claro que pasaban cosas desagradables entre bastidores", ha señalado en una entrevista con The Times. En las comedias de situación con público, el ritmo es frenético y los textos se ponen a prueba en tiempo real. Si una línea o un chiste no funcionaba como se esperaba o si cometían un error en un diálogo, la respuesta del equipo creativo podía ser demoledora.
La actriz relata cómo, sin ningún tipo de filtro, llegaban a soltar comentarios hirientes que hoy resultarían intolerables en cualquier entorno laboral. "¿Es que la muy perra no sabe leer? Ni siquiera lo está intentando. Ha destrozado mi frase", son algunas de las expresiones que, según Kudrow, se escuchaban en el set. Unas palabras que afirma que formaban parte de un trato "brutal" hacia los protagonistas. Lo que para el espectador era una sucesión perfecta de risas y diversión, para los actores se convertía a veces en un ejercicio de resistencia emocional frente a un equipo de escritores —formado por entre 12 y 15 personas, en su mayoría hombres— que no siempre valoraba el esfuerzo humano tras cada escena.
Pero los comentarios despectivos sobre la capacidad interpretativa de los actores no eran el único punto oscuro que Kudrow ha desvelado. La actriz ha ido un paso más allá al describir situaciones mucho peores fuera de las grabaciones. "Los chicos se quedaban hasta tarde en la sala de guionistas hablando sobre sus fantasías sexuales con Jennifer [Aniston] y Courtney [Cox]", un comportamiento que califica como "muy fuerte", asegurando además que el trato hacia sus compañeros masculinos tampoco era mucho mejor.
Estas declaraciones recuerdan a la demanda que Amaani Lyle, asistente de guion en la sexta temporada, interpuso en 2004 contra Warner Bros. Television por presunto acoso sexual y racial, en la que denunciaba haber presenciado comportamientos inapropiados en la sala de guionistas. El caso llegó al Tribunal Supremo de California, que finalmente falló en su contra.
Esta actitud, cargada de una toxicidad que el reparto prefería ignorar para poder seguir adelante con el trabajo diario, creaba una atmósfera que la actriz define como "cruel", aunque en su momento optaran por el silencio para proteger el éxito de la serie y su propia estabilidad en el rodaje.
A pesar de lo duro que resultaba enfrentarse a ese tipo de situaciones, la intérprete asegura que desarrolló una coraza que le permitió mantenerse en la ficción durante sus diez temporadas sin perder la sonrisa que exigía su personaje y optó por ser pragmática: si los insultos o los comentarios inapropiados no se hacían directamente en su cara, prefería no darles importancia.
"Que digan lo que quieran de mí a mis espaldas, porque entonces no importa", ha confesado Lisa. Esta filosofía de "ojos que no ven, corazón que no siente" fue su tabla de salvación en un entorno donde, a pesar de los sueldos millonarios y la fama mundial, la vulnerabilidad de los actores quedaba expuesta ante un equipo que, según sus palabras, "no sabía hacer otra cosa" que ejercer ese trato despiadado.
Pese a estos recuerdos negativos, Kudrow subraya su aprecio por la serie y el valor de su experiencia, destacando especialmente el vínculo con sus compañeros de reparto, incluido el fallecido Matthew Perry. Estas revelaciones de la protagonista de Fachadas nos hacen mirar Friends con otros ojos, valorando aún más el trabajo que los seis protagonistas realizaron para hacernos creer que su mundo era, sencillamente, perfecto, haciendo un poco más bonito el nuestro.







